dimarts, 31 de març de 2009

JOSÉ JAVIER PARLADÉ, sacerdote, misionero comboniano

"Hacer la guerra es mucho más fácil que construir la paz"



Tengo 67 años. Nací en Sevilla y vivo en Yirol, en el sur de Sudán, donde he creado una misión. Estudié en Sevilla, Valencia, Italia, y árabe en Siria. Yo nunca he votado, me fío muy poco de los políticos, tengo la impresión de que se preocupan únicamente de sí mismos



¿Pidió que le enviaran a Sudán?
Sí, hace 38 años, porque era un país musulmán donde era complicado abrir iglesias.

¿Le gustan los retos?
Sí, y además quería construir algo desde el principio y según mis ideas.

¿Qué ideas?
No se trataba de exportarles un Dios, sino de descubrir con ellos el Dios que allí habita. Así que puse mucha atención en olvidar mi cultura y mi Dios para ponerme a buscar con ellos. Fue fácil: en medio de tanta pobreza y necesidad, Dios estaba muy presente.

No lo demuestra.
Dios no realiza. Dios no me va a quitar el dolor que me produce el reuma, pero me va a dar una manera distinta de vivir mi situación. Yo, para comprender, vivo como ellos: si ellos van a pie, yo también; siembro para comer y camino kilómetros para buscar agua. Y, antes que iglesias, creé escuelas.

¿Y fue feliz?
Mucho, pero tras un periodo de ocho años volvió la guerra, que lo destruye todo, incluidos los valores. No sabe las atrocidades que vi. En Maban, de noche, sufríamos constantes ataques, así que dormíamos en el bosque.

¿Sus superiores no le trasladaron?
Lo intentaron, pero los ancianos del lugar se negaron a dejarme ir porque yo era el único que lograba enfrentarse con los militares. Acabamos viviendo en el bosque, donde organizamos una escuela con 7.000 alumnos y un hospital.

Cuénteme lo que vio.
Las milicias del norte, árabes que los militares armaban, se llevaban a las mujeres y los niños, que vendían como esclavos. A los niños los subían a un camello, les ataban los pies y le daban agua al camello, que al hincharse los descoyuntaba, así no escapaban.

...
Cerca de Yirol, mujeres, ancianos y niños lograron huir de un ataque de las milicias árabes. Cuando llegaron a la primera ciudad árabe, los militares les dijeron que pasaran la noche en un tren de carga, que al día siguiente los llevarían a un lugar seguro. Pero llegaron las milicias y los quemaron vivos frente a la indiferencia de los militares. Prometí que algún día trabajaría allí.

A usted se lo llevaron los militares.
Me tuvieron en la cárcel quince días. Cuando me soltaron me fui a abrir una misión más al sur, en Raga, cerrada por la guerra. Las escuelas gubernamentales, de cristianos y musulmanes, habían desaparecido. Sólo existía una escuela coránica, en la que para estudiar debías convertirte al islam.

¿Qué tipo de personas encontró allí?
Muchos cristianos aterrorizados. Cornelio, el sultán de la tribu aya, tenía las manos agujereadas: se había negado a hacerse musulmán y lo habían clavado a un árbol. Al sultán de los creish lo metieron en un saco lleno de guindillas y lo apalearon hasta dejarlo ciego. A mí sólo me expulsaron diez veces en los doce años que estuve allí.

Buen promedio.
La primera vez me tuvieron dieciocho días de viaje escoltado por un policía. Allí donde llegaba, me encarcelaban. Estaba tan furioso que no lograba ni rezar, tras unos días logré calmarme y le dije al de la ametralladora que me trajinaba de aquí para allá: "Ya me he calmado, vamos a ser amigos. Cuando necesites algo de mí, no tengas miedo, que te ayudaré".

Tiene usted coraje.
Cambiar tu estado de ánimo lo cambia todo. Cuando volví a encontrar a Dios y se me fue la rabia, pude empezar a sacar partido de lo que estaba viviendo. Serenarse y abrirse es el paso previo a cualquier cambio.

