dissabte, 31 d’octubre de 2009

BIVEN MAMONTA, cirujano, educador, maestro de un selecto linaje de raja yoga

"Debemos aprender a controlar pensamientos, palabras y acciones"



Tengo 50 años. Nací en las afueras de Moscú y vivo viajando por el mundo. Soy doctor en Medicina. No tengo mujer ni hijos. El mundo entero debería estar unido en un único país. Me interesa el yoga: desarrollar la conciencia, ser sanos y crear salud a nuestro alrededor


¿Era usted cirujano?
Sí, trabajé durante 13 años en el hospital Central, entre Moscú y San Petersburgo. Era el asistente del director.

¿Por qué abandonó?
Me di cuenta de que muchas de las personas a las que yo operaba se podrían curar sin cirugía. Y entendí que la medicina química tiene dos partes: una cura y la otra lesiona.

¿Cuál es el problema?
Es difícil encontrar médicos sanos que puedan enseñarte a tener salud. Recorrí medio mundo buscando a ese tipo de personas. Estudié reflexología, hipnosis, psicología...

Acabó en Siberia.
Lo abandoné todo y me fui a las montañas de Altai, al norte del Himalaya, para estudiar la medicina altaico-tibetana. Mi maestro me enseño muchos métodos para ayudar a la gente, me formó en el yoga, chamanismo siberiano, astrología.

¿Y?
Entendí que cada parte del conocimiento es como una piedra en un gran edificio, como un mandala. En realidad, todo en la vida: crear una familia, educar a un hijo, estar saludable... son diferentes métodos para desarrollar un mismo conocimiento.

¿Qué conocimiento?
Cada persona tiene su individualidad, pero no está desarrollada, para ello debe encontrar su talento.

¿Qué significa eso?
Las personas son como las flores: una es un los maestros no pueden encontrar esa individualidad en cada uno de sus alumnos, y los podan a todos del mismo modo, como si fueran la misma flor. Así perdemos la individualidad. Si una persona es un artista pero trabaja de oficinista, no puede ser feliz, su individualidad está oprimida.

Entiendo.
Cuando uno empiezaa manifestar su talento iente mucha alegría y satisfacción. Hay que dejar a los niños hacer lo que quieren dándoles apoyo. Si quiere pintar, darle papel, y a través del desarrollo de ese talento trabajar el intelecto, la mente y la salud.

Deme más pistas.
Control sobre nuestros pensamientos, palabras y acciones. Cuando hablamos, trabajamos o hacemos cualquier cosa, en ese momento debemos observar nuestro estado interno: emocionesy pensamientos. Debemos cambiar nuestra percepción de la vida para cambiar nuestras reacciones, pero es difícil.

¿No lo es para los niños?
No, pero hay que librar al niño de los juicios y enseñarle a ser más consciente de sus actos. Cuando tenemos consciencia en cada situación obtenemos mucha energía. Hay que quebrar la línea de situación, juicio y reacción porque actuamos por reflejo.

... Viejas reacciones actualizadas.
Si logramos reaccionar de manera distinta, tendremos una vida diferente. Si somos capaces de observar la reacción en el momento en que sucede, cambiamos nuestro futuro.

¿Cómo ayudar a nuestros hijos?
No creándoles juicios, porque los padres hacen de sus hijos una copia de ellos. Otro error: “Yo no soy feliz, pero quiero que tú lo seas...”, eso no es posible. Esos padres deben encontrar para su hijo un maestro feliz que les muestre qué es ser feliz; y confiar en él. Plantearse: ¿qué tipo de persona enseña a mi hijo?, ¿es capaz de iluminar su talento?

Talento es una palabra ambiciosa.
Para desarrollar la genialidad en los niños hay que observar lo que los niños quieren. Uno quiere pintar en la pared, otro baila continuamente; y lamamá dice: “Estate quieto”. Mejor apoyar su entusiasmo, darle posibilidades para que crezca ese entusiasmo.

¿Y para el adulto?
Es un poquito más difícil, pero el camino es retornar al juego de la infancia y dejar que el talento se manifieste, luego desarrollarlo.

¿Cómo encontrar el sentido de la vida?
Eso sí es difícil. En la niñez cada uno de nosotros recibimos de nuestros padres el mapa de la vida, ellos nos explican: “Cuando tú tengas familia serás feliz”, pero ellos tienen familia y no son felices, es como una mentira, y demasiadas cosas ocurren así.

¿Entonces?
Mejor callar, y si el niño da un paso en el auténtico mapa estará más feliz, más poderoso, y ese es el camino correcto. La base es la percepción de la vida y una buena filosofía, en especial para las relaciones.

¿Pero dónde la encuentras?
En el otro. La obtienes de alguien que la tiene. De las personas infelices obtenemos conocimiento de cómo ser infelices; de las personas felices, de cómo ser felices. Cuide sus relaciones. Y por supuesto: es muy positivo encontrar un buen maestro en la vida.

¿Cómo corregir la infelicidad?
Yendo a la raíz, revisando los programas que has recibido e interiorizado. Hay que entender que la vida fluye, que aferrarse es sufrir. Y profundizar, todas las religiones tienen sus mandamientos y todos obedecen a leyes cósmicas, hay que entender su significado. Por ejemplo: no matar significa no matar tu propia alegría, ser más profundo, significa que no asesinesaDios dentro de ti.

Defíname Dios.
Es el absoluto, y eso es lo que debemos encontrar dentro de nosotros. Cuando lo hallamos, nos volvemos absoluto.

¿Y qué me puede decir de la magia?
En la lengua rusa tiene la misma raíz que yo puedo. La persona mágica es la que crea la idea y la puede realizar en el plano físico.





