divendres, 29 de maig de 2009

MIREIA GARCÍA, que vive sin colon y apoya a pacientes ostomizados

"Estaba muy a gusto con mi ano artificial y mi bolsita"


Tengo 39 años. Nací y vivo en Barcelona. He sido economista y presentadora de televisión, y hoy colaboro con el hospital Quirón. Vivo en pareja y tenemos dos hijos, Benet (9) y Andrea (7). Creo en la voluntad personal, no en partidos políticos. Creo en la energía de las personas


Hace tiempo que no la veo en la tele...
Estuve en Vitamina N (8tv) y fui luego la primera presentadora de T´he vist (TV3). Aprendí mucho, pero presentar no me llenaba, es poco creativo... Y luego vinieron las operaciones.

¿Qué operaciones?
Mi intestino grueso padecía de colitis ulcerosa, diagnosticada a los 25 años: estuve medicándome hasta que, a mis 37 años, los fármacos dejaron de ser eficaces.

¿En qué consiste esa enfermedad?
El intestino se inflama y se ulcera, agredido por tu propio sistema inmunitario, que lo toma por un cuerpo extraño. Esta enfermedad digestiva autoinmune aún no tiene cura, sólo fármacos para paliar molestias.

¿Qué tipo de molestias?
Dolor abdominal, retortijones, diarreas incontenibles ¡diez o doce veces por día...! Y en plena crisis mi medicación dejó de funcionar... ¡y así no se puede vivir! Me enviaron al quirófano. Pensé que podría morir...

Y aquí está usted.
Me extirparon el intestino grueso entero: dos metros, los dos metros que tiene el colon. ¡Y no, no te mueres por eso: ya me ve!

Y tiene muy buen aspecto, desde luego.
Vivo con plena normalidad, puedo comer de todo, ir por la calle, trabajar, conducir, hacer lo que cualquiera... Y cuando llevaba estoma, ¡hasta me iba a esquiar!

¿Estoma? ¿Qué es eso?
La exteriorización de un trozo del intestino a través del abdomen, en la parte baja del vientre. En otras palabras: un ano artificial.

¿Y por ahí…, por ahí…?
Salen las defecaciones, sí. A mí también me angustió al principio: lo miraba de reojo...

¿Qué aspecto tiene el estoma?
Como labios. Yo le tenía aprensión porque temía que se interpusiera entre mi pareja y yo. Pero él le quitó importancia, me alivió, y le bautizó con un nombre lúdico: Bartolo.

¿Qué cuidados pide Bartolo?
En torno de Bartolo hay que pegar un círculo adhesivo de silicona que lleva una circunferencia de plástico a la que se acopla -al modo del cierre de un tupper- una bolsita, del tamaño de un palmo. Y las defecaciones van quedando recogidas en esa bolsita.

Y para deshacerse de ellas, ¿qué?
La bolsita tiene en su base un sistema de apertura para vaciarla y volver a cerrarla las veces necesarias a lo largo del día. Y cada mañana -¡clic!- la desenganchas de su cierre tupper y la cambias por una bolsa nueva.

¿Se nota? ¿Huele?
¡No! Estas preguntas son las que más me hacen los pacientes ostomizados.

¿Ostomizados?
Con estoma, con ano artificial. La ostomía se llama colostomía (si se desvía el intestino grueso al exterior) o ilestomía (el delgado).

¿Y por qué los ostomizados le preguntan a usted?
Tras convivir con mi Bartolo, mi ano artificial, me ofrecí a mi cirujano, el doctor Lacy, para informar a los ostomizados sobre cualquier duda que tuviesen, por íntima que fuese (incluida sobre su vida sexual, que no tiene por qué verse alterada por esto).

¿Acaso no les informan bien médicos, cirujanos y enfermeras?
Sí, pero les dan informaciones más técnicas. Yo lo hago desde un ángulo más humano y personal: el paciente, angustiado con su ano artificial, me ve a mí y piensa: "Ah, si ella está así de feliz, es que esto no será tan grave...". Mi máxima recompensa ha sido cada vez que un ostomizado, al irse a su casa, me ha dicho: "Me has ayudado mucho".

¿Mantiene luego trato con ellos?
Sí, les digo que me llamen por teléfono ante cualquier duda. Y si no me llaman, pienso que quizá les dé vergüenza, y los llamo yo.

¿Por qué hace usted todo esto?
Me gusta leer los obituarios de La Vanguardia y un día me pregunté: "Si ahora yo muriese y alguien tuviera que escribir mi obituario, ¿qué podría decir de mí? ¿Qué he hecho yo?". ¡Nada!, entonces me di cuenta.

Mujer...
Había trabajado duro para ser la mejor fiscalista en Price Waterhouse, y luego en la tele, pero... ¿estaba viviendo según mis valores? ¿Podía yo sentirme orgullosa de algo de lo que había hecho? ¡No! Y decidí actuar: yo podía ser útil a otros con mi experiencia, podría ayudar a personas angustiadas. Y se lo propuse al doctor, hace seis meses.

¿No desconfió del intrusismo de una ex paciente en la vida del hospital?
Su mentalidad abierta y pragmática le hizo entender que este apoyo personal podría ser útil para la recuperación de los pacientes. ¡Y así está siendo!

¿Qué es lo primero que explica usted a un ostomizado?
Le muestro este peluche al que le he cosido un botón rojo en el vientre, un Bartolo, y le confirmo la rutina con la que hará su vida de siempre, como yo durante cuatro meses.

¿Qué le pasó tras cuatro meses?
Volvieron a operarme, esta vez para conducir el intestino delgado hacia mi ano, suprimiendo a Bartolo. Pero fui al quirófano con mucha pereza porque ¡estaba muy a gusto con mi bolsa! Vivía con más calidad que antes, sin dolores, sin carreras al váter... Fui a operarme con miedo, temiendo empeorar...

¿Y tiene ahora algún problema?
No. Y supe que estaba del todo bien un día en que me dije: "¡Ahora mismo voy a comerme entera esta bolsa de patatas fritas, a ver qué pasa!". ¡Qué ricas...! Y todo fue perfecto.



Bartolo

Hoy celebramos el día mundial de la Salud Digestiva, dedicado a dolencias que afectan a millones de personas y que por hoy no tienen más cura que la cirugía. Por una de esas cirugías pasó Mireia -mediante laparoscopia, que evita heridas externas, minimiza infecciones y optimiza la recuperación del paciente-, que vivió con ano artificial y hoy vive sin colon. Me invita al hospital Quirón a conocer su trabajo en el programa de apoyo al paciente del instituto quirúrgico Dr. Lacy (apoyoalpaciente@ hotmail.com), y me presenta a Bartolo, peluche con que ilustra a pacientes sobre la colocación de la bolsa. Si un día me toca a mí pasar por eso, ya sé que no será tan grave. ¡Buen trabajo, Mireia!



VÍCTOR-M. AMELA



dijous, 28 de maig de 2009

ALBERT FERT, premio Nobel de Física 2007

"Cuando era joven temía a las otras personas"



Tengo 71 años. Nací en Carcasona y vivo en París. Estoy casado y tengo dos hijos. Soy catedrático de la Universidad París-Sur y director del Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS). Soy de izquierdas. Mi sentimiento espiritual es el de pertenecer a la humanidad



No tiene usted tarjeta de visita...
No, para mí las relaciones son personales.

¿Hijo del Mayo del 68?
Sí, lo viví y participé en París. Pero si le he de ser sincero, había algo infantil en aquella reacción masificada.

¿?
No me malinterprete: el 68 fue la ocasión para que una gran masa de gente reclamara más independencia y libertad, pero yo esa revolución ya la había hecho 10 años antes.

¿Familia de científicos?
Pertenezco a una familia de campesinos. Mi padre era un maestro de primaria que estudió hasta doctorarse en Física. Me transmitió el rigor personal y científico.

... ¿Y el amor a la física?
Para mí, el valor superior era la literatura y las artes; estaba muy influenciado por un profesor que cada día lamentaba haber nacido en el siglo XX y no en la Grecia clásica.

¿Qué pasó?
Fui práctico, sabía que para encontrar un trabajo me sería más fácil con una formación científica. Y quería abandonar Toulouse e ir a París, y la mejor manera era preparándome para al examen de ingreso de las mejores universidades de París.

Curiosa historia para un premio Nobel.
... Cuando empecé, la física me parecía una ciencia dominada por una colección de leyes y teoremas; de hecho, me dedicaba a hacer cine y llegué a rodar un drama romántico ambientado en la guerra.

Igual nunca le ha apasionado la física...
Descubrí que la física también podía ser un espacio de creación cuando hice la tesis doctoral. Entonces entendí que un joven investigador podía adentrarse en campos desconocidos, y me apasioné.