¿Qué fue lo que cambió?
Pese a todo, logramos crear una escuela para 1.800 niños y otra para 700 niñas. No volvieron a expulsarme porque los rebeldes tomaron la ciudad, pero durante meses nos bombardearon a diario. La gente se refugiaba en mi casa, tuve que atender el parto de una mujer aterrorizada que dio a luz ahí mismo. Al niño le llamó Guerra.

¿Cómo acabó el asunto?
Los árabes reconquistaron Raga y tuvimos que huir. A los que se quedaron los mataron. Así llegamos a Yirol, aquella preciosa ciudad destruida, conquistada y reconquistada cinco veces, a la que prometí volver.

¿Por fin vive en paz?
En la guerra, el que tiene la fuerza lo tiene todo. En Yirol no había una sola escuela y ya tenemos 27, aunque estén debajo de los árboles y todos los maestros sean voluntarios -no reciben ningún salario-. Estamos haciendo muchas cosas, pero hacer la guerra es mucho más fácil que construir la paz.

¿Qué es lo más estimulante?
La esperanza que observo en la gente. Yo no veo el futuro claro, pero la gente piensa que las cosas han cambiado y todos quieren estudiar y ser dueños de su vida.

¿Pesimista, padre?
El ser humano a veces es muy poco humano, somos muy débiles. Podemos hacer grandes cosas, pero para eso hay que cambiar la mentalidad tanto allí como aquí, en el primer mundo, donde también manda el más fuerte. Fíjese, pese a todas las barbaridades que le he contado, creo que allí hay más humanidad.

Pero si van a machetazos.
Sí, como nosotros durante cuatrocientos años. Los europeos les hemos dejado unas fronteras absurdas, así que tienen que volver a organizarlas y lo hacen de la única manera que el ser humano, por ahora, sabe hacerlo.




Esperanza

Es un hombre sencillo y sonriente, un andaluz sudanés ("hacía 36 años que no me ponía un alzacuello, ¡qué calor me da!") que me explica con claridad el conflicto de Sudán, entre el norte (árabes e islamistas) y el sur (comunidades negras, cristianas y animistas), en el que vive atrapada la población, sobre todo mujeres y niños a quienes les gustaría progresar, estudiar y vivir en paz. Es uno de esos misioneros admirables que perseveran en la idea de que la educación y la posibilidad de ganarse el pan acabarán creando una generación capaz de hacer frente al futuro. La Asociación Amsudán (www.amsudan.com) le ayuda a crear esa esperanza para los 4,5 millones de sudaneses que viven en la pobreza.



IMA SANCHÍS




dilluns, 30 de març de 2009

ZEINAB el GHUNAIMI, abogada palestina en Gaza que asiste a mujeres sin recursos

"Nuestra bomba atómica son nuestros hijos"



Tengo 56 años y me siento más útil que nunca: ayudamos a muchísimas mujeres. Nací en Palestina y vivo en Gaza, hoy un campo de concentración. Sólo he tenido una hija, porque no quise tener más hijos que nacieran prisioneros. Colaboro con la Fundación Alfonso Comín



Tras los bombardeos de Gaza, miles de mujeres palestinas cumplen un deber que consideran patriótico: quedarse embarazadas.

...
Por cada palestino muerto por las bombas israelíes, ellas tendrán dos hijos.

No es un destino feliz el de esos niños.
Esa es nuestra bomba atómica: la demografía. Los israelíes tienen la suya, pero nuestras bombas son nuestros hijos.

¿Tiene cifras?
Nuestra tasa de maternidad es del 5,6, casi seis hijos por madre palestina, pero yo, que trabajo sobre el terreno en Gaza con cientos de mujeres palestinas, sé que ese porcentaje está aumentando tras la invasión israelí.

Creo recordar que la natalidad de Israel es también elevada.
Es alta para tratarse de un país industrializado: los israelíes tienen un promedio de 2,7 hijos por familia.

