dimarts, 21 de juliol de 2009

KARY MULLIS, premio Nobel de Química 1993 por crear técnicas que revolucionaron la genética

"Creer que somos capaces de cambiar el clima es penoso"


Tengo 64 años: la edad te hace más sabio, pero no siempre más eficaz. A veces me fallan los dedos, pero no las neuronas. Nací en Carolina del Norte. Tengo fe, pero no religión. No somos una casualidad. Colaboro con el Institut de Medicina Predictiva i Personalitzada del Càncer


Yo tenía siete personas en mi laboratorio, así que debía buscarme la vida: descubrir cosas, darles trabajo. Era mucha presión, y entonces ya sabíamos que el futuro era el conocimiento y manipulación del ADN.

Eso resultó ser muy cierto.
Pero las técnicas para descubrir los defectos en las secuencias que explicaban enfermedades eran muy lentas. Yo sabía que podían mejorarse, y eso me obsesionaba.

¿Y cómo se le ocurrió la solución?
Las buenas ideas llegan cuando tratas de cerrarles el paso, porque estás concentrado en lo que crees la solución cuando en realidad es la distracción. Al final, cuando te relajas, ese pensamiento intruso se puede colar y entonces descubres que era la solución.

¿Y cuándo se le coló esa buena idea que en realidad era la solución?
Cuando dejé de obsesionarme: en vacaciones. Conducía hacia mi cabaña de las montañas y me relajé, y de repente dejé que la tontería - a partir de considerar que las dos tiras del ADN estuvieran correlacionadas-se transformara en lo serio.

¿Qué pasó?
Se me ocurrió la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Así ocurren las ideas: el foco de tu conciencia es muy estrecho, pero siempre tienes la inquietante sensación de que te dejas cosas fuera de foco...

Y gracias al PCR la genética despegó.
Por ello me dieron el Nobel; pero, desde entonces, en estos doce años, mi propia disciplina ha cambiado de arriba abajo.

¿Cómo?
Como casi siempre en ciencia, un avance nos ha llevado a un problema mayor y lo que creíamos material inservible -junk (basura)- en el proceso resulta que en realidad es valiosísima información que determina dónde y cuándo se forma una célula.

El rompecabezas de la vida.
Complejísimo. Y yo ahora trabajo en otro: enfermedades infecciosas que no podemos controlar con antibióticos, como la gripe.

¿En qué línea?
Creo que podemos redirigir nuestras reacciones inmunológicas de manera que sean capaces de modificar la especificidad de un anticuerpo para una enfermedad concreta y lograr que también sea efectivo contra otra.

Su concepción del sida ha sido muy contestada desde el establishment médico.
Me temo que no podría resumirse aquí en un párrafo. También es cierto que quien bucee en la literatura científica sobre el sida de los últimos veinte años verá que es desinformativa, pero eso es todo lo que tenemos.

¿Y qué piensa usted?
He publicado mi hipótesis en Genética: creo que el problema no es un tipo de retrovirus especifico, sino los retrovirus en general. Allí describo un mecanismo para explicar el desarrollo de la enfermedad con el que hago predicciones. Estas predicciones pueden ser experimentadas en roedores y, por lo tanto, confirmadas o falsacionadas.

¿Por qué causa tanto revuelo?
Porque es una hipótesis que puede o no ser cierta y por eso mismo es una hipótesis científica útil. En contraste, yo diría que el establishment médico ha expresado su posición sobre las causas del sida y que esa posición podría resumirse con la frase del doctor Anthony Fauci, responsable de enfermedades infecciosas de EE. UU: "¡Es el virus, estúpido!". En cambio, no se ha realizado nunca un experimento que testara la hipótesis oficial del virus VIH.

Pues se diría que era incontestable.
El hecho hoy por hoy es que las terapias con antirretrovirales pueden prolongar la vida de algunos infectados, pero eso no demuestra más que los otros casos en los que esos mismos medicamentos no son efectivos.

¿Entonces...?
Hay algo en el sida que no comprendemos y los científicos deberían tenerlo en cuenta.

También usted es escéptico, contra todos, al describir el calentamiento global. 
Cualquiera que tuviera interés profesional en la climatología debería admitir que el objeto de estudio es anterior al hombre. El clima ha variado radicalmente en los últimos cuarenta millones de años.

¿Y...?
En el eoceno, por ejemplo, el nivel de carbón dióxido era varias veces mayor que en la actualidad y, sin embargo, la temperatura era perfectamente compatible con la existencia de vida en la Tierra de polo a polo.

¿Y qué?
Hasta que podamos comprender esto o cómo la Tierra evolucionó hacia el mioceno, después el plioceno y luego el holoceno y entendamos bien cada uno de esos periodos con su propio clima, flora y fauna...

¿...?
... no tendremos una buena razón para pensar que comprendemos el clima.

¿Y eso qué quiere decir?
Que hacer cualquier predicción sobre lo que va a pasar desde ahora y comenzar de esa forma tan osada un debate implicando en él a nuestra humilde especie...

¿Entonces cree que no somos culpables nosotros y nuestro desarrollo?
... implicar a nuestra humilde especie en todo ese complejísimo proceso y darle un papel protagonista y decisivo al suponer que somos capaces de cambiar el clima es más que osado... ¡Es penoso!

Pues no hay poco en juego.
Ya le he dicho lo que pienso, pero sólo soy un científico.





De bioquímica sabe


Los premios tienden a apoltronar a los premiados, en especial a los Nobel, quienes, tras pasar por Estocolmo, pueden vivir -y bien- de dar la misma conferencia en muchos sitios. No suelen sacar los pies del plato ni meterlos en el de nadie. Mullis, en cambio, es un Nobel que ha roto varias vajillas: se ha declarado escéptico respecto al sida o el cambio climático (si ya es difícil acertar si lloverá el sábado: ¿cómo se atreven a profetizar el clima del siglo próximo?) e incluso se ha aventurado en alguna ocasión a considerar no del todo gratuita... ¡la astrología! Sus opiniones serán más o menos controvertidas, pero sus refrescantes argumentos merecen un repaso. De bioquímica sabe.



LLUÍS AMIGUET


dilluns, 20 de juliol de 2009

EUGENE CERNAN, comandante del Apollo XVII y último astronauta que pisó la Luna

"Estuve en la Luna, sentado en el porche de Dios"


Tengo 75 años. Nací en Chicago y vivo en Houston. En 1972 comandé el Apollo XVII: soy el último ser humano que ha pisado la Luna, por ahora. Tengo tres hijos de dos matrimonios y seis nietos. Soy conservador. Como nieto de emigrantes checos y eslovacos, soy católico


Cómo es el suelo lunar?
Donde yo pisé, arenilla de grafito pulverizado. Anduve tres días por allí y recogimos muestras de roca y polvo lunar. No olvido la partida...

¿Qué recuerda?
Subí la escalerilla del módulo, volví la cabeza, vi la Tierra sobre mi hombro... Abajo, en el suelo lunar, quedaba la huella de mi pie, mi última pisada... ¡La última huella de un ser humano en la superficie de la Luna!