¿Pudo aplicar el arte a la física?
La imaginación es básica en ambas disciplinas, pero no es el mismo tipo de imaginación. El arte, la literatura, trata sobre los problemas humanos, y la física, sobre problemas abstractos. Para mí, la física tiene cierta belleza; lastima que no puedas compartirla con mucha gente como la literatura.

Las cabezas de lectura de todos los ordenadores del mundo son cosa suya.
Sí, pero la tecnología es anónima…

Cada vez que encienda el ordenador o escuche el iPod pensaré en usted. ¿Qué le gustaría que pensara?
Piense en mí pero no por el intermediario, el iPod, sino porque está escuchando buen jazz, otra de mis pasiones.

¿Qué edad tenía cuando descubrió usted la magnorresistencia gigante (GMR)?
Cuarenta y nueve, pero la física es un largo proceso, aunque en este caso tuvo una rápida aplicación industrial: el disco duro, el sistema de frenos ABS o la miniatura del iPod, y en el caso de la medicina ha permitido mejorar la detección de cánceres.

Al GMR llegaron simultáneamente usted y Peter Grünberg… ¿Se pelearon?
En física hay muchas relaciones de competencia, pero con Peter hubo desde el principio buena relación y no, nos peleamos por la autoría del descubrimiento, que es lo que habitualmente sucede. Ocurrió entre Montagnier y Gallo con el virus del sida. Y a veces las disputas no son muy honestas... En nuestro caso, ambos recibimos el premio Nobel simultáneamente y tan contentos.

¿Qué representó, para bien y para mal, convertirse en Nobel?
Tuve que compartir mi amada vida de científico tranquilo al que le gusta reflexionar y discutir con los colaboradores, leer artículos y aprender desde el pequeño laboratorio que dirige… con otras responsabilidades que cada vez me requieren más tiempo.

¿De qué se trata?
Los políticos franceses, por ejemplo, me piden mi opinión sobre cuestiones de organización de la ciencia. Hoy estoy aquí, en el Liceo Francés de Barcelona, para motivar a los jóvenes en el campo de la ciencia. Este tipo de cosas, necesarias, me ocupan mucho... Y aquí estoy con usted.

Lo siento.
Pero tengo claro que el Noble es el premio a un progreso colectivo, y que debo parte de este premio a la colectividad. Entonces, cuando un colega estadounidense me dice que debo ir a tal congreso a explicar algo, pues me siento obligado.

Ha rechazado usted muchos cargos.
Sí, de dirección y asesoramiento. No me gustan las reuniones de política científica.

¿Qué ha entendido a lo largo de estos 71 años de vida?
Que uno debe seguir sus sentimientos tanto en la vida privada como profesional. Saber exactamente lo que uno tiene ganas de hacer, y elegir.

¿Buenos y pocos amigos?
Cuando era joven tenía miedo de las otras personas, era tímido. Ahora tengo una visión más global, sé que hay mucha gente con la que podría compartir mis sentimientos, pero la tendencia es la tendencia… Pero todavía no estoy muerto pese a los 71 años.

Está estupendo.
Tengo muchos proyectos por hacer, pero si miro hacia atrás, lo que más me satisface es haber creado el equipo humano con el que llevo trabajando 15 años. Lo pasamos bien.

¿A qué se dedican?
Investigamos un nuevo tipo de electrónica, la espintrónica, otro de mis descubrimientos, que permitirá una nueva generación de comunicación y de emisión de las ondas de radio.



Relajado

Sentados en el jardín del Liceo Francés, charlamos con buen humor mientras las hormigas nos suben por los pies. Tiene casa en Cadaqués y viene a menudo (colabora con investigadores catalanes), en esta ocasión para ser investido doctor honoris causa por la UAB. Fert me cuenta cómo simultáneamente el alemán Peter Grünberg y él descubrieron el GMR y compartieron Nobel. Algo que por lo visto ocurre a menudo. Sonríe al recordar la pugna que mantuvieron Luc Montagnier y Robert Gallo, que llegó a enfrentar a París y Washington, por ver sobre quién recaída el mérito de haber sido el primero en dar con el virus del sida (aunque en realidad quien lo aisló fue la doctora Barré-Sinoussi).



IMA SANCHÍS



dimecres, 27 de maig de 2009

SVETOMIR IVANOVIC, neurocirujano en la guerra de los Balcanes

"Aquel piloto español me juró que él no nos bombardearía"



Nací en Kosovo, que sigo considerando serbio. Tengo 65 años y llevo 20.000 operaciones -3.000 en guerra- realizadas durante 38 años. Casado, dos hijos. Fumo. La gran lección de nuestra guerra es que no se puede castigar a todo un pueblo por los crímenes de un hombre


Nadie fue inocente en los cinco años de nuestra guerra, que acabó siendo una carnicería civil.

¿Tiene usted alguna explicación?
Mi abuelo fue general, yo sólo soy médico. Lamento que no hayamos encontrado la forma de convivir tres religiones: la ortodoxa de los serbios, la católica de los croatas y la musulmana de algunos bosnios...

¿Cuál fue su peor momento de guerra?
Ver a los niños operados sin anestesia por un bloqueo. Verlos sufrir y agonizar y morir en Bosnia, en el frente, en Belgrado. Aún nos llegan niños al hospital con secuelas de los proyectiles radiactivos.

¿Cómo se ejerce la cirugía en guerra?
Con improvisación, claro: improvisas. Aprendes que un medicamento casi sustituye al que falta y que con un foco bien situado se ilumina casi como con dos y cómo hacer sobrevivir con menos transfusiones...

¿No recibían ayuda humanitaria?
El primer año, muy poca. Luego, mucha de los japoneses, pero sobre todo aprendes a no necesitarla, hasta constatar que, no es que no haga falta, pero puede sustituirse.

¿Cómo?
La necesidad reemplaza a la tecnología. Se consiguen a veces curaciones casi milagrosas que salen de ti mismo: tú eres el milagro propulsado por esa sensación de estar al límite de lo posible. Operas día y noche...

¿Cuánto?
Cuarenta y ocho horas seguidas. Lo he hecho. Y después no hay descanso, sólo una especie de siesta. Y otra vez al quirófano.

¿No es peligroso para los pacientes?
Claro, en circunstancias normales lo es. Pero estás en guerra. Ellos son lo único que tienes y tú eres lo único que les queda. No hay alternativa ni para ti ni para ellos. Eso, paradójicamente, te confiere de repente una curiosa sensación de poder y libertad.

¿En qué sentido?
Estás allí y después de ti sólo está la muerte, de modo que todo lo que hagas será a favor de la vida. Así curé a una paciente de Mostar que había sido desahuciada por tres equipos médicos humanitarios antes de llegar a mi quirófano. Sólo había tiempo para las soluciones arriesgadas, y ella necesitaba una.

¿Qué hizo usted?
Abrí en tres sitios a la vez -una audacia- y, a la semana, la mujer estaba en su casa.

¿No sucede así en tiempo de paz?
Es diferente. Y no es que no experimente: he publicado en Lancet y revistas de neurocirugía; asistí a clases en la Harvard Medical School y en escuelas médicas de Alemania y Rusia, pero nunca practiqué medicina como bajo las bombas.

Por ejemplo.
Tengo un joven y brillante colega en mi hospital de Belgrado. ¿Sabe cómo lo conocí?

¿...?
Llegó casi muerto a mi quirófano, pero su padre se negaba a que lo operáramos.

¿Por qué?
Aquel buen padre estaba confuso y algo agresivo. Ahora somos amigos, pero entonces tuve que llamar a la policía para que lo echaran. Operé como yo pensaba, y hoy somos amigos y el chaval, un buen médico.

¿Cuándo?
Recuerdo el bombardeo del centro de Belgrado por los aviones de la OTAN en 1999. Yo estaba operando en el hospital, allí en el centro mismo, junto a los cuarteles generales -esa era nuestra desgracia- de la policía y el ejército serbios bajo las bombas.

Algunos pilotos españoles participaron en aquellos bombardeos.
Salvo uno que me prometió que rechazaría la misión, que no nos bombardearía.

¿Cuándo? ¿Dónde?
No le puedo decir más. Se lo prometí. Estábamos en el frente y nos necesitábamos.

En Belgrado también estaba Milosevic.
No podemos aceptar un castigo colectivo por los actos de un individuo y su grupo; del mismo modo que las sanciones económicas sólo castigaron a los más desprotegidos, diez millones de ciudadanos y uno de refugiados. Tampoco se puede demonizar a todo un pueblo por las acciones de un hombre o de su grupo de afines.

¿No se sentían de algún modo, ustedes los serbios, responsables?
La demonización de un pueblo es el más efectivo de los ataques militares y es más barato: sólo necesitas a los medios. De repente, nuestra autoestima se derrumbó y empezamos a creernos culpables de nuestra propia desgracia. Y si no éramos culpables, ¿por qué entonces todo el mundo estaba de acuerdo en que sí lo éramos?