TRANSFORMACIÓN

Tras 13 años ejerciendo la cirugía y crear uno de los primeros grupos de medicina preventiva en los hospitales rusos, abandonó todo lo conocido y se adentró en Siberia, donde aprendió entre chamanes, y en el Himalaya, donde conoció otras tradiciones sanadoras. Ahora, a través de su Fundación para el Desarrollo Armónico del Ser Humano (www.uurraahh.com) , con sede en Galicia y nombrada por la Xunta de interés gallego, quiere crear una escuela para niños. Imparte cursos por todo el mundo explicando la síntesis de todo lo aprendido, y el 4 de noviembre ofrecerá una conferencia gratuita en el colegio mayor Sant Jordi.



IMA SANCHÍS



divendres, 30 d’octubre de 2009

LENORE SKENAZY, 'la peor madre de América'

"Deja a tu hijo moverse solo, no lo secuestres..., ¡confía!"



Tengo 49 años. Nací en Chicago y vivo en Nueva York. Soy columnista en un centenar de diarios de Estados Unidos. Estoy casada y tengo dos hijos, Izzy (11) y Morry (13). Voto demócrata, me gustan Obama y Hillary Clinton. Soy judía. Dejé a Izzy ir solo al colegio... ¡y vaya escándalo!



¿Estoy ante la peor madre de América?
Ese título me han colgado.

¡Algo habrá hecho para merecerlo...!
Sí: confiar en la vida, en el mundo, en la gente y en mi hijo.

¿Confiar?
Confiar en que mi hijo Izzy, a los 9 años, podía ir y volver él solito de casa al colegio.

¿Y podía?
Claro: desde pequeño ha viajado en metro conmigo y su padre, y días antes de dejarle ir solo, repasamos el trayecto con él.

¿Y qué decía Izzy al respecto?
Como la mayoría de chavales, él anhela sentirse independiente, autónomo, sentirse mayor: le ilusionaba moverse solo por Nueva York, y sabíamos que tenía plena capacidad para hacerlo. Y le dejamos hacerlo.

¿Y dónde estuvo el problema, pues?
En que un policía, al verle solo en el metro, le detuvo: "¿Dónde vas solo, tan pequeño? ¿Lo saben tus padres?", le preguntó. No se creyó que le hubiésemos dejado moverse solo por el metro de Nueva York...

¿Y qué pasó?
Se lo llevó a comisaría y me llamaron a casa.

Vaya susto, ¿no?
Me sobresalté. Por teléfono le confirmé al agente que yo había permitido a mi hijo salir solo. El policía no daba crédito: "¿Y no le preocupa lo que pueda pasarle a su hijo?", inquiría, atónito. ¡Temí ser arrestada!

¿Y no le inquietaba que fuera solo?
¿Qué podía pasarle? ¿Ser robado? ¿Agredido? ¿Secuestrado? ¿Violado? ¿Asesinado? ¿Descuartizado? ¡Por favor! Ese modo de pensar tóxico es mayoritario hoy en mi país, con unas consecuencias espantosas...

¿Qué consecuencias?
Tener tanto miedo a monstruos que atacarán a nuestros hijos ¡convierte a los padres en verdaderos monstruos para sus hijos!

Tanto como eso...
¡Los padres roban a sus hijos la infancia y el gusto por la vida, inoculándoles recelo y miedo! Están encapsulándolos, incapacitándolos para vivir en sociedad. Mire, yo relaté lo sucedido con mi hijo Izzy en mi columna periodística, y asistí a dos reacciones...

A ver: una...
Se me acusó de desocuparme de mi hijo, de ser mala madre, negligente, perezosa, pasota, culpable de lo que le pasara a mi hijo...

La peor madre de América, vamos.
Pero la otra cosa que pasó es que recibí cartas de chavales. Le leo una: "Tengo 15 años. Me llevan en coche de casa al colegio, mi vida es ver la tele, videojuegos... Es divertido un rato..., ¡pero no tengo libertad!: no puedo jugar en el jardín porque mis padres tienen miedo a que me secuestren o me maten. ¡No quiero que mis hijos, si un día los tengo, vivan como yo!".

Se trata de un caso extremo...
No, es común. Cuando yo era niña, correteábamos por la calle, los niños repartían diarios, las niñas de 12 años hacíamos de canguro a niños pequeños, o cantábamos por las casas pidiendo aguinaldos... ¡Nada de eso se permite hoy! Sólo un 10% de los niños de mi país van solos al cole.

Habrá aumentado la inseguridad...
¡Mentira! El índice de seguridad vuelve hoy a ser el mismo que el de 1963, y Nueva York es de las ciudades más seguras del país.

Entonces, ¿a qué responde tanta sobreprotección?
La televisión sabe que repetir sucesos luctuosos, crímenes, tragedias, niños secuestrados, una niña asesinada... nos estremece, atrae, magnetiza y vende. Y lo hacen: ¡los repiten sin descanso! ¿Pasa esto en España?

Estamos en ello.
El efecto de esto es que la gente se queda con un mensaje: "La calle es peligrosa, ¡mi hijo está en peligro!". E incluso algo peor...

¿Qué?
¡Acabas viéndote a ti mismo como criminal! "Si un vecino me deja a su hijito, ¡qué irresponsable es!, porque yo podría...".

¿Qué medidas tomaría usted si mandase en Estados Unidos?
Que no se arreste y enjuicie -como ahora- a padres que dejan un rato a sus niños solos en casa o les permiten salir solos a la calle.