Pues usted sólo tiene una hija.
Porque, pese a ser de una familia de refugiados, escapé de la condena israelí al subdesarrollo y la ignorancia. Mi padre era maestro de escuela de la Unrwa, la organización de la ONU que ayuda a los refugiados palestinos y nos ayudó a llegar a la universidad.

¿Dónde fue a la universidad?
Yo pude ir a la Universidad de El Cairo, como mis tres hermanas, y estudié Derecho, y al volver a Gaza fui a la cárcel dos veces por colaborar en la resistencia contra la ocupación israelí, pero también vi mundo y estuve en la conferencia de paz de Suecia, y siempre que puedo salgo de Gaza.

Ahora ha podido.
En realidad, no he podido: las autoridades israelíes no me han dado permiso para salir de Gaza y venir aquí a Barcelona para la Fundación Alfonso Comín, pero he logrado burlar su control.

¿Cómo?
Comprenderá que no le dé detalles para que los publique y no pueda volver a salir.

¿Y qué descubrió en sus viajes?
Poco a poco me hice consciente de que no podía condenar a mis posibles hijos -seres humanos- a vivir en la ratonera que es hoy el campo de concentración de Gaza.

¿Hay más palestinos que piensen así?
Sí, y esa es una paradoja que pone en evidencia el cruel absurdo que vivimos. Los de la diáspora y los refugiados que, pese a todo, han podido acceder auna educación universitaria son los que tienen menos hijos.

El hijo es el plan de pensiones del pobre.
Así que si Israel, en vez de encerrarnos en bantustanes, nos hubiera dado posibilidades de prosperar, hoy los palestinos no tendríamos esa bomba demográfica que turba el sueño de los israelíes.

¿No serían ahora muchos y encima mejor educados?
Yo le puedo hablar por mí misma y por los palestinos universitarios y con mejor nivel socioeconómico que conozco: todos están por debajo de la media de hijos por familia palestina: tienen uno, dos o tres como mucho.

Arafat ya citaba los úteros como arma.
Era tradición cuando algún refugiado conseguía volver a Palestina que, para celebrarlo, la pareja tuviera un hijo.

¿Su hija piensa ser mamá numerosa?
Mi hija se casó en Dubái...

Parece una buena boda, enhorabuena.
Gracias, pero las autoridades israelíes no me dejaron salir para ir a la ceremonia.

¿Qué tipo de problemas encuentra cuando asiste a las mujeres palestinas?
Divorcios, herencias, custodias, todo tipo de problemas legales.

Los países árabes tienen fama de machismo contumaz y legalizado.
Es cierto que la sociedad patriarcal agraria árabe y su derecho tribal no daban a la mujer un trato igualitario, pero la sociedad palestina ha avanzado pese a la ocupación y estamos mejorando ese derecho.

¿No envidia la igualdad de las israelíes?
En las universidades palestinas somos mayoría las mujeres, y también en la universidad islámica de Hamas. Yo participé ya en el primer gobierno de la ANP y logramos introducir cuotas femeninas obligatorias en el gobierno. Hoy tenemos en Palestina mujeres jueces y altos cargos y ministras.

¡Qué corrupto era su gobierno de la ANP!
La corrupción existió -es cierto y lo admito- y pagamos un alto precio por ella. Esa corrupción con la complicidad israelí para dividirnos propició la aparición de Hamas, pero volveremos a estar unidos.

Hace poco, ustedes los palestinos solucionaban sus diferencias a tiro limpio.
Estamos aprendiendo: cuando Israel invadió Gaza morían palestinos de Hamas y de Al Fatah, niños y mayores... Eso nos une.

Israel les invadió para defenderse.
No soy partidaria de Hamas ni mucho menos, pero no admito que se tache de terrorismo a la resistencia contra la ocupación.

Hamas aplica la charia: no parece muy progresista para las mujeres.
Es cierto que existe ese proyecto, que nos llevaría a retrocesos como que el castigo para un robo sea la amputación de las manos, pero estoy convencida de que evitaremos esos extremos con un gran pacto palestino.