¿Todas las personas a las que intervino usted merecían que las curase?
Nunca fui nacionalista y no dejé nunca -y de eso estoy más orgulloso que de ningún mérito clínico- de ser persona antes que nada. A mi mesa de operaciones llegaron más de 3.000 heridos durante aquellos años. Yo los operaba de día y noche sin saber ni querer saber a qué bando pertenecían.

¿No es ese el juramento hipocrático?
Desde luego, y además no era tan difícil de cumplir después de todo. Al fin y al cabo, debajo de los uniformes, debajo de nuestro cráneo, los cerebros son los mismos.

¿Qué planes tiene ahora?
Estoy construyendo en Belgrado -con tecnología japonesa- uno de los mejores centros de medicina privada de Europa. Ojalá pueda acabarlo, pero me temo que esta paz es inaceptable para los serbios.



Una US esperanza

El doctor Ivanovic sorprende a los académicos de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras de visita en Montenegro al denunciar las secuelas de los bombardeos de la OTAN -en los que participaron pilotos españoles- sobre la población serbia. En Serbia, derrotada, duele la independencia de Kosovo y apenas se sobrelleva la de Montenegro. El doctor enciende cigarrillo tras cigarrillo -había dejado de fumar, pero empezó la guerra- explicando el conflicto y finaliza con un amargo "temo que esto no quede así". Sólo vislumbro una esperanza para la paz cuando cuenta su plan de crear una gran clínica privada y cita orgulloso el nombre de su escuela: ¡US Medical School!



LLUÍS AMIGUET



dimarts, 26 de maig de 2009

RICARDO DÍEZ HOCHLEITNER, presidente de honor del Club de Roma

"Formé parte de la gran causalidad dela pretransición"



La juventud accede al conocimiento, pero sólo la edad da la sabiduría que permite ver lo mejor en cada persona. Nací en Bilbao, pero aspiro a ser ciudadano del mundo. Soy católico. La democracia no son sólo partidos, sino los ciudadanos cuando se asocian y le dan contenido



Estuve en Tanzania en los 60 enviado por la Unesco para reformar el sistema educativo, y allí conocí al presidente Julius Nyerere...

Gran y honesto líder.
Un día fuimos juntos a un poblado lejos de la capital. Sólo hablaban swahili y, de pronto, me quedé aislado del grupo y rodeado de nativos vociferantes...

...
... Y entonces me asaltó un pensamiento vergonzoso: "¿Qué hago yo aquí rodeado de estos negros?"...

Es usted sincero al recordarlo.
... Pero, poco a poco, me fui contagiando de la vitalidad, la alegría y la ilusión de los tanzanos y distinguí su dignidad en la pobreza. Y estaba tan avergonzado de haber pensado aquello, que se lo confesé a Nyerere.

¿Se enfadó?
Me miro a los ojos, como si hubiera descubierto en mí a un hombre nuevo, y me dio el megáfono: "¡Vamos, Ricardo, díselo tú!".

¿Se atrevió usted?
Les pedí perdón y les dije que quería ser un tanzano más. Y Nyerere cogió el megáfono y les preguntó: "¿Queréis que Ricardo sea tanzano? Y todos me abrazaron, y así inició la concesión de una nacionalidad que ahora aún me enorgullece: soy tanzano de honor.

Emocionante.
Todos somos la gran y eterna nación humana, por eso, repito a esos inversores que se creen de un país mejor: "Sólo ganaréis si vais a servir al mundo; no a conquistarlo".

Buen consejo.
También de joven tuve la tentación de pensar mal de la inmigración, pero ¿sabe cómo me curé? ¡Viajando! En Colombia, donde contribuí a reformar su educación, me trataron siempre como a un colombiano más.

País generoso.
Y allá adonde fui a servir -no a mandar ni a explotar a nadie- fui tratado como uno de ellos. Es algo que en Europa, donde nos gusta a todos pensar que somos de naciones mejores que las demás, debemos aprender. Y fíjese ahora cómo los chinos crean empresas en África y la América del Pacífico...

¿Cómo volvió a la España de Franco?
Formé pequeña y modesta parte de esa gran causalidad que fue la pretransición...

Hoy menos estudiada que la transición.
... Pero que permitió abrir una serie de resquicios por los que se coló en el régimen franquista algo de oxígeno exterior. Yo me había ido de España con ganas de respirar libertad, y desde los organismos mundiales en los que serví: el Banco Mundial, la OEA, Unesco o la Alianza para el Progreso de Kennedy -a quien conocí-; nos dábamos cuenta de que España requería un plan para ponerla en el mapa de las democracias. Y mi jefe, el director general de la Unesco, René Maheu, me pidió que volviera a ayudar a democratizar mi país.

Hubo maniobras sin cuento...
Y algunos protagonistas hábiles y discretos. Recuerdo haber acompañado al entonces príncipe Juan Carlos como edecán civil en su visita a Nixon. Y recuerdo haber acompañado también a algún ministro de Educación extranjero a ver a Franco. Y citaría reuniones en París, Washington y otras capitales que anticipaban el futuro.

Cocina compleja la de la pretransición.
Y una lección: la de la enorme importancia de la sociedad civil y de su educación. Relea nuestro libro blanco de la educación, donde se criticaba por primera vez la educación franquista. La transición no era posible sin reformar antes la educación.

Algo he leído al respecto.
La democracia no son sólo los partidos, sino todas las asociaciones, fundaciones, grupos, ciudadanos que le dan contenido participativo y anticipatorio. La democracia funciona no sólo al votar a un partido, sino cuando nos reunimos por la comunidad: desde los padres de alumnos hasta los de su escalera.

Ese es el gran pegamento social.
Son esos ciudadanos unidos los que modulan y dotan de contenido a la tarea de los partidos, que al cabo, son sólo eso: partidos.

Prometo asociarme más.
Hágalo. Mézclese con sus conciudadanos en mil actividades. Sólo así podrá abrirse, cambiar, integrar, escuchar. Y trascender a su propio momento histórico. Piense que las identidades estáticas, las que no cambian, las que no se mezclan... ¡perecen!

Y toda pureza es una mezcla olvidada.
¿Sabe cuál es la lección de fondo de todo proceso educativo?

¿...?
Valorar la diferencia en el otro. Ser capaz de descubrir que todos -incluso aquellos que nos parecen malos, incluso los peores- son capaces de aportarnos algo. Y descubrir que ese proceso requiere esfuerzo, rigor, aplicación y respeto, generosidad.

Es más fácil juzgar en blanco y negro.
... Y, sin embargo, todo ejercicio de lógica está en el sutil discernimiento de los grises. Es muy fácil condenar personas y épocas desde la comodidad del presente, pero piense que en todo momento cada uno tiene sus razones para actuar, y no todas son enteramente malas o buenas.

De ahí la dificultad del juicio histórico.
El reto es encontrar lo mejor de cada personaje: saber ver en él la persona. Mire, yo he aspirado siempre a ser buen católico...

...
Pero debo reconocer que la fe es un don y que la mía me la salvó en una ocasión... un pastor protestante.



'Díez Jolines'

Disfruto de algunas confidencias -¡ay, off the record!- de Díez Hochleitner, español universal 2008, a quien un autor franquista, molesto por su juancarlismo, apodaba Díez Jolines. Ahora en la Fundación Bertelsmann, de la que es directivo, ilumina claroscuros de la pretransición, cuando Hochleitner ponía en marcha el gran ascensor social del posfranquismo: la universidad pública. También explica la compleja cocina diplomática donde se planificaba el después de Franco: ¡cuántas causalidades aún por historiar! Por cierto, malicio, atando cabos de sus confidencias, que el primer grupo de comunicación en español, hoy endeudado, podría acabar siendo alemán. Alemán con B.



LLUÍS AMIGUET



dilluns, 25 de maig de 2009

SANTIAGO NIÑO BECERRA, economista

"Viviremos de acuerdo con las necesidades, no con los deseos"



Tengo 58 años. Nací en Barcelona y vivo en Vilassar de Mar. Casado, tenemos un hijo. Doctor en Ciencias Económicas y catedrático de Estructura Económica del IQS, Universitat Ramon Llull. Políticamente, agnóstico. Creo en el interior de la gente, lo que destila la persona


¿Lo peor está por llegar?
A mediados del 2010 es cuando verdaderamente empezará la crisis, cuando veamos que las medidas que se están tomando no funcionan.

¿Es inevitable?
Así es. El nivel de deuda es brutal, las entidades financieras tienen unos agujeros tremendos aunque no se quiera admitir, los recursos van a la baja y la capacidad de absorción de nuevos televisores, electrodomésticos, etcétera, se ha agotado.

¿Estamos ante una crisis del sistema?
Sí, porque dará lugar a un cambio que afecta al modo de organización y producción.