Pobres padres...
Y pobres hijos: cosificados, convertidos en inútiles, no sabrán desenvolverse mañana. ¡Démosles la oportunidad de espabilarse!

¿Cómo?
Déjale que vaya a comprar el pan o el periódico, déjale que complete una vuelta a la manzana en bici él solo, déjale que vaya a comprarse un helado... Enséñale, ¡y suéltale! Ser buenos padres consiste en eso.

¿Qué otro consejo daría?
Me escribió el otro día un señor de 90 años: "Recuerdo el día en que, con 10 años, me dejaron subir solo al tren...". Tras casi un siglo de intensa existencia, ¡Segunda Guerra Mundial incluida!, al final de su vida, ¿quién era ese hombre, quién había sido siempre? ¡El niño valiente que subió solo al tren...!

Confianza es el mensaje, ¿verdad?
Confía más en lo que ves que en la tele: ¿secuestran cada día a un niño en tu ciudad?

¡No!
Pues no lo secuestres tú: ¡tenemos secuestrados a nuestros hijos! Alguien me soltó: "Esta madre prefiere darle a su hijo un día de diversión a una larga vida", ¡dando por hecho que alguien matará a mi hijo!: así de aberrante es la mentalidad estadounidense.

¿Qué es lo peor que le han dicho?
"¡Ojalá algo horrible le pase a tu hijo, para que aprendas!".



Educación vial

La demanda extrema de seguridad es perversa: queriendo máxima seguridad para nuestros hijos, se la robamos (¿cómo afrontará la vida quien creció entre algodones?). Son reflexiones que me suscita esta madre en lucha con la mentalidad hegemónica norteamericana (el niño como frágil tacita que te pueden robar o romper). Charlo con Lenore mientras Izzy baja a la calle a dar una vuelta. Lenore ha fundado un movimiento (www.freerangekids.com) que confía en la capacidad de los hijos y la benevolencia de la gente. Lenore ha hablado en la jornada de educación vial ¡La calle también es mía! Los niños, las ciudades y la seguridad vial, convocada por Attitudes, iniciativa social de Audi.



VÍCTOR-M. AMELA



divendres, 23 d’octubre de 2009

THOMAS GILOVICH, que investiga falsas creencias; colabora con la Fundació Ernest Lluch

"Los medalla de bronce están más contentos que los de plata"



Tengo 55 años: envejecer, pese al cliché, nos hace más felices. Soy de California, pero, lo siento: no me gustan los músculos ni la playa. Tengo gemelitas sin haber adoptado antes. La religión da felicidad, porque te integra en una comunidad. También la da un club de fútbol



Tras los JJ. OO. de Barcelona, estudiamos la satisfacción de los medallistas...

... Proporcional a sus logros... Supongo.
... Mal supuesto. Contra pronóstico, los medallistas de bronce estaban más satisfechos que los de plata.

¿Por qué?
Los platas, en vez de asumir la responsabilidad en su "derrota", tendían a achacarla a la mala suerte: la dirección del viento; la falta de concentración... Cualquier cosa...

Es menos frustrante fracasar del todo que llegar a triunfar... Casi.
... Al no asumir su actuación evitaban la sensación de derrota, pero también la compensación de la "casi" gloria.

¿Por qué?
Los bronces, en cambio, asumían con facilidad su actuación y se sentían "casi" ganadores al compararse con los cuartos y quintos.

Más que ganar, debes creerte ganador.
Mi especialidad como psicólogo social cognitivo es combatir falsas creencias.

¿Desmiente las leyendas urbanas?
Con estadísticas: clichés, estereotipos, efecto halo, causas aparentes y ocultas...

¿Cuál es la falsedad que más le duele?
Que existe una justicia metafísica más allá de la humana que acaba premiando y castigando todas las buenas y las malas obras.

¿No existe la justicia poética?
Sólo en la poesía. Si existiera: ¿por qué conocí a un niño de cinco años que murió de leucemia entre horribles sufrimientos? ¿Qué terrible pecado había cometido?

¿...?
Pues tenemos tal habilidad para contarnos a nosotros mismos historias que confirmen nuestras falsas creencias que me han llegado a contestar: "Algo habría hecho el niño en su vida anterior".

Justicia humana es un oxímoron.
La falsa creencia es el atajo que tomamos para ahorrarnos esfuerzo mental y la tarea de suspender el juicio y aceptar que el mundo es más caótico de lo que queremos creer.

Por ejemplo...
Es falso que existan las rachas de suerte: ni en el deporte, ni en el juego ni en la bolsa. Y lo hemos estudiado estadísticas en mano hasta el punto de que la NBA se interesó por nuestros resultados.

Y...
Los jugadores no aciertan más en rachas: en cada ocasión aciertan o fallan igualmente independientemente de qué hubieran hecho antes. También es falso que cuando adoptas un niño te quedas "embarazado" o la superstición de que tiene mas posibilidades de sufrir un percance el aviador, bombero o torero que cambia su turno con otro colega.

¿Por qué lo creemos?
Porque cuando alguien que adopta se queda "embarazado", todo su entorno lo comenta. Del mismo modo, cuando, como le pasó al Yiyo u otros pilotos o bomberos, que cambian turno y sufren accidentes, todo el mundo repite incansable: "¡Fíjate: no le tocaba a él morir!". Y la insistencia al repetir una anécdota la convierte en categoría y casi en profecía para todo el grupo.

¿Por qué hay clichés raciales?
Si le digo que soy californiano, pensará que hago pesas y vivo en la playa, y, sin embargo, me paso la vida en la biblioteca. Tendemos a pensar que los miembros de otro grupo son más iguales entre sí de lo que somos nosotros en nuestro propio grupo.