¿Cómo es el divorcio en Palestina?
Para el hombre es suficiente con decir a su esposa: "Estás divorciada". La mujer necesita un proceso. Trabajamos para reformar esos extremos. He logrado, por ejemplo, que la policía obligara a un divorciado a pagar la manutención.




Con el reloj a favor

Zeinab, resistente veterana, sabe muy bien cuál es la tasa de natalidad exacta de los palestinos de Gaza: es su pasaporte de vuelta a la patria arrebatada. Y es el dato que obsesiona a los estadistas israelíes desde que existen. Esa fe en que el reloj demográfico corre a su favor hace que muchos palestinos no apuesten por un Estado propio. Así, aunque sea aceptando por ahora el apartheid israelí, cambiarían el concepto clásico de "lucha de resistencia a la ocupación extranjera" a la argelina por el sudafricano de "lucha para que todos los habitantes del país tengan derecho a voto". Esa fue la estrategia que dio la victoria a Mandela. El problema es que los palestinos no tienen ningún Mandela.

divendres, 27 de març de 2009

SOUMITRI DUTTA, investigador de Insead en redes sociales on line; ponente en Davos

"Nadie sabe más que todos juntos"



Tengo 45 años: la madurez me hace libre. Soy de Bengala. Casado con una catalana, Lourdes Casanova, también profesora en Insead. El poder cada vez es más difuso y repartido, sólo quien sepa sus nuevas reglas prosperará. Hoy ya no manda el cargo sino quien crea valor



Si usted tira una rana en un cazo de agua hirviendo sobre el fuego, el animalito saltará horrorizado y salvará su vida...

...
Pero si usted mete esa misma rana en el cazo aún frío y lo pone a hervir a fuego lento, la rana perecerá escaldada antes de percatarse de que va a morir.

Y...
Eso es lo que les está pasando a las empresas regidas por el viejo paradigma de gestión autoritaria, vertical y jerárquica. El fuego tecnológico está calentando su cazo y...

Hombre, esto está mal, pero mejorará.
Para los que no sepan saltar a tiempo, ya será demasiado tarde. ¿Y sabe por qué no se enteran de que están a punto de fenecer?

¿...?
Porque la mente humana aplica una lógica lineal para anticipar el futuro: si yo le pregunto qué hará dentro de cinco años...

Ahora sería una pregunta incómoda.
... Porque usted proyectará su inmediato pasado en el inmediato presente de forma mecánica y se equivocará, ya que la tecnología cambia nuestro futuro de forma exponencial: da saltos en progresión geométrica, no va pasito a pasito como usted al tratar de adivinar qué pasará.

Puede que tengamos móviles, e-mail y lo que quiera, pero la charla es la misma.
Cada vez hay una distancia mayor entre lo que la tecnología es capaz de hacer y la capacidad de las empresas para utilizarla...

Yo ni siquiera sé utilizar todo mi móvil.
...
Pero lo más importante es que la tecnología no sólo cambia las formas, también los valores, y quien no sabe adaptarse a los nuevos desaparece.

¿Qué valores traen los tiempos?
El primordial es que, hasta hoy, cargo y pericia técnica raramente coincidían: el jefe no era el que más sabía, sino el que ocupaba el cargo que controlaba esa información.

¿Qué se necesita para llegar a ser jefe?
...

¡Que te nombren!
Exacto, pero eso era antes: hoy la tecnología hace demasiado evidente que el nombramiento no basta. Esa nueva transparencia no permite mantener el modelo vertical de control centralizado de la organización.

Quien está en el secreto aún manda.
Ya no, porque toda la información está ahí, en Google, en la red y en sus miles de posibilidades de obtenerla.

¿Y si quien manda sabe guardar el dato?
¿De verdad cree que puede? Hace unos años, por ejemplo, la mera posibilidad de poder comunicar algo a todos estaba reservada únicamente a los cargos.

...
Hoy cualquiera que sepa algo puede enviar en un minuto un e-mail a toda la empresa. Es sólo un ejemplo, pero lo importante es que esa transparencia pone de relieve quién crea valor y quién es sólo un cargo.