Entonces, ¿muere el capitalismo?
No por el momento, pero el reajuste será grave, como en la crisis del 29. Tras la gran depresión, se puso en marcha un nuevo modo de funcionamiento que hizo que las cosas fueran a más; pero se cometió un grave error al suponer que la cantidad de recursos (petróleo, minerales...) era inagotable.

Y comenzó el gran desperdicio...
Sí, y ahora hemos llegado a una situación en que ese modo de funcionamiento se ha agotado, ya no podemos ir a más. La recuperación de la crisis estará basada en la productividad y en la eficiencia, lo que significa que sobra y sobrará sin remedio mano de obra.

Ese decrecimiento ¿será para todos o sólo a partir de la clase media para abajo?
Para todos. El realmente rico será el que cree valor, el que tenga una altísima productividad. Si ahora la sociedad está escindida entre ricos y pobres, a partir del 2010 lo estará entre los que generan valor y los que no.

Los que generan valor son comprables.
Creo que las altísimas remuneraciones de ciertos directivos van a desaparecer. Un dólar colocado en subprime en el 2003 se convertía en 80 en el 2007, y eso no es valor.

¿Las grandes corporaciones internacionales serán los reyes del mambo?
Sí, van a más.

Esto es muy peligroso.
En tanto en cuanto la política va a menos, sí.

Las compañías que controlan productos básicos como gas, agua, electricidad, teléfono ¿seguirán abusando?
Si nos estrujan, consumiremos menos. La renta media va a bajar. El problema es el despilfarro: en Badalona hay un punto en el que se pierde el 50% del agua, y hay zonas de Nueva York en las que se pierde el 40%. Vamos a tener que ser eficientes.

Puro desperdicio.
Con la energía eléctrica pasa lo mismo: se habla de contaminación lumínica de las ciudades y a la vez de falta de energía eléctrica.

Hágame una foto del 2011.
En España, un país muy dependiente, la crisis será durísima por la estructura del PIB basado en el ladrillo, el turismo, el automóvil y en infraestructuras baratas ya insostenibles. O hay un cambio del modelo productivo capaz de absorber a toda esa población o vamos a una tasa de paro del 30%.

¿Cómo cambiar el modelo productivo?
Sin una cantidad impresionante de capital y un cambio de mentalidad brutal -que no se consigue ni en dos generaciones-, es imposible. Con el 2010 vamos a entrar en un parón de la actividad económica. No creo que quiebre ningún banco, porque el Estado los sostendrá, pero la gente no podrá sacar su dinero libremente porque si se vacían los bancos el Estado no podrá sostenerlos.

¿Y los servicios básicos?
Posiblemente, sostenidos por el Estado.

¿Regulación de consumo?
Sí, de materiales estratégicos, tanto a través del aumento de sus precios como de la restricción o denegación de su consumo. Cada persona podrá consumir un número determinado de litros de combustible al mes.

¿Se acabarán determinados productos en los supermercados?
No, porque un sector que irá a más será la logística. Los camioneros tendrán que estudiar sus rutas y se les facilitará combustible para cubrirlas, pero para salir el fin de semana no habrá. Es decir, la cultura del todo es posible a base de crédito se acabó, y eso tiene un impacto en el modo de vida.

No vivir endeudado es un gran cambio.
Entre 1997 y el 2007 los salarios reales en España crecieron sólo el 0,9%, y nadie protestó porque a la gente se le dio crédito. Esto se acaba.

Mucha televisión.
Sí, que la gente esté entretenida. En 1933 se levantó la ley seca, no me extrañaría que en el 2013 se legalizara la marihuana. Viviremos de acuerdo con las necesidades y no con los deseos. Impensable la renovación de vestuario cada temporada y ya está bajando el porcentaje de divorcios, todas esas cosas que antes generaban PIB.

¿Guerras por los recursos?
Se irá a un reparto mundial de los recursos.

¿Cuáles serán los sectores de futuro?
Biotecnología, logística, lo que yo llamo el sector R (recuperación, reciclaje, reparación) y la producción de ocio masivo. Tendrán trabajo los que realmente sean útiles, los que se hayan especializado, y habrá una megaélite con mentalidad gestora.

¿Y qué pasará con el tercer mundo?
La gente que consume y no genera lo tiene francamente mal.

¿Qué nos espera tras el capitalismo?
Estamos hablando del 2070. Hasta ahora, lo esencial ha sido el individuo. Vamos hacia un sistema grupal, consciente de que el todo es mayor que la suma de las partes, colaboraciones, asociaciones.



¿Para qué?

Ya lo dijo en el 2006: se avecina una megacrisis inevitable muy parecida a la de 1929, y lo llamaron alarmista. Hoy su libro, El crash del 2010 (Los Libros del Lince), va por la quinta edición. El resumen sería el siguiente: hundimiento de la economía entre el 2010 y el 2012. Estancamiento hasta el 2015 y una lenta recuperación hasta el 2020. "Pero al hipercrédito y al hiperconsumo no volveremos nunca". Se trata de un cambio de sistema y de mentalidad que implica una mayor consciencia de quiénes somos, dónde estamos, qué hacemos y qué valor estamos dispuestos a ofrecer; o eso o nos quedamos en casa viendo mucha televisión. A partir de ahora la pregunta básica será: ¿para qué?



IMA SANCHÍS



dissabte, 23 de maig de 2009

ARLIE RUSSELL, investigadora de la mercantilización de la maternidad

"Encargaban su embarazo en India para preservar su línea"



Tengo la edad de mis entrevistados: he dedicado mi vida al sagrado deber de escuchar. Nací en Boston: soy profesora de Sociología en la Universidad de California. Creo en Dios: lo siento cuando veo cooperar a las personas. Obama no me ha defraudado. Colaboro con el CCCB



Visité varias clínicas en Bombay a las que mujeres del primer mundo han encargado su embarazo. Y con la ayuda de periodistas del Indostan Times entrevisté a veintitrés de esas madres de alquiler.

¿Qué es encargar un embarazo?
Un supermercado de la maternidad. Usted puede en esas clínicas comprar semen y un óvulo y a los nueve meses llevarse al niño resultante; o encargar sólo el semen y poner usted el óvulo, o poner un óvulo fecundado por su semen y volver por el niño.

¿Y quién se queda embarazada?
Una madre de alquiler india. Cobran tres mil euros por cada embarazo.

¿Eso es legal?
India ha legislado ahora que sólo se puedan utilizar esos servicios por motivos terapéuticos; pero hasta ahora ha sido plausible encargar algunos embarazos para evitarse la gestación y preservar el tipo.

¿Se mercantiliza así el embarazo?
Sí. Y no es correcto que nadie pague por su embarazo a otra persona, igual que creo perverso pagar por un trasplante de órganos: aparte de por ética, porque, además, hace ineficaz el sistema. Son terrenos donde sólo la medicina pública es eficaz.

¿Cómo eran esas madres de alquiler?
Algunas sufren por ser madres sin serlo. Las normas de la clínica son estrictas: se les prohíbe cualquier familiaridad con los padres clientes y su bebé, así como cualquier relación sexual durante su embarazo: sólo pueden ver a su propio marido y su familia de día, y en público, en la propia clínica.

Eso suena a granja humana.
Estoy abogando ahora por que se prohíba pagar por un embarazo, pero estoy a favor de que madres voluntarias -por amor y solidaridad- se queden embarazadas en lugar de otras que, por motivos terapéuticos, no pueden sobrellevar un embarazo.

¿Por qué le parece mal que se pague?
Pervierte la relación solidaria, y creo que esa falta de contacto es mala para el bebé; para la madre portadora y para la genética. ¿Recuerda usted las amas de leche?

Las benditas nodrizas de antaño.
Daban de mamar a bebés que no eran suyos: hoy esa práctica ha caído en desuso, pero yo no la desaprobaría si fuera voluntaria y reforzara vínculos neoparentales. Del mismo modo, creo que con la madre portadora se ha de crear un vínculo de parentesco nuevo.

¡Pablito, dale un beso a tía portadora!
Sí, algo así. En Bombay conocí a una pareja india en la que ella, enferma de cáncer, encargó su embarazo, pero quiso conocer a la portadora de su óvulo y celebró con ella la fiesta hindú del séptimo mes de embarazo y ahora la consideran la tía de su hijo.

Desde luego, así es más humano.
Recogí un caso en India de una pareja japonesa que encargó un niño -desconozco el porqué-, pero se separaron después y la madre donante lo rechazó. Como la ley india no permite ceder un bebé a un hombre, el pobre padre tuvo que recurrir a su madre.

Benditas abuelas, siempre al rescate.
Hay otros ejemplos de venta de intimidad que no son perversos: un amigo mío con fallos de memoria tiene un servicio de conserjería en India y él vive en San Francisco.