Por ahora.
Desde diciembre de 1972. Hace ya 37 años, ¡demasiado, demasiado tiempo...! Es una desilusión para mí que no haya habido más alunizajes... Espero que regresemos un día.

¿De qué dependerá?
De una decisión política. Fue Kennedy, en 1962, quien desafió a los norteamericanos a llegar a la Luna antes de terminar aquella década. Y lo hicimos: Neil Armstrong pisó la Luna el 21 de julio de 1969. Fue una épica colectiva, resultado de una ilusión.

Y de mucho dinero.
Si destinásemos a eso un penique de cada dólar de los impuestos de los norteamericanos, podríamos volver a la Luna y pisar Marte.

¿Cuándo podríamos amartizar?
Mis nietos podrían verlo.

Yo tenía ocho años cuando vi por la tele la llegada del hombre a la Luna.
Podría asistir también a la llegada a Marte.

¿Qué deberíamos hacer para llegar?
Me lo enseñó mi padre: "Todo lo que hagas, ¡hazlo lo mejor que puedas! Y así, un día te sorprenderás a ti mismo".

¿Así llegó usted a astronauta?
Yo era un niño fascinado por los noticiarios de la guerra en el Pacífico, los vuelos de aquellos aviones... Quise ser aviador. Lo fui. Luego superé una prueba tras otra, y orbité en torno a la Tierra, paseé por el espacio, orbité en torno a la Luna con el Apollo X... ¡Nada hay imposible!: ¿quién iba a decirle a aquel niño que caminaría por la Luna?

¿Cuántos astronautas lo han hecho?
Doce personas. Y tres han muerto ya...

¿De qué hablan cuando se ven?
Veo a menudo a mi amigo Neil Armstrong y hablamos de todo, y muy poco del espacio.

¿Son coincidentes sus experiencias?
Todos los que hemos estado en la Luna hemos sentido una transformación, no religiosa, pero sí espiritual. Si hubiese venido usted conmigo, me entendería... Si todos hubiésemos estado allí, ¡todo sería mejor aquí!

¿Por qué? Explíqueme esto.
Ves la Tierra tan bella, tridimensional, de colores, dinámica, rotando, moviéndose, palpitante, vibrante... y rodeada de una inacabable oscuridad ilimitada…

Somos frágiles.
Extendí el brazo y con el dedo pulgar y tapé la Tierra, mi origen, mi identidad, mi casa… ¡Estaba sentado en el porche de Dios! Yo he estado sentado en el porche de Dios...

Eugene, vuelva aquí...
Miraba la Tierra, consultaba mi reloj y pensaba: "Las siete, amanece sobre Houston y mi hija desayuna para ir al colegio". Y luego: "Las nueve, mi hija se acuesta y reza sus oraciones para que su papá vuelva a casa".

Y su papá volvió.
Yo no iba a la Luna para ser un mártir, sino para volver. Quien lo pasaba mal era mi esposa: para ella era más duro que para mí.

¿Qué fue lo más duro de lo que vivió usted allá arriba?
Una salida al espacio para una reparación técnica: durante unos momentos fue muy dudoso que yo pudiese retornar al módulo... Eso fue muy peligroso, como lo había sido pilotar cazas, o ir a la Luna. ¡Pero sólo se muere una vez! Aquí, allí..., ¿qué más da?

¿Algún amigo se le ha quedado flotando por ahí arriba?
No: todos los compañeros astronautas fallecidos en misión lo fueron en la atmósfera terrestre. Y sus restos descansan en el cementerio de Arlington: ahí querré estar yo también cuando muera.

¿Siente nostalgia de sus pasadas gestas espaciales?
Estoy orgulloso de haber vivido algo parecido a lo que vivió Cristóbal Colón, y con el mundo por testigo. Pero no vivo en el pasado: miro al futuro.

Hay quien sostiene que aquellos alunizajes fueron un montaje audiovisual.
Durante años me enfurecía al oír esto. ¡Yo me jugué la piel allá arriba! Pero ahora, muy tranquilo, digo que la verdad es la verdad y no necesita ser argumentada.

Pero esa bandera estadounidense ondeante sin viento...
¡No ondea! Allí no sopla viento alguno: se mantiene extendida gracias a un palito rígido en el borde superior de la tela, y la tela está arrugada.

Y esa huella en el polvo...
Es así como queda impresa una pisada lunar en el polvo. Allí quedó mi última pisada. ¡Y por toda la eternidad! Porque allí no hay viento, no hay lluvia, no hay nadie que pase caminado por encima... ¡No se borra!

¿De verdad no se borra?
Ahí sigue y seguirá durante siglos. Junto a la última huella de mi pie, dejé dibujadas en el polvo con mi dedo las iniciales del nombre de mi hija: TDC (Teresa Dawn Cernan). Y allí siguen y seguirán.

¿Qué siente usted cuando mira al cielo nocturno y ve brillar la luna llena?
Que ahí arriba brilla mi pequeño, particular y querido Camelot del espacio. Que yo, nieto de unos emigrantes, he estado allí arriba. Y que mi nieto, si él lo quiere, ¡volverá!





Reloj espacial


Mañana hará 40 años de la llegada del hombre a la Luna, que presencié en directo por TVE con locución de Jesús Hermida. Armstrong pisaba ese día la superficie lunar, y tres años después lo haría Cernan por última vez. Hoy es un septuagenario jovial, bromista y con cierto sentido poético de sus misiones espaciales, que cree en la vida extraterrestre y cuya obsesión es que la juventud vuelva a ilusionarse con la conquista del espacio. Invitado por la marca de relojes Omega -cronometradora en los viajes espaciales-, me muestra el viejo reloj de esa marca con el que caminó por la Luna: podría subastarlo por un millón de dólares, una fruslería comparado con el valor del testimonio de este hombre.



VÍCTOR-M. AMELA


dissabte, 18 de juliol de 2009

RUPERT ISAACSON, entrenador de caballos y periodista

"Nunca debes ser demasiado rígido en tus creencias"


Tengo 42 años. Nací en Londres y vivo en Texas. Estoy licenciado en Historia y tengo un máster en Derechos Humanos. Estoy casado y tengo un hijo. Soy liberal, provengo de una familia colonial sudafricana que cometió bastantes desmanes. Colaboro con sanadores espirituales


A mi hijo Rowan, con dos años y medio, le diagnosticaron autismo. Fue como un golpe en la cara con un bate de béisbol: dolor y una vergüenza irracional. Y culpabilidad.

¿...?
Culpas a tus genes. Decidí que tenía que encontrar la forma de penetrar en el mundo de mi hijo y lo encontré sorprendentemente a través de una yegua llamada Betsy.

Volvamos al principio.
Crecí en Londres, de una familia sudafricana con gran afinidad por los caballos, salvo mis padres. Con mis primeros ahorros, a los 14 años, me compré un caballo y me hice adiestrador de caballos. Paralelamente, estudié la carrera. Mi sueño era compartir con mi hijo el amor a los caballos, pero se derrumbó cuando le diagnosticaron autismo.

...
Vendí mi caballo, dejé de montar y de viajar (trabajaba como activista de derechos humanos en Áfricay como periodista). Todo se detuvo. Rowan tenía brotes neurológicos que le provocaban berrinches muy violentos. Donde mejor se sentía era el bosque.