¿Por qué?
De nuevo por pereza mental: es más cómodo inventarse categorías que aceptar la inmensa complejidad del universo y que cada individuo es diferente. Así nace el racismo.

¿Y las profecías autocumplidas?
Tal vez creer que está en racha le dé alguna seguridad, pero no tiene reflejo en las estadísticas. En cualquier caso, también habría profecías autoincumplidas opuestas: creerse muy seguro conduciendo podría hacerle más proclive a tener accidentes.

¿Y si me creo un genio: llegaré a serlo?
Los Beatles -demuestra Madwell- o Bill Gates no fueron sino especialistas que invirtieron miles de horas más en lo suyo que los demás.

¿Por qué los consideramos genios?
Porque es más bonito hacer creer que gozas de un don innato y mágico para la música o la informática. Nadie explica la aburrida verdad de que metió miles de horas en ensayar mientras sus amigos veían la tele.

¿Le perdonan el triunfo esos amigos?
También ellos prefieren pensar que no son genios simplemente porque tuvieron mala suerte en vez de aceptar que el genio lo es porque trabajó más que ellos.

¿Por eso falla la cultura del esfuerzo?
Falla por lo que denominamos pluralistic ignorance no molan -y en cambio alardean de pasar muchas más en el bar. Y exhiben sus borracheras. Así que los pobres crédulos que creen e imitan esa farsa acaban alcohólicos y suspendidos.

¿Ser empollón garantiza el éxito?
Proporciona hábito de trabajo, que suele ser la puerta de cualquier habilidad. Y además está el efecto halo, por el que tendemos a creer que alguien que hace bien una cosa también hará bien todas las demás.

¿Y no es más fácil acertar dos veces?
¡No! Pero ese efecto hace que los periodistas pregunten a estrellas del pop cómo solucionar el hambre en el mundo. Y así llegó Reagan a presidente.



Piensa más y acierta

Mejor -al menos para la autoestima- llegar tercero que segundo. Contra lo previsible y según el sermón, son más bienaventurados los que llegan después. Gilovich desafía los clichés con estadísticas que demuestran que nuestra mente es vaga y prefiere inventarse normas a aceptar que el universo es más complejo de lo que nos molestamos en discurrir. Por eso apunta que lacras como el racismo y los prejuicios de todo tipo son sobre todo fruto de la pereza mental y por lo tanto se combaten usando la inteligencia. Al final, me da un consejo: "Si hace un test de múltiples opciones y duda, no se quede con su primera corazonada: acertará más -pese a la falsa creencia- si piensa su respuesta dos veces".



LLUÍS AMIGUET


dijous, 22 d’octubre de 2009

KAZUHITO YOKOI, padre del robot humanoide más avanzado del mundo

"Mi robot ha desfilado vestida de novia"



Tengo 47 años. Nací y vivo en Japón. Estoy casado y tengo una hija. Hace años yo era un oficial gubernamental y en política debía mantenerme central, pero siempre me ha preocupado la felicidad de las personas. Como muchos japoneses, no tengo ninguna creencia espiritual



HRP-4C le llama papá?
No, porque yo me considero más un hermano que un padre.

El nombre no es muy romántico.
Se llama Miin; HRP-4C es el modelo. La diseñé para la industria del entretenimiento, espectáculo, animación, películas..., que en Japón es una industria muy potente. Y Miin se desenvuelve muy bien, triunfó en las pasarelas desfilando con trajes de novia.

¿?
Camina, habla, canta y tiene apariencia humana. Mide un metro cincuenta y cuatro centímetros, que es la altura media de las japonesas, tiene su misma estructura corporal y una bonita melena negra.

¿Piensa?
No, y tampoco tiene sentimientos.

¿No es ese el futuro de los robots?
Algunos investigadores aspiran a construir un robot que tenga emociones, pero yo no; para mí un robot es una máquina, como un teléfono. Claro que es posible ponerle ciertas emociones al móvil, pero para qué.

Si queremos que un robot interactúe con los humanos, debe aprender relacionándose con nosotros.
Sí, hay muchas investigaciones al respecto y está claro que si los robots pudiesen aprender de las personas serían muy útiles, pero es un poquito difícil conseguirlo.

¿Por qué?
Algunas personas no tienen dificultad en mostrar sus sentimientos y en expresar lo que les gusta y lo que no les gusta, en ese caso es fácil que el robot comprenda sus emociones.

... Pero no las de los retorcidos.
Claro, algunos, aunque estén sonriendo, por dentro están enfadadísimos o muy tristes.

Entonces, primero tiene que evolucionar el ser humano.
Tal vez, porque ese tipo de interacciones también son muy complicadas para las personas. Aunque se está investigando en la emocionalidad y el pensamiento de los humanoides, tecnológicamente, más allá de rudimentos de laboratorio, todavía no es posible. Fíjese en Miin.

Sonríe.
Está programada para que si alguien le dice algo descortés ponga cara de enfadada, así que expresa cierta emoción, reacciona como una persona, pero es un programa.

¿Para que los robots tengan sentimientos deben aprender a sentir?
En ingeniería, sentir y reconocer es lo mismo. Algunos investigadores trabajan en esas cuestiones. La principal dificultad es la evaluación de los estímulos. Si un robot hace algo como ponerse una botella en la cabeza y tú te ríes, entenderá que eso que ha hecho no es algo habitual y así podrá ir comprendiendo cómo reaccionamos.

Les cuesta discernir.
Si encontramos un buen método para comprender lo que siente una persona, los robots podrán aprender. Hay robots personales que pueden aprender con facilidad a interactuar con sus amos. Pero si van destinados al público es fácil que se confundan.