¿Para qué?
A menudo se olvida el coche o las llaves y esa empresa en Bombay llama a todos los parkings de la ciudad hasta que lo localizan. Hacen por él muchas cosas por el estilo.

Suena globalizado, pero útil.
Muchas comunidades californianas intercambian productos y servicios sin dinero de por medio gracias a la gratuidad de internet. Por ejemplo: te doy fruta de mi granja a cambio de tus clases de piano.

Eso es global y local.
Glocal y es bueno, pero también se nos ha convencido de que mercantilizar nuestra intimidad nos proporcionaría bienestar. Se trataba de ganar más que los demás y así disfrutar mejor calidad de vida que nadie.

Ahora el Estado parece la solución.
Sólo para volver a preservar los privilegios de los ricos. Después volverá a ser condenado. El problema es que hay servicios -salud, seguridad, urbanismo, medio ambiente, educación...- que, o los disfrutamos todos, o nadie; no se pueden prestar con eficacia sólo a unos pocos. No se puede afrontar una epidemia curando sólo a quienes tienen seguro privado. Al final se contagian todos.

¿Dónde está el límite de lo comprable?
Un amigo mío no quiso encargar a un payaso profesional la fiesta de cumpleaños de su hija y se disfrazó de Cocodrilo Dundee...

Un padrazo.
... El pobre se esforzó, pero los niños se aburrieron. Y los papás de las amiguitas lo acusaron de rácano e inútil.

¿Y usted qué cree: héroe o rata?
Yo entrevisté a su hija ya mayor y le hice recordar aquella fiesta: me dijo que aquel día se avergonzó de su padre, pero que ahora, al evocar su esfuerzo, le quería más que nunca, porque haber pagado a un payaso era sólo poner dinero y, en cambio, su padre había querido hacer más por ella.

Pero ya había traumatizado a su viejo.
Yo busco esa línea en nuestras vidas donde no entra el dinero. ¿Sabe que muchas amas de casa alemanas contratan limpieza, pero se niegan a que nadie limpie su lavabo?

Pues que vengan al mío: sin remilgos.
Hay espacios de nuestra intimidad donde no entra el dinero, sólo el amor, y creo que es mejor conservarlos.



Amor sin dinero

Arlie es dulce y generosa, virtudes no siempre habituales entre quienes afilan su sentido crítico para las ciencias sociales. Arlie casi llora al explicarme cómo prohíben a las madres de alquiler por tres mil euros que se relacionen con el bebé y los padres genéticos. Y, sin embargo, es fría y lúcida al señalar los límites de lo que podemos lograr con nuestro dinero: por ejemplo, una sanidad exclusiva privada no podría combatir con éxito una epidemia, porque los pobres sin seguro acabarían contagiando a los ricos asegurados. Su investigación desemboca así en una pregunta incómoda: "Si en esta vida no todo se puede comprar con dinero, ¿por qué dedicarla a trabajar sólo por dinero?".



LLUÍS AMIGUET




divendres, 22 de maig de 2009

MARIO KAPILOLO, bosquimano, reverendo y líder de la comunidad ! xung

"Yo he vivido dos vidas..."



Tengo 57 años. Nací en una aldea al sur de Angola y vivo en Cabo del Norte, Sudáfrica. Soy pastor de la Iglesia reformada. Estoy casado y tengo 5 hijos. Soy miembro del consejo tradicional de ancianos ! xun. Estuve metido en muchas guerras, pero nunca por convicción



Yo he vivido en dos vidas: la vida antigua y la vida nueva. Antes iba desnudo.

¿Qué pasó?
Llegó el colonialismo a Angola y nos dijeron que nos vistiéramos, que fuéramos a la iglesia, dónde y cómo debíamos vivir. Dejamos de ser nómadas, cazadores recolectores y apicultores.

Cuénteme cómo era la vida antigua.
Buscábamos el alimento en el bosque. No sabíamos lo que era el dinero y no necesitábamos taparnos con ropa ni llevar zapatos. Mi tribu, los ! xun san, vivíamos en el sur de Angola y éramos muchos.

¿Eran felices?
Sí, mucho. Los niños aprendían la vida que les enseñaban sus padres y las niñas la que les enseñaban sus madres. Sólo podías tener una esposa y máximo tres o cuatro hijos, porque nos desplazábamos continuamente.

¿Cómo controlaban la natalidad?
Nuestra medicina eran las plantas de la selva y con ellas lo resolvíamos todo.

¿Cuáles eran sus dioses?
El Dios que conocíamos entonces es el mismo Dios que conocemos hoy pero explicado de otro modo. En su antiguo rostro, Dios nos ayudaba a encontrar comida en la selva.

Buen Dios.
... Y si en dos o tres días no la hallábamos, se cortaba un leño, se colocaba frente a la casa del cabeza de familia y toda la comunidad nos sentábamos alrededor, hablábamos y al día siguiente volvíamos a la selva y cazábamos. Así podíamos saber que Dios existe y había dado una respuesta.

¿Y Dios siempre respondía?
Sí.

¡...!
Pero llegaron los portugueses y se llevaron a los niños y a las niñas, y nunca más hemos vuelto a verlos. Empezaron a construir escuelas, carreteras y a desplazar a la población de una zona a otra para trabajar en las plantaciones de café como esclavos. Así empezó la nueva vida.

Pero no fueron sólo los portugueses quienes los esclavizaban.
No, los pueblos que constituyen la mayoría de la población de Angola, los bantúes y khoisan, también nos secuestraban y nos esclavizaban, porque nosotros somos los más pequeños. Ellos son pastores, ganaderos y agricultores, son más altos y fuertes.

Abusones.
Sí, mucho. Los ! xun teníamos miedo de unos y de otros, y cambiábamos continuamente de zona. Hasta que los portugueses cogieron a los jóvenes y se nos llevaron a hacer el servicio militar. Nosotros no sabíamos qué era eso, pero ellos lo tenían muy claro: "¡Tenéis que defender Angola!".

... Entonces colonia portuguesa.
Estábamos en el bando equivocado. Cuando los portugueses se retiraron, nuestra única opción fue cruzar a Namibia, que entonces era una colonia sudafricana. Así que me vi luchando sin convicción junto a los sudafricanos contra las guerrillas de Namibia y las de Angola, otra guerra perdida.

Qué desastre.
Durante años me enviaron a matar, pero yo no quería matar a nadie, así que la angustia se quedó prendida en mi cabeza. El sufrimiento no nos correspondía a nosotros, los bosquimanos. No sabíamos nada de política, sólo que había blancos y negros.

¿Por qué se hizo pastor?
De niño me llevaban a la iglesia católica y cuando los portugueses me llevaron a pelear, Dios habló conmigo y me dijo: "Entrégame tu vida", y yo se la entregué.

Ahora, además de pastor de los ! xun, es un contador de historias.
En la vida antigua, cuando estábamos cansados nos sentábamos debajo de los árboles y contábamos historias. Y por la noche, antes de dormir, los mayores les contaban historias a los niños. Y en los tiempos de guerra sólo pensábamos en contar historias.

Pobrecitos, así espantaban el miedo.
... Y después de la guerra recopilamos todas las historias para que no se perdieran.

¿Han conseguido preservar su cultura?
Hablamos nuestra lengua, pero hemos perdido parte de nuestra sabiduría porque los ancianos han muerto y se han llevado historias que nunca escuchamos.

Su pueblo le siguió fuera de Angola.
Sí, los que se quedaron ya no existen.

Entiendo. ¿Cómo se convirtió en líder de su comunidad?
En los tiempos antiguos no existían las jerarquías. Pedíamos consejo al más sabio, que es el más anciano, el que más tiempo lleva en este mundo, el que más sabe. Yo no era el más sabio, pero me siguieron.

¿Qué valores básicos conservan?
Para seguir siendo como Dios nos hizo es bueno recordar que podemos cazar y contar historias y hablar nuestra lengua. En África hay tribus que perdieron su idioma y ya no saben quiénes son.

¿Qué historia define a los ! xung?
En nuestra tradición, los niños se forman con historias. Antes de que yo estuviera en este mundo, los ancianos ya contaban la historia de la liebre que demuestra como ese animal pequeño pero inteligente, metáfora de los ! xun, puede vencer la fuerza de un hipopótamo y un elefante.

¿Qué piensa de "la vida nueva"?
Yo estoy contento, he podido conocer dos mundos. Pero los jóvenes quieren ir muy deprisa y no prestan atención al pasado. ¿Y qué es un bosquimano si ya no es un bosquimano?