¿Iban a menudo?
A diario. En una ocasión se puso a correr y entró en la cuadra del vecino. Los caballos estaban pastando y se tiró entre sus patas boca arriba, pero no le patearon. La yegua alfa los apartó, inclinó la cabeza e hizo los gestos típicos de sumisión. Nunca había visto a un caballo hacerlo espontáneamente.

Curioso.
Ese mismo año, 2004, ocurrió otra cosa: yo estaba implicado en la lucha de los bosquimanos de Botsuana contra la expropiación de sus tierras y llevé una delegación a la ONU. Algunos de ellos eran sanadores y se ofrecieron a trabajar con Rowan.

¿Y?
Perdió alguno de sus síntomas, pero cuando se marcharon la mejoría desapareció, aunque no su afición a Betsy,así que le pedí al vecino que me dejara montarla con Rowan.

¿Cómo se comportaba Rowan?
Fue como descorchar una botella, empezó a hablar de forma espontánea y seguida. Así que prácticamente vivíamos encima del caballo. Aquellas dos experiencias me llevaron a Mongolia, donde domesticaron por primera vez a los caballos y donde existe una fuerte tradición chamánica. Pero nunca abandoné la terapia convencional.

¿Qué opinó su mujer?
A Kristin no le gustan los caballos y viajar con Rowan es muy complicado: incontinencia, unas rabietas terribles e incapacidad para relacionarse; pero cuando cumplió cinco años iniciamos nuestro viaje.

¿Qué ocurrió?
Pensé que había cometido un gran error. Vimos a nueve chamanes. El primer ritual se hizo interminable para Rowan y muy estresante para Kristin y para mí: parte del ritual era propinarnos latigazos en la espalda; y a Kristin le hicieron lavarse la vagina con vodka. Parecía el fin de mi matrimonio.

... Como mínimo.
Pero algo cambió en Rowan, hizo algo sorprendente: abrazó al hijo del guía que tenía su edad, así que le pedimos al padre que nos acompañara en nuestro viaje a caballo. Se hicieron buenos amigos. Atravesamos Mongolia y llegamos al sur de Siberia.

¿En busca de quién?
De los pastores de renos, cuyos chamanes son conocidos por su gran poder. Ghotse vivía en la cima de una montaña y sus rituales eran distintos de lo que habíamos vivido.

¿Usted se creía todo esto?
Se trata de experimentarlo, no es un proceso racional. Tampoco hay ningún científico que entienda lo que es el autismo. Después de tres días de trabajar con Rowan, el chamán nos dijo que iría perdiendo los síntomas del autismo hasta cumplir los 9 años.

¿Sin condiciones?
Nos dijo que debíamos llevarle a una ceremonia chamánica una vez al año. Yo no sabía qué pensar, pero ese mismo día Rowan se fue junto al río e hizo sus necesidades y en tres semanas sólo tuvo seis rabietas, cuando lo normal es que tuviera seis al día.

¿Y no volvió atrás?
Cuando llegamos a casa Rowan seguía siendo un niño autista, pero las tres disfunciones más graves se habían curado y no ha parado de progresar. Así que, sin dejar la terapia convencional, una vez al año realizamos esa aventura familiar de viajar en busca de chamanes.

Y ahora se dedica a la equinoterapia.
Ofrezco un lugar en plena naturaleza con diversos animales para que los terapeutas trabajen. Ha cambiado mi visión de la vida: hoy sé que no debes ser nunca demasiado rígido en tus creencias y que el autismo no era un problema que había que resolver, sino una manera distinta de enfocar el mundo. He conocido a varios adultos autistas que llevan una vida muy eficaz, pero todos se han criado lejos del estrés de la ciudad.

¿Qué otras cosas ha comprendido?
Mire, yo también soy periodista, y el escepticismo es un buen refugio, pero con él nunca se avanza. Rowan no se curó, pero sanó y no puedo explicar ni cómo ni por qué. Llega un momento en que uno debe sentirse cómodo aunque no lo comprenda todo.

... Sería imposible.
Hoy sé que lo principal es escuchar a tu hijo, porque Rowan me llevó al caballo. Como no podía expresarse, lo hizo colocándose entre ellos y tuvo que hacerlo varias veces hasta que entendí y lo monté sobre uno.





Por amor


Periodista, defensor de los derechos humanos, amante de los caballos y amigo de líderes tribales. Con esos ingredientes de partida, Rupert reescribió su historia y la de su familia: su mujer, Kristin, psicóloga, y su hijo Rowan, autista, que entabló una curiosa amistad con una yegua. Sin abandonar las terapias convencionales se enfrascó en la aventura de atravesar Mongolia a caballo en busca de la ayuda de chamanes. Un equipo de rodaje acompañó a la familia para documentar lo sucedido: "Un cambio en Rowan sería información valiosa para otros padres como nosotros". A la vuelta escribió El niño de los caballos (Urano). Ese viaje transformó la vida de los tres. Rupert lo cuenta con honestidad.



IMA SANCHÍS


divendres, 17 de juliol de 2009

FRANCISCO GARCÍA OLMEDO, especialista en ingeniería genética de las plantas

"Con transgénicos podremos alimentar a la humanidad"


Tengo 71 años. Nací en Cádiz, vivo en Madrid. Soy catedrático jubilado de Biología Molecular en la escuela técnica superior de Ingenieros Agrónomos de la UPM. Estoy casado y tengo tres hijos y siete nietos. No soy de derechas ni creyente. Alimentaremos a 12.000 millones


¿Qué fue lo primero que comimos?
Plantas silvestres.

¿Al principio fuimos vegetarianos?
Al principio fue el hambre. Somos hijos del hambre, que nos hizo comer hojas, semillas, bayas, frutos, raíces...

¿Lo primero que pillábamos?
¡Miles de humanos cayeron al ingerir plantas tóxicas para nosotros! Y así fuimos conformando una dieta idónea, rica, variada.

En la que faltó proteína animal.
Comíamos también pescado, marisco, carroña, y un día catamos el cadáver quemado de un animal y nos gustó. Y empezamos a comer carne asada, cuando podíamos cazarla.

Éramos cazadores recolectores.
La mayor parte de los 150.000 años de nuestra historia. Sólo hace 10.000 años empezamos a cultivar plantas para comerlas.

¿Qué nos convirtió en agricultores?
Cambios climáticos desecaron pastos, diezmaron animales a los que seguíamos y cazábamos. Y tuvimos que seleccionar semillas propicias para sembrar y cosechar...

¿Dejó de ser natural nuestra comida?
Antes de la agricultura ya usábamos el artificio del fuego para ablandar la comida... Nuestra especie es artificiosa: hincar un palo en un hormiguero para robar semillas a las hormigas, o seleccionar semillas para cultivarlas o mejorarlas transgénicamente... es lo mismo: ¡artificio!

¿Cómo nos cambió la agricultura?
¡Tuvimos que trabajar! La vida del cazador recolector era más relajada..., aunque sólo podía alimentar a grupos pequeños. ¡Durante miles de años la población humana del planeta no subió de 40.000 individuos!