La cara y las manos de Miin parecen humanas.
Son de silicona. Cuantos más sensores le pongas bajo la piel, más sensibilidad tiene y puede percibir dónde le estás tocando, pero con Miin no lo hemos hecho, ¿para qué?

...
Físicamente, Miin es el robot más avanzado, pero no en su inteligencia, se puede conseguir mucha más interactividad utilizando ordenadores más potentes y muchos más sensores; pero si quiere saber qué es lo que a mí más me sorprende, se lo contaré.

Por favor.
Robots capaces de hacer operaciones de una precisión que la mano humana no puede conseguir, pero son los médicos los que dirigen la máquina. El médico hace un movimiento de cinco centímetros y el robot lo traduce a 0,5 milímetros. Y otro tema apasionante es el exoesqueleto, gente que tiene por ejemplo las piernas paralizadas se pone encima, como un guante, un robot que mueve sus piernas y consigue que caminen.

¿Los robots hogareños son el futuro?
Es un gran campo. El robot hogareño de mayor éxito es un aspirador que te aspira toda la casa sin tropezar con ningún mueble.

Yo me refería a robots que preparen el desayuno, limpien la casa, laven la ropa…
Si hay demanda se desarrollarán, tecnológicamente es posible.

¿En Japón tienen algún comité de ética respecto a los humanoides?
No, el Gobierno está creando una normativa de seguridad para los robots, pero no tiene nada que ver con la ética. Los japoneses no tienen miedo de los humanoides. En las películas y animaciones de Japón el robot siempre es el amigo, así que no nos inquieta estar en un futuro rodeados de robots.

¿Ha visto Blade runner?
Es una película de Hollywood, muy alejada de la idiosincrasia japonesa. Algunos investigadores están trabajando en crear interface con los cerebros, una conexión entre máquina, ordenador y cerebro con conexiones directas, como los personajes de Matrix.

A los replicantes de Blade runner se les implantan sueños y recuerdos.
Para conseguir eso es necesaria una conexión cerebro-máquina y, en mi opinión, aunque todo es posible, algunas cosas no nos gusta hacerlas; es una decisión nuestra, no se trata de que sea posible o no.




El sueño de Yokoi

Este doctor en Ciencia de Ingeniería Mecánica está considerado una eminencia mundial en robótica. Su especialidad son los robots humanoides. Ha venido a Barcelona a participar en el programa Asia Innova, organizado por Casa Àsia y la Fundación Ramón Areces, y a presentarnos a Miin, una estupenda robot de apariencia humana, única en su especie. Pero cuál es el sueño del señor Yokoi... "Crear un robot humanoide que me acompañe en mis viajes". ¿Que suba al avión y se ponga el cinturón? Sí. ¿Una especie de secretaria? "No, no..., yo quiero ser su secretario. Quiero a mi lado una gran estrella de cine que cante, baile y sonría mucho, el nivel tecnológico me lo permite, así que la próxima...".



IMA SANCHÍS


dimecres, 21 d’octubre de 2009

KEN BLANCHARD, pionero del 'management'

"Las buenas notas por sí solas forman malas personas"



Ahora celebro el 40. º aniversario... De mi 30. º cumpleaños (tengo 70). Y la Biblia no dice nada de jubilarse ni habla de ningún patriarca con menos de 80. Nuestra sociedad necesita menos exámenes y más educación. Convertir la política en profesión es pervertir la democracia



Sufrimos a Maddoff, y otros como él, y aun padecemos la avaricia de Wall Street y la banca, donde los poseedores de los mejores expedientes académicos están pagándose sueldos increíbles con nuestros impuestos...

...
... "Si no nos pagamos estos bonus millonarios -argumentan-, los mejores se van a otros bancos y países...". Pero, ¡por Dios santo!: ¿cuánto hay que pagarle a un banquero para que se sienta bien retribuido?

...
¿Cuánto tiene que cobrar un gestor o un político para no tener la tentación de robar?

Robar no es algo nuevo precisamente.
No, pero lo que sí es nuevo y preocupante es que todo nuestro sistema se fundamente en el fomento de la avaricia sin límites.

Tampoco la avaricia es novedad.
Pero antes se acumulaba para invertir y crear empleo -por eso los demás contribuíamos-, pero ahora se acumula sin ninguna relación con la economía productiva.

¿Por qué?
Porque nuestro sistema -desde preescolar hasta la jubilación- nos está educando para que confundamos nuestra autoestima con nuestros resultados. Y forma acumuladores compulsivos obsesionados con lograr resultados cuantificables: sueldo, cargo, méritos, carrera, bienes, coches, pisos... Esos números les dan la medida de su autoestima: creen que sólo son queridos en la medida en que consiguen esas cantidades de poder y dinero.

¿No ha sido siempre así?
Todo el sistema educativo se ha transformado en una máquina de calificar, seleccionar, segregar, categorizar, dar notas... Educar se ha reducido a hacer la selección de personal desde la cuna hasta el despacho de jefe. Y por el camino quedan los perdedores.

Tampoco me parece tan novedoso.
Es una perversión que nos condena a la obsesión de acumular y a la infelicidad. Así siempre necesitamos acumular más porque nos sentimos cada vez menos.

Tendemos a confundir valor y precio.
Se inculca la necedad cuantificadora: ha habido varias generaciones de obsesos por los resultados desde el parvulario.

¿Del parvulario a Wall Street?
¿Hay algo más egoísta que un bebé? ¿Hay alguien más centrado en sí mismo que un preescolar? ¿Y sabe por qué?