Triste y tierno

La de los ! xun, nativos angoleños, es una triste historia que contada por Kapilolo se vuelve triste y tierna. Cuando Angola se rebeló contra los portugueses, estos reclutaron para su lucha a los bosquimanos, los más pacíficos y pequeños de Angola, esclavizados también por bantúes y khoisan. Kapilolo es en cierto modo un héroe involuntario que llevó a los supervivientes ! xun a un lugar seguro en Sudáfrica y, con la ayuda de Mandela, que fueran dueños de la tierra que pisan. Pudimos oír la historia de sus antepasados a través de cuentos, en su idioma, con esos extraños sonidos que hipnotizan, en las jornadas de literaturas africanas organizadas por el Institut Catalunya-Àfrica y Casa Àfrica, en el CCCB.



IMA SANCHÍS



dijous, 21 de maig de 2009

HAN NEFKENS, activista artístico, presidente de la Fundación ArtAids

"Sobrevivo al sida, y el arte me certifica que sigo vivo"


Tengo 55 años: ¡no soñaba cumplirlos hace veinte años, cuando descubrí que era seropositivo! Nací en Rotterdam y ahora vivo en Barcelona. Soy escritor. Vivo con Felipe, mi compañero desde hace treinta años. ¿Política? Izquierda pragmática. ¿Dios? No: todo es azar



¿Cuántos fármacos al día?
Un cóctel de seis fármacos, en dos tomas.

¿Y qué tal?
Bien, pero con sus efectos secundarios: a menudo me siento fatigado, como si estuviese griposo...

Pero está vivo y activo.
He tenido suerte: a medida que el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) en mi organismo creaba resistencias al fármaco que tomase, aparecía otro fármaco nuevo.

Esto es muy halagüeño, ¿no?
Es bueno si anima a los infectados, pero es malo si induce a la gente a bajar la guardia.

¿Bajarla en qué sentido?
No existen medidas más poderosas contra el sida que las preventivas: condón.

Sexo seguro, ¿eh?
¡El sexo seguro es muy placentero, no un castigo! Y no todo en el sexo es penetración.

¿Cómo supo que estaba infectado?
Por un análisis, a los 33 años. Crees estar en el principio de la película de tu vida..., ¡y te anuncian que estás en el desenlace!

¿Y qué haces entonces?
Lo que no haces normalmente: te preguntas qué quieres realmente hacer con tu vida.

¿Y qué quería usted?
Escribir y ayudar a artistas. Y vivir cada instante como único: serán más o menos placenteros, pero no hay ya momentos sin importancia, ¡todos son muy importantes!

Gracias por dedicarme este momento.
En este tiempo añadido mi vida está siendo más rica e intensa que antes. He aprendido a atender más a mi intuición que a mi razón..., ¡y me equivoco menos que antes!

¿Desconfía de su razón?
En tu razón están las voces de la conveniencia social, de los padres, de los otros... Y en tu intuición está tu voz.

¿Adónde le ha llevado su intuición?
A ser un activista del arte. Un día entré por azar en una exposición de la videoartista suiza Pipilotti Rist ¡y me conmocionó! Aquella sensualidad de colores, sonidos, formas... Tras permanecer allí horas, cautivado, salí a la calle con un firme propósito...

¿Cuál?
"Yo quiero que más gente vea esto", me dije. Y desde entonces creo colecciones de arte, promociono a artistas, cierro acuerdos con museos para exhibir sus obras...

¿Qué tipo de artistas?
Artistas buenos.

¿Cuándo es bueno un artista?
Desde aquel día, el arte es para mí como el aire, el agua y el alimento. ¡Imposible equivocarme!: yo sé si un artista es bueno.

¿Qué tienen en común sus artistas?
Buen arte es el que transmuta lo íntimo en público, el que convierte lo personal en comprensible por todos. De hecho, es lo que hago yo con mi vida: sacarla afuera.

¿Contándola?
E interviniendo socialmente: en Tailandia, donde es tabú hablar del sida, he visto niños entrando en una exposición de artistas locales que organicé sobre sida, y eso dio pie a los profesores a hablarles del tema...

Y quizá eso haya salvado alguna vida.
Por eso sería fabuloso que, de haber seropositivos entre personajes conocidos, se atreviesen a declararlo públicamente.

¿Salir del armario del sida?
Ahora hay vergüenza y miedo a ser señalado como culpable de algo y apartado laboral y socialmente. A nada tememos más que a la soledad, y el seropositivo calla. Es lamentable: eso propicia que muchas personas prefieran no hacerse la prueba del sida... y esto favorece la infección. Hoy, un 30% de los seropositivos no están diagnosticados.

¿Cómo puede ayudar el arte?
Ayuda a educar la emoción, la intuición. El arte comunica. Nada más útil en su aparente inutilidad. El arte es fundamental. Mire alrededor: ¿concibe un mundo sin arte?

¿Para qué sirve el arte?
¿Para qué sirve la vida?

¡Touché! Respóndase.
La vida no tiene sentido, pero podemos dárselo. Y el arte lo hace. El arte disuelve la soledad, te conecta y comunica con toda la familia humana. De ahí la Fundación ArtAids: estimulamos a artistas a crear obra.

¿Y adónde van sus obras?
A museos con los que firmo acuerdos. Otra cosa es mi colección particular, obras de arte contemporáneo que me emocionan y conmueven, que compro y cedo a museos.

¿Alguna obra puede moverle al llanto?
Lo hace un vídeo de Shirin Neshat sobre una mujer iraní exiliada que regresa a Irán y es interrogada... Por otro lado, hay obras que me despiertan una gran excitación (sólo comparable a la sexual), como los montajes con luz y agua de Olafur Eliasson.

¿Es la obra de arte también un fármaco ante la muerte, un salvavidas?
Hace ocho años, el VIH me infectó el cerebro y perdí la capacidad de leer, escribir, hablar, comer, caminar... A punto ya de morir, un milagro médico me salvó. Pero luego me costó dos años volver a aprender a relacionar cada cosa con su nombre... Y entonces me asaltó un temor: "¿Seguirán gustándome aquellas obras de arte de mi colección...?".

¿Y?
Me armé de valor y me fui a verlas... Y esas obras, entonces, ¡me llegaron como nunca antes las había sentido! No sólo las reconocía, sino que me revelaban todo su misterio, su presencia inexplicable. Y tuve mi certeza: "He escogido bien". ¡Buen arte! Comunicaba, me hablaba..., ¡ese arte certificaba que aún era y yo y que aún seguía vivo!



Tiempo prestado

Acaba de escribir Tiempo prestado/ Temps prestat: relata su vida, y lo que hace con ella desde que se la disputa al virus del VIH. Han Nefkens combate día a día el sida y la vergüenza social y la exclusión que lo acompaña (hoy, en Valencia, congreso nacional sobre sida). Mientras busca editor para su biografía, hablamos de su visión del mundo y del arte: colecciona obras de arte contemporáneo (www.hfcollection.org), y patrocina a artistas de vanguardia, convoca talleres y otorga la beca ArtAids (www.artaids.com). Y me anuncia la exposición Mirant des de fora (le fotografiamos ante su cartel), en diciembre en Barcelona, con muchos artistas en favor de afectados de sida.



VÍCTOR-M. AMELA



dimecres, 20 de maig de 2009

RAHAF HARFOUSH, estratega de la e-campaña de Barack Obama

"¡Lo habíamos hecho! ¡Obama sería presidente! ¡Lo hicimos!"



Tengo 25 años. Nací en Damasco (Siria), me he criado en Toronto (Canadá), he trabajado en Chicago con Obama y vivo en Ginebra: soy codirectora de la plataforma on line del Foro de Davos. Estoy soltera. Soy liberal en lo social y proteccionista en lo nacional. Soy agnóstica



¿Cuándo oyó hablar de Obama por primera vez?
En febrero del 2007. Entré en YouTube para ver quién era ese Obama: encontré un par de discursos suyos y me cautivó, sintonicé, ¡fue cuestión de piel!

¿Por qué decidió colaborar con él?
Cuando Obama perdió en Nuevo Hampshire, busqué su discurso de perdedor... ¡y era tan hermoso, tan bello, tan inspirador! Casi rompí a llorar... Y me dije: "Tengo que ayudarle en la medida de mis fuerzas, ¡el mundo necesita personas como esta!".

¿Y qué hizo?
Yo vivía en Toronto desde los 6 años, y metí mi maleta en un coche y me largué a Chicago: me ofrecí voluntaria para colaborar en la e-campaña electoral de Obama. Y estuve en su equipo de agosto a noviembre.

¿Todos eran jóvenes en ese equipo?
Sí, sí, todos veinteañeros.

¿Qué cometido tenían?
Dinamizar la conexión internáutica con jóvenes simpatizantes de Obama para buscar donantes, para que agitasen a sus vecindarios en favor de Obama, para colaborar en actividades lúdicas, callejeras y sociales...

¿Con qué resultado?
El ya conocido, formidable: logramos recaudar por internet 750 millones de dólares (contra los 360 de McCain), y la mayoría fueron pequeñas donaciones; logramos 20 millones de visitas a vídeos de Obama en YouTube (contra 2 millones de McCain); logramos 3.500.000 amigos en redes sociales (contra 850.000 de McCain)...