Poquito daño hacíamos...
La esforzada vida del agricultor sí pudo ya alimentar a más gente..., y creció la población humana. A costa, eso sí, de una dieta más monótona y menos variada que antes.

Y aquí estamos.
Gracias a la eficaz selección de semillas: fuimos escogiendo las más gordas, las más apiñadas, las más altas para facilitar su cosecha, las más resistentes a plagas y almacenajes… Y hoy perfeccionamos esa domesticación de semillas con ingeniería genética.

¿Se refiere a las semillas transgénicas?
Facilitan mejores producciones, con variedades vegetales que aguantan mejor las plagas y el transporte.

¿A costa de riesgo para la salud?
¡Los transgénicos son los organismos más testados y controlados de la historia. Les he dedicado media vida ¡y yo quiero lo mejor para mis nietos! Más que los ecologistas...

¿Y qué aconsejaría a sus nietos?
Que coman de todo. Sin angustias..., y con cautela los alimentos de la mal llamada agricultura ecológica (AE).

¿Por qué dice esto?
La AE fertiliza cultivos con estiércol animal a veces mal compostado, fresco, con peligro de contaminar por coliformes fecales frutas y verduras, lechugas, acelgas, espinacas...

¿Pretende asustarnos?
¡No tanto como los ecologistas con los transgénicos! También es falso que los plaguicidas naturales sean más inocuos para el entorno y la salud que los sintéticos.

¿Vivan los transgénicos?
¡Han salvado de hambrunas a miles de vidas, y más que salvarán!

Pero los frutos ecológicos son más nutritivos y sanos que los demás.
¡Propaganda engañosa y desleal! Es falso: no hay evidencia científica de tal cosa.

Pues los alimentos ecológicos son más sabrosos.
Falso. Se han hecho catas ciegas, y no.

Perdone, pero la fruta de hoy ya no sabe ni huele como la que yo comía de niño.
Por no recolectarse en su punto óptimo de maduración, sino en el idóneo para su transporte, distribución, almacenamiento... ¡Nada tiene que ver con que sea ecológica o no!

De todos modos, es lastimoso.
Esta producción y comercialización de alto rendimiento ha reducido los precios a una cuarta parte en los últimos treinta años, y a la mitad la proporción de hambrientos.

Ya, pero...
El que hoy se queja de que el pollo de antes sabía mejor ¡es un privilegiado que podía comerlo antes, cuando tantos no podían!

Me callo. ¿En qué momento de la historia hemos comido más y mejor?
¡Hoy! Por variedad, cantidad y calidad. En el siglo XVIII un europeo dedicaba veinte veces más tiempo que hoy de su día a día a procurarse el sustento..., y la esperanza de vida era de 40 años, de promedio.

¿Erradicaremos algún día el hambre en el mundo?
Vamos bien, aunque es mala noticia que hoy sea más rentable una hectárea para biocombustible que para alimento.

Roturemos nuevas tierras de labor.
Es una grave agresión a la tierra invadir más suelo silvestre para cultivos. Mejor extraigamos más rendimiento por hectárea. ¡Por eso necesitamos transgénicos! La AE rinde muy poco por hectárea: no podremos así alimentar a una humanidad creciente.

¿Cuánto suelo cultivado por persona?
Hace medio siglo precisábamos media hectárea por persona. Hoy basta con un cuarto de hectárea. Si la población mundial crece, habrá que bajar a un octavo. ¡Lo lograremos... domesticando genomas vegetales!

¿A cuánta gente alimentaremos así?
A 12.000 millones de personas. No más.





Domesticar plantas


Me subraya Olmedo que la dicotomía natural-artificial es falsa: somos artificiales por naturaleza, de natural somos artificiosos. Y que algunos alimentos naturales pueden matarnos tanto como otros artificiales salvarnos. Y que domesticamos plantas desde siempre: ellas nos alimentan y nosotros las rediseñamos, una dialéctica milenaria que prosigue hoy con las plantas transgénicas: "¡Hacemos con mayor precisión y rapidez lo que siempre habíamos hecho!", me resume para desactivar una enconada controversia que continuará con ideas como las que Olmedo desgrana en su ensayo El ingenio y el hambre (Crítica), porque, entre bocado y bocado, discutir está también en nuestra naturaleza.



VÍCTOR-M. AMELA


dilluns, 13 de juliol de 2009

ROBERT FRIPP, fundador de King Crimson, músico con David Bowie, Brian Eno, The Police...

"Si quieres ser músico, hazte fontanero"


Tengo 63 años y gozo mi guitarra como nunca. Nací en Wimborne Minster (Inglaterra). Creo que la música tiene sentido en sí misma y que el dinero sólo debe ser un medio para hacerla posible. Del 24 al 31 toco con The League of Crafty Guitarist en el CAT de Gràcia, en Barcelona


Hubo un tiempo en que la música se hacía por la música y el dinero sólo servía para poder seguir haciendo música, música con la gente para la gente; música que se pagaba a sí misma en el mismo momento en que fluía en comunión entre las personas y los artistas...

¿Y qué ha pasado?
Entre la gente y el arte se interpuso una legíón de mercaderes oportunistas atraídos por el dinero fácil. Al principio, esos individuos trabajaban para los artistas, pero, poco a poco, fueron convirtiendo la música popular, una forma de cultura genuina, en un mero medio para acumular dinero, y a los músicos, en siervos de su avaricia.

¿Cuándo y cómo cambió la historia?
Recuerdo haber tocado ante 750.000 personas en Hyde Park y haber sentido esa energía, igual que puedo evocar Woodstock o muchos de los conciertos de entonces como una forma de comunión. En los 60, en la música popular aún se vivía esa ingenuidad tan fresca y directa en los conciertos... Se recaudaba dinero para la música y no al revés.

Hoy también hay grupos que reúnen cientos de miles de personas.
Son meras máquinas de hacer dinero. Sólo alguno se pone las botas y transita por el fango de la banalización comercial hasta su público... Déjeme citarle a Bruce Springsteen. Respeto lo que hace y no lo hace por dinero, aunque necesite dinero para hacerlo.

Tal vez los gustos han cambiado...
Cada generación tiene sus voces, cierto: Bob Dylan, John Lennon, Jimmy Hendrix... Y cada uno elige de entre ellas la suya, pero lo que no varía es la necesidad de autenticidad que tiene todo artista hasta que convierte su arte en un mero medio de hacer dinero. En ese momento se traiciona.

¿Dónde está el problema?
Tenemos poca fe en los banqueros y los políticos, y descubrir la malversación bancaria de nuestros impuestos o cómo los diputados británicos se compran sus caprichos con cargo a fondos públicos no la ha reforzado: los músicos no han sabido ser diferentes y no se han sustraído a esa lógica.

¿Cómo se negó usted a compartirla?
Cada vez que le dije ami mánager que todo ese montaje era una locura y una estupidez, me contestaba: "Tranquilo, Robert, el año próximo vamos a ser la banda más grande de Europa y Estados Unidos...".

¿No es eso éxito?
Depende de cómo defina éxito. Lo cierto es que había una enorme presión ambiental para convertirte en una marioneta de esa lógica que ha hecho de nuestra música un negocio banal. La pregunta para mí entonces era: ¿quieres seguir siendo parte de la farsa?