¿Puede ser más concreto?
Un periódico ya no puede organizarse como una élite de expertos que saben más que nadie y se lo explican al resto por un dólar, porque Wikipedia o Google demuestran que nadie sabe más que todos juntos. Si usted sigue yendo de profeta, se estrellará: sólo puede sobrevivir si integra esa inteligencia colectiva en su oferta informativa.

Ya me está usted enviando al paro.
Sólo le advierto que ustedes, como otras muchas organizaciones, tendrán que repensarse. Y usted mismo como identidad.

No se ponga personal.
Nuestra identidad se está desagregando: usted tenía antes sólo una y la ponía en su currículum. Hoy le puedo dar cientos de ejemplos de cómo la red con cuatro clics demuestra que el de su CV, el de Facebook u otra red y usted son personas distintas: y que todos tenemos varias identidades.

Eso le pasa a cualquiera.
¿Y si usted rastrea lo que dijeron o dicen en sus blogs los presidentes de empresa? Ahí se exponen de verdad y sabemos quiénes son: esa transparencia hará imposible que sea el cargo por el cargo quien se imponga.

No veo temblar el sistema.
Porque usted no se fija: muchos ejecutivos de la banca mundial están demostrando ahora que no tienen ni idea de influir en la opinión pública con las nuevas redes sociales. Y pagan un precio por su ignorancia.

Antes algunos ya se lo han cobrado.
Antes tal vez ni nos hubiéramos enterado de que se repartían el dinero público. La información estaba ahí y se ha difundido. Y la gran banca desconoce esos nuevos valores.

Explíquemelos.
El Cluetrain Manifesto (1999), biblia de Silicon Valley, proclamó el fin de "la gestión de organizaciones basada en el control centralizado porque deriva de y refuerza la burocracia, la obsesión por el poder personal y la desconfianza hacia los demás".

No veo que cambiaran muchas cosas.
En el 2004 en San Francisco, tras el fracaso de las puntocom, nació la Web 2.0 y redactaron el manifiesto del "The burning man festival". Luego le diré quién.

Adelante.
Inclusión radical; nadie queda fuera; regalar; autoconfianza también radical; esfuerzo comunitario con expresión individual y responsabilidad cívica; no dejar rastro y participar siempre en todo y ya.

¿Quién?
Larry Page, Sergey Brin, Jerry Jang, Marc Andressen y Jeff Bezos, fundadores de Yahoo, Google, Netscape y Amazone.




Lanzando ovejas

Imagine una pantalla sin cables que se dobla con elegancia bajo el brazo y acompaña su paseo matinal. Ya existe. Se llama La Vanguardia. Se lo cuento a Dutta, pero responde con cifras tristes para los amigos del papel. Le recuerdo que el diario también sirve para fregar suelos y envolver el bocata, pero tampoco impresiona al colaborador de CTecno (Cercle Tecnològic de Catalunya). Al fin veo un rayo de esperanza cuando enseña... ¡Su libro! ¡De papel! Throwing sheep in the boardroom (lanzando una oveja a la dirección). Tirar ovejas (virtuales) se hace en Facebook para llamar la atención de alguien. Dutta lanza la suya contra los borregos sueltos que aún dirigen la grey sin ponerse las pilas.



LLUÍS AMIGUET



dijous, 26 de març de 2009

MARIE de HENNEZEL, psicóloga y psicoterapeuta

"El corazón envejece cuando nadie solicita tu atención"



Tengo 62 años. Nací en Lyon y vivo en París. Casada por segunda vez, tengo 2 hijos y 6 nietos. Estoy semirretirada, escribo y doy seminarios sobre cómo envejecer bien. Soy experta en cuidados de enfermos terminales. Creo en Dios, pero prefiero la espiritualidad al dogma



A algunos de mis pacientes se les despertó el miedo a la vejez cuando alguien les cedió el asiento en el metro.