¿A qué se debió tanta diferencia?
Pesó la cuestión generacional: a McCain, las nuevas tecnologías le pillaban lejos, y Obama era usuario, llevaba Blackberry...

¿Qué porcentaje del éxito de Obama atribuiría usted a las nuevas tecnologías?
Uno muy alto, de más del 50%.

¡¿Tanto?! ¿Y la televisión, qué?
Los contenidos televisivos acababan rindiendo frutos en la red: la mayoría de visionados de entrevistas televisivas o discursos de Obama -fragmentados, acotados, musicados...- fueron en internet, mediante YouTube, páginas web, blogs, redes sociales...

¿Cómo fue trabajar cerca de Obama?
Me sorprendió la franqueza y sinceridad con que nos hablaba a todos en la oficina electoral. ¡Te hacía sentir protagonista!

Adjetíveme a Obama.
Sincero, reflexivo, cuidadoso, honesto, divertido y relajado. ¡De él emana siempre una poderosa energía muy calmada!

Atrévase: señáleme algún defectillo.
Me disgusta que bloquee el visionado de fotos de las infames vejaciones a presos iraquíes en la cárcel de Abu Graib. ¿Por qué ocultar eso? ¡Cuanta más transparencia e información, mejor para una democracia!

¿En qué mejorará Obama el país?
Lo redimirá del descrédito internacional en que lo ha sumido Bush (y en el que hubiese acabado de hundirlo McCain). Los canadienses estábamos muy avergonzados de nuestro vecino del sur...

¿Qué opinan en Canadá de Obama?
¡Al 80% nos gustaría tenerlo de primer ministro, según una encuesta!

¿Cuál es la mejor baza de Obama?
Su juventud, su virginidad política, su inocencia y limpieza: no debe favores a nadie más que a sus votantes.

¿Es Obama usuario de internet?
Sí, pero no sé qué portales visita. ¡Y no creo que tenga tiempo para montarse su propio blog! Si lo hiciera sería preocupante, ja, ja...

Recomiéndeme usted algunas web.
Vale: gizmodo.com, lifehacker.com, huffingtonpost.com, alltop.com.

¿Puede conectar con Obama si quiere?
¡Ya me gustaría! A su Blackberry protegida apenas si pueden llamarle cinco personas..., y tres son sus hijas y su esposa.

Dé algún consejo para políticos.
Que no desdeñen a la gente. La gente te sigue si la respetas, si ve sinceridad y entusiasmo. ¡La red sirve si se tiene eso presente, o no sirve para nada!: nuestra e-campaña empleó la red para alentar a la gente a actuar fuera de la red, en sus comunidades.

¿De qué aportación personal a la e-campaña de Obama se siente más orgullosa?
Dejé toda mi vida de lado durante tres meses: vi a los colaboradores de Obama tan volcados en el triunfo de su líder, que supe que una derrota los devastaría, ¡y puse el alma!

Y ganaron.
Uno de esos colaboradores abrió una botella de whisky que venía guardando sin abrir desde la campaña de John Kerry, y brindamos en vasos de plástico…

Debió de ser un momento apoteósico...
Todo el mundo lloraba en el Grand Park de Chicago, esperando ver a Obama ganador. Yo era la voz de la megafonía...

¡La oí por la CNN!
El día de mi máxima felicidad fue ese 5 de noviembre, cuando Barack Obama se presentó en la oficina, ya ganador de las elecciones...: ¡sería presidente! ¡Lo habíamos hecho! Aún se me pone la piel de gallina... Todos gritábamos, reíamos, llorábamos…

¿Lloró usted?
En el coche, yendo a la oficina, no dejé de llorar durante todo el trayecto... En la oficina estallaban todas las emociones, saltábamos, nos abrazábamos, alguien me dio una voltereta por los aires... Y Obama nos felicitó, aplaudiéndonos a todos..., y me miró a mí. Bueno, yo quiero pensar que me miró a mí y que estaba diciéndome "¡muchas gracias por ayudarme!". Y eso me basta.



Ilusión y alma

Dicen que sólo seis personas te separan de cualquier otra del planeta: yo ya estoy a una sola persona de Obama. Es la amiga Rahaf, esta chica canadiense que con 24 años se unió como voluntaria al equipo de campaña de Obama, hasta llevarle al despacho Oval. Rahaf demuestra que poner el alma en algo es ser poderoso. Tener ilusión y poner el alma: ¿hay mayor éxito? Rahaf (www.rahafharfoush.com) es una heroína en Canadá, donde ahora presenta su libro Yes we did busca editor en español-, con el relato de la e-campaña de Obama. La glosó el lunes en la inauguración del BDigital Global Congress, que mañana concluye en CaixaForum.



VÍCTOR-M. AMELA



dimarts, 19 de maig de 2009

DAVID GARDNER, ex presidente de la Universidad de California; coautor de "Nation at risk"

"Echamos a cuatro premios Nobel por faltar a sus clases"



¿Edad? Si trabajas con jóvenes, siempre eres joven. Nací y me eduqué en Berkeley y fui presidente de su universidad. La universidad, para ser eficaz, debe ser independiente del Estado. Si a un alumno le pides poco, lo obtienes. Colaboro con el Institut d´Estudis Nord-americans



Exija poco a los estudiantes y se lo darán.

...
Exíjales mucho y también se lo darán.

...
Es el resumen de nuestro informe Nation at risk (la nación en peligro) sobre la educación para la presidencia de Estados Unidos en el mandato de Reagan. Me complace ver que aún inspira políticas públicas.

Entonces, se trata de exigir.
Sí, pero para poder exigir al alumno tienes que empezar por exigirte a ti mismo: la comodidad es tu enemigo.

Casi siempre lo es.
Es más cómodo exigir poco a tus estudiantes esperando que te exijan poco a ti. Para velar por el nivel de exigencia estamos los presidentes. En mi universidad despedimos a cuatro premios Nobel por no cumplir con sus deberes profesorales.

Para echar premios Nobel, primero hay que conseguir tenerlos.
... La categoría de premio Nobel -y no es que la ignore- es ajena a la Universidad de California. Así que, si esos señores querían seguir siendo profesores en nuestra universidad, tenían que cumplir con todos sus deberes, y el primero es dar bien la clase.

Tiene su lógica, sí señor.
Recuerdo que, siendo presidente de la universidad, también despedí a otro profesor por poner demasiados sobresalientes.

Aquí no podría librarse de un funcionario inepto sin un complejo proceso.
Por eso la universidad no puede ser un departamento más de la Administración. Nosotros estamos orgullosos de ser independientes y de fichar, sustituir o destituir a nuestros profesores según su competencia.

¿Quién les financia?
Donaciones, tasas, colaboraciones con empresas en investigación... Y el Estado cada vez menos: sólo un 18 por ciento del total. Tenemos un mecenazgo que permite a muchos ciudadanos y ex alumnos pagar sus impuestos con donativos a la universidad.

Poder para el contribuyente.
Pero lo que caracteriza nuestro sistema de educación superior en EE. UU. es la variedad. Hay más de cuatrocientas instituciones universitarias con sistemas de financiación, admisión, calidades y precios distintos. Y ninguna es totalmente estatal.

¿Cuánto cuesta un curso en una buena?
Desde 30.000 euros el curso hasta casi gratis. Pero ninguna universidad, cara o barata, renuncia a los mejores estudiantes, sean pobres o ricos. Así que lo difícil no es pagar, sino ser admitido. Y creo que nuestro presidente Barack Obama es un buen ejemplo.

¿Y si luego no puedes pagar?
Una vez te admite, la universidad se encarga de ayudarte a pagar su coste: con préstamos, con becas, con un puesto de trabajo a tiempo parcial en la propia universidad o en una empresa colaboradora, o con una combinación de todo lo anterior.

¿Cuántos se quedan fuera?
No hay ninguna razón por la que todos los estudiantes de secundaria tengan que ir a la universidad, pero es necesario garantizar que todos los que tengan el talento y las ganas vayan. Y, sobre todo -y en eso sí que somos diferentes-, que todos los que hayan estudiado sean capaces de encontrar o crear una empresa en la que convertir su talento y esfuerzo en riqueza para la comunidad.

¿Cuántos se quedan fuera?
Digamos que en Berkeley, por ejemplo, donde yo estudié y fui presidente, entra uno de cada diez estudiantes con calificaciones suficientes que lo solicitan.

¿Cómo los seleccionan?
Por nota y calidad de su ensayo sobre por qué quieren ir a Berkeley. Después intentamos equilibrar la selección territorialmente; por nivel socieconómico; por voluntariado social y capacidad de liderazgo: si dirigen una asociación o -mejor- la han fundado; o si apoyan a familiares discapacitados...