¿Y qué contestó usted?
Traté de ponerme mis barreras para no convertirme en un pelele y mantener el contacto con la realidad de los demás. En 1979 yo vivía en Nueva York, entonces auténtica ciudad de moda...

¿En qué consistían esas barreras?
Cogía el metro; iba a comprar yo mismo mi fruta y mi verdura; iba yo mismo a la lavandería y, sobre todo, volvía a menudo a mi casa, mi ciudad, mi barrio; con quienes me habían quitado los mocos de pequeño. La verdad es que esa gente que te ha visto crecer sabe ponerte en tu sitio.

Higiene del ego.
Y en un momento dado, me di cuenta de que no quería ir más allá. No quería tener esa clase de éxito.

Y ahora está usted enseñando guitarra a un puñado de chavales en un convento.
Eso es éxito para mí ahora. La música es un acto compartido y a mí me llenan estas dimensiones: la música de cámara y esa comunión tan especial que pude ver en la expresión de mi jardinero y mi cocinera -mi equipo- en mi último concierto en la catedral de Covenant... A mi contable, claro, sólo le preocupa que mis empresas sean solventes.

No es el único.
Richard Branson explica en su autobiografía que sobre todo "hay que poseer los derechos de tus autores".

No es una preocupación artística.
Gente así ha conseguido que el artista no pueda decidir los términos de su propio contrato... Por eso, cuando se me acerca un chaval con clase y me pregunta cómo ser músico profesional, le digo: "Hazte fontanero, amigo: será la forma de ser más libre y creativo como músico en tus ratos libres".

¿Qué le hace ilusión ahora?
Estas clases. También tocar en iglesias: he tocado en tres y en la catedral de Covenant. Y es curioso cómo somos los ingleses...

...
¡Tan temerosos de nuestras propias emociones! Cuando le expliqué al abad que me interesaba la sonoridad del templo, lo comprendió enseguida y me ayudó. Si le hubiera dicho -sintiéndolo sinceramente- que lo que me interesaba era la comunión con los fieles y los cientos de años de energías allí acumuladas..., se habría turbado.

Aquí pasaría al revés, gracias a Dios.
La reina Isabel solucionó su cisma con Roma y la oposición de los católicos ingleses así: "Sigan creyendo en el papa en privado, pero vengan a misa los domingos". Y los ingleses la comprendieron exactamente.

¿Es usted famoso en su país?
Yo, no. Mi mujer, Toyah Wilcox, es famosa. En Worcester, nuestro pueblo, todos la saludan a ella porque la reconocen y ella sí sabe llevarlo muy bien.



Artesanos astutos

Fripp enseña guitarra estos días en el monasterio de dominicas de Sant Cugat, donde el único lujo es la sincera afección por la música. Allí profesa una treintena de intérpretes - algunas chicas: osadas y habilísimas con la púa - de todo el planeta. Robert, que se niega a las fotos profesionales, me invita a que posemos para su propia cámara con The League of Crafty Guitarist (en inglés, artesanos,pero también astutos). La sesión fotográfica acaba en un improvisado y divertido coro de cuerdas con algún solista osado. Los secundo haciendo ridículas posturitas de megastar rockero con mi bolígrafo. Al cabo, la guitarra más famosa del mundo es esa que todos hemos tocado en secreto ante el espejo. Oh yeah!



LLUÍS AMIGUET



divendres, 10 de juliol de 2009

MICHAEL DOUGLAS, actor, director y productor cinematográfico

"He gozado, pero sólo he sido sexoadicto en las películas"


Tengo 64 años. Nací en Nueva Jersey y vivo en Bermudas y Nueva York. Me dedico al cine. Estoy casado con Catherine Zeta-Jones, y tenemos dos hijos, Dylan (8) y Carys (6), y tengo otro con Diandra, Cameron (31). Obama está siendo viento fresco. Procuro alimentar bien mi espíritu


Qué tal este mes por Deià?
Hace más de 20 años que veraneo en Deià, donde cultivo la vida familiar y la amistad. Nutro mi alma con arte, belleza, cultura, sensibilidad y espiritualidad. ¡Y buena sobrasada!

¿Cómo está su legendario padre?
A sus 92 años, estupendo. Hace poco ha escrito e interpretado un monólogo ¡de una hora y media! Pasó un mal trance con un accidente de helicóptero, un ictus, el marcapasos..., pero ahora goza de gran sosiego.

¿Cuál es su secreto?
Como hijo de emigrantes judíos rusos, luchó mucho por sus sueños. Ahora está recuperando las tradiciones hebreas de sus padres: ha iniciado estudios con un sabio rabino, y eso está devolviéndole serenidad.

¿Practica usted alguna religión?
Yo soy hijo de los años sesenta, seguí al yogui Maharishi..., y hoy sé que soy el único responsable de mi espíritu, sin consignas.

¿Ha seguido consignas de su padre?
Debería haberlas seguido más, ja, ja... Pero sí procuro seguir lo que me enseñó al comenzar en el cine: "Pon siempre toda la carne en el asador en lo que estés haciendo y, una vez ya hecho, ¡olvídate!".

No obsesionarse con nada, vamos.
Desde niño he visto pasar cada tarde por casa a amigos de mis padres de la primera generación de Hollywood, comunidad entonces muy integrada: Burt Lancaster, Tony Curtis, Frank Sinatra, Douglas Fairbanks...

¡Los grandes!
... y he sido testigo de sus inseguridades, sus miedos, sus fragilidades de personas de carne y hueso... ¡Y eso enseña mucho!

De no haber nacido en ese entorno, ¿qué sería usted hoy?
Ni idea. Desde los 5 años mi padre me llevaba consigo a los rodajes, en verano.

¿Qué recuerda de aquello?
El mecanismo del calamar gigante en 20.000 leguas de viaje submarino...Y recuerdo del rodaje de Un extraño en mi vida la escena en que mi padre besa a Kim Novak...

Buena educación sentimental...
Yo estaba en la línea visual de mi padre en el momento del beso, y entonces él paró el rodaje y con un gesto de la mano me dijo: "Michael, ¡apártate!". Aprendí a no estar en la visual de un actor durante un rodaje...

¿Qué más aprendió?
Que por mucho que te desvivas por tu trabajo y por tus hijos, un día te quedarás a solas con tu pareja..., ¡así que cuida tu relación!

¿Ha cometido usted ese error?
El trabajo estresado acabó en la ruptura con mi primera esposa. Y ese hueco quieres compensarlo... y puedes caer en excesos.

Hemos leído de su adicción al sexo...
¡Ah, esa leyenda! Estuve en rehabilitación a causa del alcohol, lo que aprovechó un avispado editor de prensa londinense - tras el éxito de Instinto básico-para decir que me rehabilitaba de una adicción al sexo...

Y nada de nada.
Sí es verdad que yo también he sabido gozar de la vida, ¡qué diablos, eso sí...! Pero sexoadicto... sólo lo he sido en las películas.

¿Se ha considerado icono sexual?
¡Ja, ja, que el cielo lea en sus labios!