En su caso, ¿cómo fue?
Yo me di cuenta de que era mayor cuando tuve miedo de subirme a una escalera para limpiar la chimenea de casa.

Así, de sopetón.
Sí, ocurre repentinamente, como la primera arruga, pero los 60 es la edad simbólica, cuando te dan el carnet sénior y te jubilan.

Europa está llena de séniors.
Somos la generación del baby boom, vamos a vivir muchos años y nos da mucho miedo envejecer, pero hay dos maneras de hacerlo: como un descubrimiento y un crecimiento, o como un naufragio.

Cuestión de carácter.
Las personas optimistas se adaptan a los cambios y han aprendido a ocuparse de los demás. Las que lo llevan mal suelen ser personas muy narcisistas que no han resuelto sus problemas emocionales y no tienen confianza en sí mismas ni en la vida.

¿Y dice usted que se puede aprender a envejecer con soltura?
Sí, y la edad idónea son los 60, cuando somos absolutamente conscientes de lo que está en juego. Después, a los 70 u 80 años, es difícil cambiar, y ante la vejez hay malas y buenas actitudes.

Hábleme de ellas.
Las personas que envejecen bien están en paz con su pasado, han trabajado los remordimientos, los reproches y las frustraciones. La ligereza de espíritu es condición para envejecer bien.

Si estás ocupado con algo que te interesa, el pasado pierde peso.
Sí, es muy importante estar activo, pero hoy en día después de la tercera edad, que termina a los 75 años, viene la cuarta y la quinta (a partir de los 90 años), donde la vida interior es sumamente importante porque probablemente ya seremos dependientes y nuestro espacio puede ser muy reducido. Hay que estar preparado para aceptarlo.

¡Qué miedo!
Esta sociedad no es para viejos, la gente llega a la vejez muy sola. Todos nuestros valores tienen que ver con ser joven. Por eso, cambiar la mirada de la sociedad sobre la vejez es un desafío y una responsabilidad para mi generación, porque hasta nuestros hijos temen nuestra vejez. No debemos convertirnos en una carga para ellos.

Ser dependiente no depende de uno.
En parte. Si nos cuidamos psíquica (dando más importancia a la vida interior) y físicamente (comer bien, no fumar, hacer ejercicio), estaremos mejor. Y, aun siendo dependientes, podemos desarrollar cualidades interiores que nos ayuden a vivir mejor.

... Y eso hay que hacerlo a los 60.
Sí, debemos aprender a estar bien con nosotros mismos y cultivar placeres como el de la contemplación de la naturaleza o la música, de manera que si llega la dependencia o la silla de ruedas tengamos recursos. Si uno aprende a recibir de los otros, el día que esté enfermo vivirá mejor esa situación, sabrá abandonarse a los otros.

¿Usted prepara a la gente para eso?
Sí, la entreno en la meditación y en el placer de permanecer sin hacer nada y hablamos. Hay muchas cosas que uno debe trabajar a los 60 para saborear más tarde la vida.

¿Cuáles son los testimonios de ancianos que más le han conmovido?
Los que tienen el sentimiento de que es una suerte envejecer porque hay mucha gente que muere joven; los que saben que el corazón no envejece.

El corazón se endurece.
Cierto, pero la facultad de desear y de amar es lo que nos hace avanzar. He visto a mucha gente en los asilos replegada en sí misma, pero he visto también cómo las atenciones y las caricias diarias de una enfermera han devuelto la alegría de vivir a alguna de esas personas. El corazón humano nunca pierde la esperanza de amar y de ser feliz.

Sigue siendo triste.
Lo que esto pone en evidencia es la responsabilidad que tenemos los unos hacia los otros, porque el corazón envejece cuando nadie solicita tu atención, tu ternura.

Sin afecto, es difícil disfrutar de nada.
Sin afecto, morimos; pero hay que saber que si damos esperando recibir, no recibiremos nada. Las personas resplandecientes que he encontrado tienen una mirada sobre lo que las rodea benévola, y estas personas atraen a los otros. Los 60 años es una ocasión para reflexionar en profundidad sobre el amor.