¿...?
Porque no se nace generoso: la generosidad se aprende, y no la estamos enseñando. Al contrario, enseñamos que sólo te vamos a querer -desde papá hasta el jefe- en la medida de lo que consigas puntuar, obtener, mandar...

Pues dependerá de cada colegio...
Esa obsesión conduce desde el aula con sus notas trimestrales hasta la obsesión empresarial por la presentación en bolsa de las cuentas trimestrales de resultados: un cortoplacismo que desincentiva la inversión a largo plazo, la que crea riqueza duradera y creciente.

No sé si veo la relación...
Todos los niños quieren aprender hasta que les empiezas a poner notas: los que suspenden acaban odiando el cole: ¿por qué clasificar a las personas por sus resultados desde la cuna? Esa es la receta segura para la avaricia y luego la desdicha: de los que suspenden y de los que acaban en Wall Street.

¿Acaso no haría usted exámenes ni presentaría resultados empresariales?
No me obsesionaría con ellos, porque sólo son un medio: no un fin. Los Maddoff del mundo son esclavos de esa mentalidad: vales lo que consigues y todo vale para conseguirlo. Millones de padres niegan el cariño a los hijos que llegan con malas notas...

¿Qué haría usted? ¿Darles una fiesta?
Si amo a mi hijo, separaré claramente mi amor por él de sus resultados escolares. Mi amor es incondicional: amamos a las personas porque son únicas y son ellas y después está lo que tienen, saben o pueden hacer.

Así usted incentiva la mediocridad.
Si sólo amo al hijo en la medida en que trae buenas notas o mete goles, le haré esclavo de los resultados: siempre necesitará más dinero, más poder y más triunfos para estar satisfecho consigo mismo. Cada día saldrá a la calle en busca de su mayor dosis de resultados. Y si no los logra por las buenas, es posible que lo intente por las malas.

¿Qué prefiere: tener un médico educado con exigencia y resultados o con mucho amor y ninguna exigencia?
Un médico obsesionado con los resultados y su carrera tendrá la tentación de utilizar a sus pacientes para acumular dinero o méritos. Será mal médico, porque el paciente debe ser el fin y no el medio de toda medicina. Cualquier profesional cuya autoestima no dependa tan sólo de acumular dinero o medallas acabará haciéndolo mejor.

Vivirá menos estresado seguro.
Tendrá la oportunidad de no depender de la acumulación cuantificable para medir y gozar de su propia autoestima: sólo así podrá ejercer su profesión convirtiendo a sus clientes en fines y no en medios.

Si no hay nota, ¿para qué esforzarse?
Se esforzará si sabe que es un ser humano al que se le ama porque es él y con esa confianza podrá ser generoso y devolver ese amor a los demás sin exprimirlos para obtener más resultados con que conquistar su admiración, que él confunde con ese cariño que se le escapa... Esa es la diferencia entre el líder que sirve y el líder que se sirve de los demás.




Manda la avaricia

Hace 40 años que Ken Blanchard enseña a enseñar y a liderar en másters, miles de conferencias y una treintena de libros. No sé si se ha hecho rico, pero sigue en la carretera, porque anteayer intervino en Barcelona con HSM. Y después me habló con dulzura y generosidad de cómo las buenas notas forman malas personas cuando, desde niños, hacen depender nuestra autoestima de la acumulación de resultados cuantificables en cargos o sueldo. Ken cree que ese error pervierte el sistema financiero -donde acaban algunos de los peores tipos con las mejores calificaciones- y nos pone en manos de peligrosos acumuladores compulsivos, especie que también triunfa en la política y la empresa.



LLUÍS AMIGUET


dimarts, 20 d’octubre de 2009

ALFONSO CUATRECASAS, estudioso de la antigüedad romana

"Ovidio quiso el placer de la mujer..., y eso le costó la vida"



Tengo 70 años. Soy barcelonés. Soy doctor en lenguas clásicas: he impartido latín durante 46 años. Soy padre de cuatro chicas, dos mías dos de mi mujer. En política, odio los "ismos", soy un moderado. Soy católico, y practicoami modo. El sexo en Roma se parecía al actual



¿Cómo ligaban los antiguos romanos?
En los primeros siglos no ligaban. Fornicaban por los descosidos, y ya está. Con esclavas, concubinas, criadas...

¿Y la señora esposa?
Pasaba del padre al marido en propiedad: no contaba para el placer, sólo para la reproducción. Luego esto cambió: tras tanta represión, la mujer romana se desmelenó.

¿Cómo fue eso? ¿Qué pasó?
Hacia el siglo I a.C. el divorcio se simplificó. Y hubo más acceso a literatura erótica. Y las mujeres acudían a espectáculos públicos...

¿Y?
Que allí mujeres y hombres se mezclaban: "Ellas vienen para ver, ¡pero más para ser vistas!", anotó Ovidio, y las mujeres fueron promiscuas, para disgusto de Augusto...

¿Qué le disgustaba a Augusto?
Tanta desinhibición: quiso moralizar la sociedad ¡y por eso envió a Ovidio al destierro al mar Negro! Allá murió, pobrecito...

¿Qué delito cometió el poeta Ovidio?
Publicar Ars amandi, consejosahombres para conquistar amantes y satisfacerlas..., ¡y consejos a mujeres para seducir a hombres!

¿Servirían hoy sus consejos?
"Si tu esposa descubre tu infidelidad, ¡niégalo obstinadamente! Y de tu pene depende reconciliarte: un buen polvo le demostrará que no has gozado de otra".