¿Qué es lo que más le gusta hacer cuando no está trabajando?
Leer muchos periódicos. Y seguir eventos deportivos: baloncesto -felicidades por Gasol-, tenis, fútbol americano... Y me gusta jugar al golf, esquiar, estar con mi familia... Lo que no me gusta mucho es ver películas.

¿No?
Disfruto mucho creándolas, pero muy poco viéndolas. No veo mucho cine.

¿Qué criterio sigue para apostar por un proyecto cinematográfico?
No busco lucimiento personal, sino un buen producto. Y me gusta ir combinando géneros. Ahora he encarnado al malvado fiscal de Más allá de la duda,cine negro. En septiembre rodaré la segunda parte de Wall Street...Y también seré Liberace en una película junto a Matt Damon.

La primera vez que le vi fue en la serie televisiva Las calles de San Francisco.
¡Aprendí mucho allí! Trabajábamos seis días enteros a la semana durante meses, en cada episodio con una estrella invitada y un director diferentes. De mi compañero Karl Malden es de quien más he aprendido en toda mi vida profesional...

¿Por qué?
Era de familia de mineros de Indiana, curtido, con una infancia dura... y tuve la suerte de que me transmitiera su ética del trabajo riguroso, la conciencia de la responsabilidad del actor en cada escena...

Karl Malden acaba de fallecer...
Le echo mucho de menos, ¡mucho! Sabía escuchar, y por eso Marlon Brando trabajó a gusto con él. Gracias a lo mucho que aprendí con Karl Malden pude dejar la serie para producir Alguien voló sobre el nido del cuco.

¿Qué querría hacer próximamente que todavía no haya hecho?
¡Comer en El Bulli, ente otras cosas!

¿De qué se siente hoy más orgulloso?
Del conjunto de mis 40 películas, de mi trabajo como embajador de la paz con la ONU contra las armas, de ese fresco viento llamado Obama... Y de mi vida familiar.

¿Qué le ha emocionado últimamente?
Recibir el reconocimiento de los colegas de profesión de mi país. Y ver el otro día a mi hijo dar unos pasos a lo Michael Jackson: sentí qveld, palabra yiddish que describe el nudo en la garganta y el orgullo.





´Más allá de la duda´


Desde hace más de veinte años veranea durante el mes de julio en S´Estaca, la hermosa mansión que s´Arxiduc construyó para su amante campesina en Deià, en la mallorquina costa de Tramuntana. Desde allí ha volado a Barcelona para conceder un par de entrevistas en la suite del piso 42 del hotel Arts, donde se acomoda en un sofá que parece sobrevolar Barcelona. Derrocha jovial simpatía y atiende con cortesía a cualquier pregunta: es un profesional. Interviene como actor en Más allá de la duda, película de Peter Hyams que hoy se estrena en España, un remake de un clásico del cine negro (Fritz Lang, 1956) en el que Douglas es un fiscal capaz de lo peor para hacer carrera política.



VÍCTOR-M. AMELA


dimecres, 8 de juliol de 2009

NEAL STEWART; ingeniero agrogenético; diseña plantas genéticamente modificadas

"Diseñamos plantas que señalan dónde hay minas"


Tengo 48 años y peso más de 100 kg: soy un orgulloso americano xxx. Soy catedrático Racheff de Genética Vegetal Molecular del Instituto de Agricultura de la Universidad de Tennesse y además soy cristiano y profesor de ética. Toda genética que ayude a los humanos es buena.


Tenemos casi ultimado un diseño de planta que salvará muchas vidas: cuando crezca, señalará con su cambio de color dónde hay minas antipersonas enterradas...

Habrá que aprendérselas.
Cambiarán de color cuando detecten que en el suelo del que se nutren hay explosivos.

Y habrá que esperar a que crezcan: la mayoría de las plantas son lentas.
También estamos trabajando en ello. Estudiamos el bambú, una de las especies vegetales de más rápido crecimiento en el planeta: tratamos de discernir cómo logra crecer así y de ese modo podremos averiguar cómo transferir esa capacidad suya en el laboratorio de genética a otros vegetales.

¿En qué línea avanzan?
Al parecer esa velocidad de crecimiento está relacionada con la rapidez con que transforman el CO2 en oxígeno. También es interesante en ese sentido la mimosa.

¿Y puede modificar eso en una planta?
Desde luego. Y será una ingeniería muy útil: imagínese que lográramos modificar genéticamente millones de plantas para que absorban mucho más CO2 en su crecimiento, ese será un avance inestimable en la lucha contra el calentamiento global.

¿Puede también diseñar una planta para que nos avise de la contaminación?
Aquí el problema de nuevo es que son lentas al reaccionar y un vertido podría requerir un aviso mucho más rápido, pero ya hemos conseguido que esas plantas, que llamamos fitosensoras, nos avisen de si un determinado suelo está contaminado con metales pesados, explosivos, arsénico, polución orgánica o cualquier otro compuesto nocivo para la salud humana.

¿Y avisarán también de la polución en la atmósfera?
Desde luego. Para ello, tenemos dos vías de actuación en la ingeniería genética vegetal: o modificamos una especie determinada atnes de plantarla...

¿Cómo?
Cambiándole genes en su secuencia con la lógica binaria de on/ off que permite que reaccione ante un cambio en su nutrición.

¿Y entonces hay que esperar mucho?
Eso nos obligaría a plantarla y esperar que crezca. Por eso, otra posibilidad más rápida es utilizar una planta ya existente y modificarle genéticamente tan sólo una parte, para que sea esa parte la que actúe de chivata sobre la composición del suelo o del aire.

¿Analizar el suelo no es más rápido?
Es caro y complejo y nos obliga a análisis periódicos. La planta diseñada como señaladora nos avisaría con sólo mirarla y, una vez diseñada, es mucho más barata. Otra línea interesante es la detección de variedades transgénicas ya cultivadas: determinadas plantas genéticamente modificadas podrían avisarnos de qué especies próximas son transgénicas y cuáles no.

¿Cómo dan la alarma?
Tenemos varias posibilidades: un cambio, por ejemplo, del verde al rojo y la intensidad de ese cambio sería proporcional al grado de contaminación o podríamos conseguir de forma más fácil que esa variación cromática fuera visible tan sólo para un espectro de luz determinada que aplicaríamos los humanos.

¿Piensan crear plantas que den luz?
Las plantas luminiscentes serán una realidad pronto: es complejo pero posible.

¿Y plantas que den calefacción?
Ya tenemos una, la coliflor mofeta, pero, como habrá adivinado, además de emitir calor, de ellas emanan gases fétidos que no la hacen recomendable para nuestras macetas. Por supuesto, es una línea de investigación: eliminar unas propiedades y potenciar otras en su código genético.

Fresquito ya lo dan muchas plantas.
Perp podemos potenciar sus propiedades con relativa facilidad. Un gran avance en la fitogenética sería que pudiéramos introducir un cromosoma en su genoma.

Supongo que los biocombustibles ya no son motivo de experimentos, porque ya son una realidad.
En nuestro laboratorio de la Universidad de Tennessee trabajamos en la segunda generación de biocombustibles, especialmente los etanoles celúlosicos, pero es cierto que no son novedad, aunque todavía hay un largo camino por recorrer en cuanto a su eficacia.