¿Cómo prepararse para la muerte?
En todas las tradiciones, contemplar tu muerte te hace más justo y ecuánime. Los indios americanos representan la muerte como un pájaro que llevamos sobre nuestro hombro. Todas las mañanas el pájaro nos pregunta: "¿Y si fuera hoy?"... Prepararse para morir es estar lo mejor posible en tu vida.

Aceptada la vejez, ¿cuál es el temor?
Envejecer en una residencia, porque son instituciones que no tienen ningún respeto por el ritmo de cada persona. Hay que levantarse, comer, cenar y dormir a la misma hora. De repente, tras haber dormido toda tu vida en una cama grande, te meten en una camita de niño: sólo eso ya es una violencia.

Hay que cambiar las estructuras.
Muchos grupos de amigos en Francia montan una comunidad, viven juntos pero no revueltos, establecen sus normas y se comprometen a que si uno cae enfermo, se vuelve dependiente o demente, el resto lo cuidará.



Miedo al futuro

Conoce los miedos de sus pacientes y los propios ante la vejez. Para esa numerosa generación, hijos del baby boom,que ha pasado la barrera de los 60 ha escrito La suerte de envejecer bien (Plataforma), más de 100.000 ejemplares vendidos en Francia, donde hace frente al abismo de la cuarta y la quinta edad, cuando la movilidad queda muy reducida, y proporciona claves para vivir mejor la dependencia sin dejar de advertir que esa posibilidad está en el futuro de todos y de que ya va siendo hora de que dignifiquemos la vejez. "En hebreo, la misma palabra sirve para designar felicidad y vejez.Debería ser el tiempo en el que cultivar más nuestra alma y dar nuestra sabiduría a quienes nos siguen".



IMA SANCHÍS



dimecres, 25 de març de 2009

SERGIO FAJARDO, candidato a la presidencia de Colombia; fue alcalde de Medellín (2004-07)

"Legalizar la coca nos ahorraría mucha violencia"



Tengo 52 años, pero sólo 9 como gestor: esa juventud es una gran ventaja. La política la haces o te la hacen: es demasiado importante para dejársela a los políticos. Jamás me ha amenazado nunca nadie. Cada día quítele un pedacito a la violencia y conviértalo en oportunidades



Su acento catalán me hace sentirme en casa.

¿...?
Yo fui al cole en los benedictinos de Medellín: todos eran catalanes, del monasterio de Montserrat... Y tenían este acento que ahora me hace volver a la infancia.

Que es la más dulce de las patrias.
Déjeme enviarles el cariño de un viejo alumno para el padre Cesáreo, el hermano Adriano, el padre Dámaso, mi profesor de biología, que me hizo el científico que aún soy.

Pues parece usted un político.
Hago política, sí, porque si no haces política te la hacen; pero no soy un político. Sigo siendo un matemático, el mismo que hace sólo nueve años se reunió con un grupo de amigos de Medellín, cansados de la degradación de su ciudad...

Medellín, la del cartel, fue una de las peores marcas del planeta.
... Que se dieron cuenta de que no bastaba ya con criticar: yo escribía columnas en varios periódicos críticas con los políticos, pero no era suficiente. Al final resultaba incongruente criticarlos y luego dejarles que siguieran tomando decisiones erróneas...

Ese es vicio acomodaticio y universal.
Corría el 2000 y lo primero que nos dijeron todos es que estábamos locos. No teníamos líder, ni presupuesto, ni un partido...

A veces puede ser una ventaja.
"Sólo son cuatro locos -nos decían con superioridad los políticos- que aspiran a mandar en la segunda ciudad de Colombia, Medellín, con dos millones de habitantes". Yo, además, no había tenido nunca un cargo público ni había participado siquiera de simpatizante en ninguna campaña política.

Eso puede ser otra gran ventaja.
No teníamos más que las ganas, pero descubrimos que la gente sale a la calle y a nosotros por caminar no nos cobran, así que también salimos a hablar con los ciudadanos, y allí seguimos ahora para la presidencia...