¿Toma nota? ¿Eh?
Para la entrevista... Ovidio fue revolucionario: "Odio el coito en que el orgasmo no es mutuo. Me gusta la mujer que con gritos expresa su placeryme pide que no corra tantoyme retenga". ¡Ovidio abogó por el placer de la mujer! Instruyó al hombre para propiciar el orgasmo femenino. Hoy parece normal, pero esto a Ovidio le costó la vida, como hemos visto.

¿Rechazaba el sexo Augusto?
Le placía desflorar vírgenes,y hasta su esposa se las buscaba... Augusto temía que la apología del placer de Ovidio –contrario a la rutina matrimonial– incrementase el adulterio, y que ello desestabilizase la sociedad.

¿Hubo muchos adúlteros por Roma?
Julio César se encamó con Mucia –esposa de Pompeyo– y con Tértula –esposa de Craso–, sin retirarle ellos su amistad por eso...

¿Qué emperador romano fue el mayor sexoadicto?
Tiberio designó un "intendente de placeres". Calígula se acostaba con su hermana, y en una boda violó a novio y novia. Nerón gustaba de orgías e hizo castrar a un amante, lo vistió de mujer y se casó con él. Claudio era adicto a las profesionales del sexo, mientras su esposa, Mesalina, rivalizó con la mejor prostituta de Roma ¡y la derrotó!

¿Laminó todo eso la prostitución?
¡Qué va! Hubo siempre prostitución. Desde el principio: a los fundadores de Roma, Rómulo y Remo, los amamantó "la loba", y "loba" se llamaba a las prostitutas...

¿Alguna diferencia con la actual?
No. Se toleraba. Había prostitutas de burdel, otras callejeras y otras ocasionales. De las callejeras deriva el término prostituta: pro stare significa mostrarse, exhibirse. Somos verdaderos hijos de Roma, veo. Y fornicar deriva del lugar donde se apostaban las prostitutas: bajo fornices, es decir, arcos de monumentos (como en la Boqueria).

¿En qué hemos progresado?
En nuestra actual aceptación de la homosexualidad. Que un romano se desahogase con un muchachito –Julio César lo hacía– se veía bien... si su bisexualidad era activa.

¿Y si era pasiva?
Se consideraba degradante: tú podías sodomizar y ser bien visto, pero estaba muy mal visto dejarte sodomizar. ¡"Hombre casto" era el que jamás había sido sodomizado!

¿Alguna otra práctica estigmatizada?
El felador estaba mal visto. Y, en la época de sumisión de la mujer, el que practicaba el cunnilingus: qué importaba el placer femenino? Se decía que hipertrofiaba el clítoris.

El gran poeta Ovidio aparte, ¿quién más escribió de amor y sexo en Roma?
Lucrecio, Horacio, Cátulo, Propercio, Séneca, Marcial, Cicerón, Tácito, Plutarco..., ¡los grandes! Juvenal, cáustico, se asombra de que un amigo vaya a casarse "¡teniendo cuerdas para ahorcarte y altas ventanas para suicidarte, y un puente para arrojarte!".

¿Quién le parece el más picante?
Ausonio describe una desfloración crudamente pornográfica, Propercio alardea de resistencia amatoria ("que mi amante me deje exhausto; y si ella sola no puede, dos"), Marcial satiriza la anchura de cierta vagina, Apuleyo narra cópulas en diversas posturas, Petronio incita a surcar el jardincito de Cupido hasta hundir el tirso...

¿Tirso?
El báculo de Baco, alegoría del pene. El jardincito es el sexo femenino, claro...

¿De qué otros modos podía denominársele en latín?
Cunnus, vulva, specus (cueva), inguinis fossas, media puella, hortus veneris...

¿Y al pene?
Penis, mentula, virilia, nervus, verpa, columna, pipinna (pene pequeñito), cauda (cola), fascinum... Al falo, por cierto, se le rindió culto religioso en Roma.

¿Por qué motivo?
Símbolo de vitalidad, fue talismán contra todo mal, propiciatorio de fortuna y fecundidad: se esculpía en la entrada de casas y ciudades, hincábanse falos de piedray madera en huertos y jardines... Y tenía su dios específico: el dios Príapo, representado con su descomunal falo siempre erecto




Roma, amor y sexo

Qué delicia leer las traducciones del latín al castellano que Cuatrecasas publica ahora de tantos textos eróticos clásicos en Amor y sexualidad en la antigua Roma (Letras Difusión): algunos han sido vertidos por primera vez de su lengua original sin eufemismos, con el mismo aire jocoso o provocador con que lo escribieron sus autores hace dos milenios. Cuatrecasas –considerado el mejor traductor de Horacio al español– confiesa haber gozado mucho con estos lascivos textos, sabios unos, festivos otros, y juzga justo ofrecérselos al dios Príapo que ahora se exhibe en el Museu d'Arqueologia de Barcelona. ¡Ojalá pudiésemos brindar por tanto gozo con un vino!



VÍCTOR-M. AMELA



dissabte, 10 d’octubre de 2009

AERIN ALEXANDER, kinesióloga, enseña a la gente a descansar

"El bienestar va de dentro afuera, nunca a la inversa"


41 años. Nací en Buenos Aires y vivo en Los Ángeles desde los 20 años. Estoy casada y tengo un hijo. Licenciada en Fisiología del Ejercicio. Me interesa la idea, no la práctica, del socialismo. Creo que el universo es inteligente y que nosotros somos una pequeña expresión de él


Todo comenzó cuando conocí a Carlos Castaneda.

El famoso antropólogobrujo.
Yo era bailarina, me movía con mucho esfuerzo y, según Castaneda, con poca conciencia, copiaba lo de fuera.