¿A partir de que plantas trabajan?
La del tabaco y la de la mostaza son muy fáciles de manipular genéticamente en el laboratorio, por eso son las especies de partida de muchos ensayos. Hemos obtenido grandes resultados por ejemplo en la detección y prevención precoz de enfermedades en plantaciones de soja. Las plantas nos avisan con antelación de que existe un riesgo serio de que una plantación sufra los efectos de una epidemia.

¿Y no existe un límite ético en toda esta experimentación?
Desde luego que sí: no sólo hay un límite en la moral de cada investigador, sino que existe una legislación y restrictiva que debe ser cumplida.

¿Dónde pone usted el límite?
Todo lo que sirva a la especie humana y a su equilibrio con el medio debe ser investigado y lo que la perjudique, no. Es así de sencillo y por eso mismo eficaz. Nosotros no investigamos para crear plantas explosivas ni contaminantes ni venenosas sino que tratamos precisamente de modificarlas para que nos avisen de explosivos, contaminaciones y venenos.





Bienestar y beneficio


El profesor Stewart pasea por el campus de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC) donde colabora señalándo plantas frescas y aromáticas y otras vistosas, pero nada más. Lo que hoy parece fruto del gran diseño vegetal de la evolución (para él también de Dios) será pronto producto de los laboratorios. Se unen los profesores de arquitectura y Stewart habla de plantas que dan gas como si fueran incombustibles mecheros y otras que nos darán luz -con el permiso de las eléctricas- y otras que triplicarán nuestras cosechas, medicamentos, aromas... El límite -asegura- sólo lo pondrá el bienestar de todos... Barrunto que para ser realidad además deberán dar beneficios a algunos.

dijous, 2 de juliol de 2009

JOAQUIM SEMPERE,experto en conflictos socioecológicos

"Seguimos profesando la religión del despilfarro"


Tengo 67 años. Nací y vivo en Barcelona. Soy doctor en filosofía y profesor de sociología, investigador de las necesidades humanas y de su impacto medioambiental. Estoy casado y tengo tres hijos treintañeros. Soy socialista de izquierdas. Soy ateo. Amo caminar por el monte


Acuse.
Seguimos profesando la religión del despilfarro.

Argumente.
Compramos bienes que han sido fabricados para durar pocos años, cuando podrían fabricarse para funcionar durante muchísimos años más.

¿Qué productos?
Coches, electrodomésticos... Los hacen para que fallen a los pocos años, calculan su obsolescencia. Pero nos incitan a quererlos ¡y los queremos sin cuestionarnos nada! Y la industria nos inunda de modas pasajeras, productos nuevos sustitutos de otros...

Los necesitamos.
Las necesidades las determina tu red social: lo que hoy consideramos imprescindible ¡no lo necesitábamos años atrás!

¿Se refiere a mi móvil?
Y ordenador, televisor, microondas, lavaplatos, aspirador... ¡tantos objetos sin los que habíamos vivido siempre!

¿Dónde trazo la frontera entre necesario y superfluo?
Las únicas necesidades básicas universales son comer, beber y dormir, además del afecto y el reconocimiento.

¿Me propone volver a las cavernas?
No, pero sí que seamos conscientes del abusivo consumo energético actual. ¿Es sostenible en el tiempo?

¿Lo es?
Lo sería si aprovechásemos la energía con más eficiencia, y si obtuviésemos energía de otras fuentes. De lo contrario...

¿Qué?
Hoy extraemos el 80% de nuestra energía de los combustibles fósiles -petróleo, carbón, gas- ¡a sabiendas de que tienen fecha de caducidad!

¿Cuándo se nos acabarán?
Declinarán irreversiblemente dentro de unos 20 años, según la mayoría de cálculos.

Y luego, ¿qué?
Perderemos nuestro actual confort, a menos que empecemos a actuar ahora mismo.

¿En qué sentido?
Invirtiendo dinero en energías renovables: eólica, solar fotovoltaica, solar térmica...

Y nuclear, señor Sempere.
¡No! Es una herencia ruinosa para nuestros hijos y nietos: cada euro invertido hoy en energía eólica produce lo mismo -y sin residuos ni riesgos, e indefinidamente- que cada euro invertido en energía nuclear.

Pero los molinos eólicos devoran mucho espacio natural, bellos paisajes...
Es su única desventaja, pero si queremos mantener nuestro confort...

¿Y si sigue creciendo la población, qué?
Es un problema. Habrá que generar más energía… o consumir un poquito menos cada uno. Los recursos del planeta están al límite: lo sensato, pues, es ser más austeros.

¿Cómo hacemos eso en la práctica?
¡Hay todavía muchas medidas que adoptar para sacarle más partido a la energía!

Dígame y voy tomando nota.
Fabricar un tipo universal de cargador de móviles. Imponer un mejor aislamiento térmico de nuestras viviendas (¡ahorraremos millones en calefacción!). Fabricar sin obsolescencia. Reciclar metales en la industria metalúrgica. Reutilizar botellas de vidrio. Depurar aguas. Calentar el agua con energía solar. Prohibir la bombilla incandescente, sustituyéndola por la de bajo consumo (da la misma luz consumiendo cinco veces menos)... ¡Preservemos nuestro confort, pero con menos consumo de recursos!

¿Alguna otra idea ahorradora?
Fomentar el transporte público y también un eficaz sistema de alquiler de coches.

¿Algo así como un bicing de coches?
Sí. Haga números: ¡tener un coche en propiedad es un despilfarro! Dos, no le cuento.

¿Desde cuándo nos atrapa la tentación del despilfarro?
Está en la naturaleza humana, pero la agrava el mimetismo social: lo que desde siempre hacían unas minorías dominantes (para distinguirse) ¡acabaron haciéndolo las masas en la segunda mitad del siglo XX!

Y se disparó el consumo de recursos.
En los últimos 200 años, la población mundial se ha multiplicado por siete, ¡y la producción de bienes se ha multiplicado por sesenta! Por eso debemos cambiar la economía cowboy por la economía nave Tierra.

¿Qué dos economías son esas?
La primera consiste en ocupar nuevas tierras a caballo, dejando atrás las que agotaste. La segunda, vivir como los astronautas en vuelo espacial: ¡reciclan incluso la orina, y con poco agua subsisten sin problemas!

Veo muy difícil cambiar de paradigma...
Tiene usted razón: somos cortoplacistas y sólo reaccionaremos a las malas, a la fuerza, ¡cuándo ya no nos quede más remedio!

Y lo que ahora más preocupa, a corto plazo, es el paro.
Que es consecuencia de tantos excesos acumulados por este sistema de crecimiento desmedido, expansivo. Un sistema económico basado en la avidez de ganancias más que en el bienestar de las personas. Y aquí me gustaría decirles algo a los sindicatos...

Dígalo.
Más que el consumo privado, ¡defended el Estado del bienestar! Es nuestra garantía de futuro. O nos quedaremos a la intemperie. Propongo un socialismo de mercado: ¡sin regulación no hay libertad viable!

¿Algo más, para completar su modelo?
Menos consumo y más inversiones en energías renovables. ¿Y por qué un banco tiene que ser negocio? Nacionalicemos la banca.