¿Cuotas por raza o sexo?
Estoy en contra. Las cuotas en un gobierno o en una selección son injustas: en principio para quienes aparentan beneficiarse de ellas, porque proyectan dudas sobre su capacidad real y dañan su autoestima. La mejor arma contra la desigualdad es la exigencia acompañada de los medios para cumplirla.

La enseñanza media en su país es mala.
Es muy desigual -lo admito- y depende del barrio y el nivel socioeconómico de cada instituto. Ahora intentamos incidir en ello.

Bill Gates abandonó Harvard porque no le enseñaban nada nuevo.
Bill Gates habría sido todavía mejor si hubiera acabado sus estudios.

¿Por qué?
La universidad aún es el más eficiente, más rápido y más justo ascensor social que permite reequilibrar la distribución del talento en todas las capas sociales.

¿Cómo?
El talento está en todos los grupos, y no sólo en el de los ricos. Una sociedad que no redistribuye ese talento tampoco redistribuye la riqueza que crea, y está condenada a la división social y después a la decadencia.

Bill Gates es muy rico sin Harvard.
El esfuerzo de toda la sociedad para educar a los mejores debe revertir en ella. Por eso consideramos que los antiguos alumnos tienen que financiar su antigua universidad y proporcionar los medios para dar trabajo y experiencia a los nuevos estudiantes...

Debería ser así.
... Y en eso Bill Gates es generoso.



Gestionar el balón

Ser presidente de un club de fútbol es el mayor orgullo civil en este país. Nuestros mejores y más mediáticos gestores se dedican al balompié. En EE. UU. -con todos sus problemas- el cargo de mayor prestigio es el de presidente de una universidad: son auténticos líderes con gran proyección pública. Y Gardner todavía es una leyenda, aunque la muerte de su esposa -que le afectó muchísimo- le obligó a retirarse tras haber presidido la Universidad de California -un centro de excelencia deportiva, educativa y empresarial- y la de Utah. Bill Hewlett, el de Hewlett-Packard, lo fichó para su fundación y hoy Gardner aún fusiona empresa y universidad. Es un señor de una pieza: recto y entusiasta.



LLUÍS AMIGUET



dilluns, 18 de maig de 2009

JAMES WATSON, codescubridor de la estructura en doble hélice de la molécula de ADN

"´¡Hemos hallado el secreto de la vida!´, gritó Crick en el pub"



Tengo 81 años. Nací en Chicago y vivo en Long Island. Soy biólogo. Estoy casado y tengo dos hijos. Soy entre demócrata y libertario. Soy ateo. Francis Crick y yo ganamos el Nobel de Medicina en 1962 por hallar la estructura de la molécula del ácido desoxirribonucleico en 1953.



¿Es Dios una doble hélice?
Eso me decía Salvador Dalí: "¡La estructura en doble hélice de la molécula del ácido desoxirribonucleico demuestra la existencia de Dios!".

¿Y qué le dijo usted?
Que justamente la molécula de ADN hace innecesario a Dios. Fue una sobremesa muy agradable, acompañados por Mia Farrow.

¿Qué es la molécula del ácido desoxirribonucleico (ADN)?
Es el lenguaje con el que -con frases de cuatro letras- está escrito el libro de la vida.

¿Y qué es lo que descubrió usted?
Que la molécula de ADN tiene forma de doble hélice: una estructura que explica cómo se copia la información genética hereditaria y cómo se generan aminoácidos y proteínas.

¿Con qué repercusiones científicas?
¡Reformuló toda la biología!

No está mal.
"¡Es el acontecimiento más importante en biología desde El origen de las especies de Darwin!", anuncié a mi hermana cuando le pedí que nos mecanografiase las 900 palabras del artículo sobre nuestro hallazgo que enviamos a la revista Nature.

¿Y es así?
¡Desde luego! De ahí se ha derivado toda la ingeniería genética, la biotecnología, los transgénicos, la secuenciación del genoma, la clonación, la terapia génica...

¿Cómo llegaron a ese hallazgo?
El desafío entrañaba tal complejidad que todos lo daban por imposible..., salvo diez personas en todo el mundo, entre Europa y América: Francis Crick y yo, que investigábamos juntos en Cambridge, éramos dos de ellas. Y el 28 de febrero de 1953 fue el día: "¡Una estructura tan bella tiene que existir!", me dije al acabar de encajar las piezas de nuestro modelo de doble hélice. Y así era.

¿Lo celebró?
Rogué a Francis que no contase nada a nadie hasta publicar el hallazgo en Nature, pero en cuanto entramos en el pub Eagle, habitual lugar de encuentro entre colegas, no pudo contenerse y lo gritó a todo trapo: "¡Hemos hallado el secreto de la vida!".

¿Buena cerveza en el pub Eagle?
Aún existe. Esas charlas en las que cruzábamos ideas entre copas ayudaban. Y los distendidos paseos entre pub y laboratorio.

¿Qué edad tenía usted entonces?
Tenía 25 años. Pero la edad es menos importante que la ilusión: yo hoy conservo la ilusión de hacer descubrimientos.

¿De qué tipo?
Simplificar el tratamiento del cáncer. La genética permitirá tratamientos más precisos y simples, menos agresivos con el paciente.

¿Lo logrará?
Secuenciando el genoma humano identificamos cada vez más genes y qué funciones rigen. Yo fui el primer ser humano de la historia cuyo genoma fue secuenciado del todo.

¿Y qué información le reportó eso?
Figura el gen responsable de mi intolerancia a la lactosa, y el que evita que me hagan efecto medicamentos contra la hipertensión... ¡Pero aún nos falta mucho hasta leer bien todo el genoma! Labor para 25 años.

¿Está usted en eso?
Tengo un hijo esquizofrénico... Animo y dirijo a grupos de jóvenes científicos a investigar la genética de enfermedades mentales.

¿Cuánto cuesta secuenciar mi genoma?
El mío costó un millón de euros, pero dentro de poco costará apenas mil euros.

¿Tiene que ver el ADN con la felicidad?
La felicidad tiene que ver con el sol y los buenos alimentos: eso estimula la secreción de las endorfinas que le harán sentir bien.

¿Eso es todo?
No: todo es combinación de genes y ambiente. Las mutaciones genéticas nos procuran inteligencia y autismo, capacidades y discapacidades, facilidades y dificultades para adaptarnos al siempre cambiante entorno.

¿Bondad y maldad están en el ADN?
Esto es complejo, no entro en ese jardín.

Se metió en uno gordo al decir que los africanos eran menos inteligentes...
Dije que había entre ellos menos ingenieros que entre los blancos, debido a carencias de instrucción y recursos. Pero se tergiversó...

¿Por qué será que hay tan alto porcentaje de premios Nobel de origen judío?
No sé si por genética o cultura, pero algo es seguro: no se debe a la comida kosher,je, je.

¿Ha tratado a Obama?
Le conocí hace dos años y me fascinó. Tras despedirme de él, pensé: "¡Este hombre será presidente!". Y acerté, ya ve. Es un tipo fantástico que ha tenido oportunidades y ha sabido aprovecharlas bien.

En la inteligencia, ¿pesa más la genética o la formación?
Alguien que, según los tests, goza de altísima inteligencia puede acabar siendo un fracasado social. Es decir: ¡la selección natural penaliza inteligencias demasiado altas!, a la vez que premia la capacidad para interactuar. Yo mismo no tenía un coeficiente de inteligencia alto en mis tests de jovencito...

Y aquí está usted, hecho un Nobel.
He obtenido reconocimiento: por lo tanto, mi inteligencia ha triunfado socialmente.

Y le veo contento.
Es que Nadal acaba de ganar a Djokovic. El tenis es mi pasión, siempre lo he jugado, y aún lo juego. Yo hasta hace poco era muy de Federer, porque me había regalado una raqueta. Ahora me rindo a Nadal: ¡además, acaban de regalarme esta raqueta suya...!

¿Tiene usted algún lema vital?
Sí, tengo uno: ¡evita a la gente aburrida!



Raqueta de Nadal

Watson es un mito viviente: su hallazgo de la estructura del ADN es de los más decisivos de la historia de la ciencia. Y aquí está, con una raqueta de Rafa Nadal que acaban de regalarle en el Club de Tenis Barcelona, a sugerencia del doctor Antoni Bayés de Luna, cardiólogo catalán muy amigo suyo. Bayés le ha invitado aquí para presentarle a varios jóvenes investigadores catalanes -como el oncólogo Manel Esteller- a los que Watson desea conocer. Converso con Watson, más pendiente de la transmisión del último set entre Nadal y Djokovic que de evocarme su gesta, a la que quizá debamos la vida llegado el día... Vivirla con curiosidad y alegría es ya cosa nuestra, pero él es un buen modelo.



VÍCTOR-M. AMELA