Todos aprendemos por imitación.
Sería interesante que se educara más en la interiorización. Estudié el sistema Feldenkrais de educación somática, que enseña a equilibrar energía y movimiento y a expandir los sentidos. Michael Krugman, que profundizó en la metodología, se especializó en el estudio de calmar la mente y creó el método Sounder Sleep (sueño profundo); me apasionó y me convertí en su alumna.

¿Dormir bien tiene truco?
Sí, para dormir bien debes relajarte durante el día. El sistema nervioso central funciona de manera muy simple, se divide en dos parte: el sistema simpático (excitación) y el parasimpático (inhibición). Hay que encontrar el equilibrio entre estos dos estados.

Explíqueme cómo hacerlo.
Con movimientos muy pequeños que se hacen repetidamente durante el día y que sirven para bajar las tensiones y calmar la mente, porque nuestra mente va a una velocidad y nuestro cuerpo físico va a otra.

La mente suele tener prisa… 
Debemos entrenarla para que siga el ritmo de la respiración y que se aquiete y se calme cuando queremos dormir. La gente con insomnio presenta síntomas de excitación excesiva, una sobreactivación de los mecanismos innatos del cuerpo en respuesta al estrés, como si la respuesta innata de pelear o huir estuviera siempre activada.

Una tortura.
Ponga las manos en su regazo enlazando los dedos. Ahora estire hacia arriba los índices de modo que las yemas descansen una contra la otra. Quédese así cinco minutos.

Me pondré histérica.
No, si sabe lo bien que le está sentando: una gran parte de su cerebro motriz está dedicada a las manos. Cuando estabilizamos las manos, tal como está haciendo, su cerebro disminuye su actividad y nos calmamos. Fíjese en que los cristianos entrelazan las manos para orar y los budistas realizan los mudras, que son posturas estáticas de las manos, y eso les ayuda en sus mediaciones.

¿Y ya está?
Si añadimos movimientos muy sutiles, lentos, suaves e infrecuentes, casi imperceptibles, nos tranquilizamos todavía más. Por ejemplo, tal como está, presione con los pulgares hacia abajo cuando exhale el aire y relájelos en la inhalación.

¿Cuestión de atención?
Hay que involucrar cuerpo y mente. Unos científicos de Harvard descubrieron que, en un buen dormir, al inhalar, el corazón se acelera, y al exhalar, se desacelera. Hay un acoplamiento cardiopulmonar.

Respiramos con todo el cuerpo.
Por eso es tan importante atender a nuestra respiración varias veces al día. Ponerse la mano derecha en el corazón y conectar con la respiración natural del cuerpo unos cuatro minutos sin tratar de controlarla.

Un buen hábito, sin duda.
Al córtex cerebral llegan las señales de todas las terminaciones nerviosas. Nuestras manos y cara representan un 70% de esas terminaciones, por eso a través de ellas podemos calmar el cerebro.

¿Qué puedo hacer con mi cara para relajarme?
La tensión se acumula en las mandíbulas, mucha gente mientras duerme aprieta los dientes. Si llena sus carrillos, primero el de la derecha, luego el de la izquierda, la parte inferior del labio y la superior varias veces se relajará. Del mismo modo que si bosteza unas cuantas veces seguidas, porque se distiende la cara y el diafragma.

¿Cuántos ejercicios enseña?
Más de sesenta, pero uno debe practicar los que le vayan mejor según donde acumule la tensión; pero lo importante es que sepamos que hay maneras de provocar un cambio en el sistema nervioso. No somos víctimas del estrés: igual que lo hemos creado, podemos hacerlo desaparecer.

Entiendo.
Por lo general, nuestro cuerpo sigue a la mente, y se trata de aprender lo contrario. Cuando piensa "no voy a llegar", su cuerpo se transforma: se acelera el ritmo cardiaco, la respiración, la presión arterial...

¿Cómo estar atento sin estar tenso?
Sabiendo que no debo llevar los hombros a las orejas para estar atento; todo eso lo hemos copiado de nuestros mayores. El cuerpo de todos los animales se contrae como mecanismo de defensa, pero nosotros que tenemos este córtex cerebral tan maravilloso podemos elegir, decirnos "no es para tanto", bajar los hombros y respirar de nuevo.

¿Conciencia?
Conciencia a través del movimiento. La tranquilidad, el bienestar, va de dentro afuera y debemos cuestionarnos lo que va en dirección contraria. ¿Quién inventó que son necesarias ocho horas para dormir, ocho para trabajar y ocho de ocio?

La industrialización.
Hay que seguir el propio ritmo natural. Hay quien duerme seis horas con intensidad y funciona mucho mejor que el que duerme ocho con hipnóticos. A menudo, menos es más. Hacemos mucho y consumimos mucho, pero estamos carentes de ser. Para recuperarlo, debemos conectarnos con él.





Jefes de la mente


Los estudios demuestran que cuanto más se exceden las 40 horas de trabajo a la semana, más nos estresamos y menos dormimos. Alexander se ha especializado en el método Sounder Sleep y da cursos por todo el mundo. El 7 y el 8 de noviembre estará en Barcelona (www.cosmobiotical.com) para enseñarnos a desconectar de las preocupaciones y dormir como angelitos. "Cuando somos niños tenemos a nuestras madres que nos acunan, pero de adultos debemos provocar ese estado de bienestar interno que pasa por lo psíquico y por lo físico; debemos provocar un cambio en nuestro sistema nervioso, aprender a inhibir la excitación causada por el estrés de la vida diaria a voluntad".



IMA SANCHÍS