Mejor con menos


Estudioso de las necesidades humanas, Sempere contiene las suyas: luce un reloj con mucho tiempo encima y no gastaría en ropa nueva si su mujer no le presionase. Se hizo una casa con arquitectura bioclimática en la que todo se enciende y calienta con energía solar. Habla con voz queda, como si no quisiera desgastar el aire. Militó hace años en el PSUC "por compromiso ético" y lo dejó "falto de vocación de político profesional". Hoy escribe libros como Mejor con menos (Crítica), con datos y esta idea: si en 1941 la socioeconomía estadounidense fue capaz de reconvertirse en pocas semanas al servicio de la guerra, ¿no podremos hacerlo en favor de la austeridad y de la sostenibilidad del bienestar?



VÍCTOR-M. AMELA


dimecres, 1 de juliol de 2009

JACQUES ATTALI, preside la Comisión para el Crecimiento de Francia; fundador del BERD


"¿Pero por qué Piqué no está trabajando para el gobierno?"



Tengo 65 años: nunca me sentí tan joven. Nací en Argel: soy judío sefardí de ascendencia española y francés y europeo... El hombre tiene múltiples dimensiones, aunque le obliguen a elegir sólo una. Soy socialista, pero no veo contradicción en trabajar para Francia con Sarkozy



Le he preguntado al president Montilla por qué no ha creado plataformas que permitan a talentos como Josep Piqué -y otros muy buenos- trabajar para su gobierno, para la administración, para la sociedad entera... 


¿...? 
Creo que ningún cerebro debe reservarse sólo para un partido. En estos momentos no nos podemos permitir el lujo de desperdiciar capacidades por fidelidad a una etiqueta partidista u otra. Nuestra vocación de servicio a toda la sociedad debería estar por encima de cualquier partidismo. 


También proporciona ventaja estratégica opar a los cerebros de la oposición. 
Pero es que el propio presidente Sarkozy es políticamente inclasificable: en algunos asuntos está a la izquierda de la izquierda y en otras a la derecha de su propio partido. 


Usted trabajó para Mitterrand y ahora preside una comisión clave para Sarkozy. 
Y no por eso dejo de ser socialista. Soy de izquierdas, pero quiero servir a Francia y ahora presido la comisión para el crecimiento que pretende detectar los obstáculos que frenan nuestro progreso. Y desde luego que también hubiera trabajado encantado para Ségolène Royal. 


¿Elaboran conclusiones genéricas? 
Elaboramos leyes. Sarkozy me prometió -literalmente- que haría lo que le dijéramos... 


¿Y qué le dicen? 
Entre otras cosas, apuntamos medidas muy controvertidas -lo sé- pero necesarias, como el derecho a trabajar mientras quieras. 


Si tienes trabajo.
Me refiero a legislar para que la edad de jubilación deje de ser obligatoria: que cada uno decida cuando se jubila. 


Eso es dinamita. 
... Sí, sí, sé que es muy complejo sacar la propuesta adelante, pero lo que decidimos serán leyes, no un informe: luego habrá que confiar en que se conviertan en realidades. 


¿Qué más proponen para crecer? 
Movilidad de todo tipo: movilidad social, eliminar las trabas que frenan el ascenso a quien lo merece, movilizando así energía para la creatividad y la innovación; agilizar también la movilidad territorial nacional e internacional y propiciar la competencia, suprimiendo monopolios e inmovilismos... 


Tampoco suena a complaciente. 
No lo es, pero por eso mismo es tan necesario. Movilidad demográfica: atraer a los mejores cerebros de cualquier país y después reestructurar la Administración francesa... 


Para eso se requieren muchos talentos. 
Somos un organismo no bipartidista sino apartidista donde trabajamos juntos 43 profesionales, algunos socialistas y sindicalistas, entre ellos siete no franceses y una española, Ana Palacios. Esperamos que esas medidas sirvan de referencia en toda Europa. 


Sarkozy, moverse él se mueve, pero ¿logra mover a Francia? 
Francia es desde el siglo XII un país muy centralizado donde la figura del jefe de estado actúa de entrada como un metrónomo que imprime su propio ritmo al estado y, por ende, a toda la sociedad francesa... 


¿Lo de Sarkozy es avance o ajetreo? 
Mitterrand ralentizó el pulso de la nación y Chirac más todavía. Sarkozy ha logrado acelerarlo y así ha logrado cambiar algunas cosas. La cuestión es saber si esas reformas son esenciales o accesorias. 


¿Esta crisis es esencial o accesoria? 
Esencial: Occidente se resiste a aceptar su propio declive frente a Asia pero sin medios para evitarla. Asia vive una explosión de vitalidad y crecimiento, mientras Europa es cada vez más burocrática y está más dividida. La potencia militar de EE. UU. completa ese esquema que traslada el eje del mundo del Atlántico al Pacífico, dejándonos a los europeos relegados al rincón de la historia. 


Pero el declive de Estados Unidos puede durar siglos. 
Su imperio no desaparecerá como el romano; se concentrará en su propio territorio. El imperio romano no fue sustituido y el americano tampoco lo será por el chino. Y atención a África:es el próximo boom. Mientras tanto la UE no tiene proyecto ni a nadie dispuesto a liderarlo. Sarkozy ha sido buen presidente de la UE: con un mandato más largo hubiera sido mejor todavía. 


¿La prosperidad china acabará en democracia? 
Lo peor es un mercado sin Estado de derecho como Somalia: prefiero un mercado con estado de derecho como China, aunque no sea democrático. Recuerde que China ha vivido 5.000 años de guerras civiles y que su obsesión ha sido y es no desintegrarse... 


Por ahora lo logran. 
Y recuerde también que a los europeos nos ha costado diez siglos pasar de las autocracias a la democracia: ¿por qué exigimos a los chinos que completen esa transición en sólo 10 años? De momento, vemos avances aperturistas en el propio PCCh y en los municipios. Además, el poder chino es más de administración eficaz que de partido único. 


Usted ha escrito y sabe de todo... 
Estudié matemáticas, historia, letras, economía... Todo me interesaba y me interesa. La hiperespecialización en boga desde los setenta es cómoda para los especialistas pero empobrece el intelecto y más ahora que se aplica desde el colegio. En cambio, Freud, Marx, Darwin... Fueron creadores porque no se limitaron a un sólo campo. Estudiaron de todo y se preguntaron sobre todo, y eso es lo que yo intento. 






Sangre al amanecer


Desayunamos en la residencia del cónsul. Al llegar, Attali, que se ha cortado afeitándose, me confunde con el servicio hispano y me pide tiritas. Registro mis bolsillos como si las llevara siempre encima, pero sólo aparece mi casete y, al verlo, se disculpa. Hablo con un Attali sangrante muy puesto en su papel "d´homme d´Êtat". El cónsul Pascal, despreocupado, me explica el encuentro Montilla-Attali quien, al fin, sonríe: coincidimos en que un presidente debe gobernar con los mejores, aunque sean del partido contrario. Al cabo, somos todos los contribuyentes, no sólo los militantes quienes les pagamos sueldo y tiritas. Hablo occitano con su chófer hasta que le dejamos en el despacho de Fainé. 




LLUÍS AMIGUET