Si Uribe se va...
La polémica de si se va o se queda es irrelevante para nosotros. Lo que nos importa es lo que decidan hacer los ciudadanos con sus vidas día a día. Por eso me pateo el país.

¿No le da miedo que le peguen un tiro como a otros políticos colombianos?
No, y es que nunca nadie me ha amenazado en la calle en toda Colombia.

Tal vez por la escolta.
Entonces éramos un grupo de ciudadanos desde luego sin ninguna escolta. Y aún lo primero que hago ahora, como candidato a la presidencia de Colombia, cuando llego a una ciudad, es irme al barrio más humilde y a la escuela más pobre para hablar con la gente de allí. Y nunca jamás nadie me ha amenazado.

¿Qué es lo mejor que hizo de alcalde?
Primero, ganar sin deudas, porque la forma en que llegas a un cargo determina cómo lo ejerces y qué favores debes devolver. Logramos la alcaldía de Medellín en octubre del 2003 hasta diciembre del 2007, porque no podemos reelegir alcalde, así que ahora hemos vuelto a vencer en las elecciones con mi sucesor, Alonso Salazar, que da continuidad al proyecto.

¿Qué hizo por su ciudad?
El metrocable para los barrios pobres; el que las mejores escuelas fueran para los barrios menos favorecidos, los parques culturales y científicos y el urbanismo que ahora premia - gracias-aquí en Barcelona el FAD.

Recuerdo su programa de rehabilitación para ex guerrilleros.
El Gobierno nos asignó 4.000 ex guerrilleros narcos y paramilitares para rehabilitarlos y hemos conseguido que no vuelvan a la violencia 3.400. Hay 600 que sí han reincidido, pero estamos satisfechos.

Siguen siendo problema.
Cada día quítele un pedacito al gran problema y un día acabará solucionándolo todo.

El narco y las FARC siguen activos.
El narco se nutre de la falta de oportunidades y genera violencia para impedir que se consoliden. Necesita la destrucción para avanzar y controlar el país, así que una primera respuesta militar es necesaria, pero no es suficiente para acabar con él.

¿Qué hace falta?
Que donde el narco era la única oportunidad logremos ofrecer muchas más: educación y prosperidad económica. El programa militar no logrará nada sin un programa social que dé posibilidades a todos.

¿Legalizar la droga ayudaría?
El adicto es un enfermo, un problema de salud pública, y no se le puede dar una respuesta meramente policial. Yo comparto con los ex presidentes Gaviria, Cardoso y Zedillo su visión del narco y creo que legalizar la coca nos ahorraría mucha violencia.

Con un Estado fuerte no haría falta.
Fumigar las plantaciones es inútil si no damos alternativas económicas a su cultivo. Hay que lograr que nadie pueda decir que no tuvo más remedio que meterse al narco.

¿También puede lograrse en la selva?
Como candidato presidencial he visitado 29 de los 32 distritos del país y algunos en la más profunda selva amazónica, como Vaupés, capital Mitú. Sólo se llega por avión.

No me suena.
Allá no van políticos, porque no hay votos. Son 8.000 ciudadanos, el 90 por ciento indígenas, y uno de ellos, Juan Carlos Rodríguez, se puso en pie en mi reunión con la comunidad y demostró con sus palabras que hay un futuro. Lo tengo grabado en mi web y lo escucho a menudo.



Medellín al universo

Conocí, con una delegación barcelonesa, Joan Manuel Serrat al frente, al alcalde Fajardo en Medellín en el 2007. Al llegar, hice el turista y temí un secuestro en cada esquina. Pero no fue ni Escobar ni el cartel quien nos secuestró, sino un sanedrín de arquitectos en sesudo debate urbanístico -por sus logros le dan ahora al alcalde Fajardo, ¡enhorabuena!, el premio FAD- con las vanguardias antioqueñas. Y a las cuatro noches, quienes al llegar preguntábamos acongojados por la seguridad acabábamos respondiendo que "más tarde" cuando nos decían de volver de madrugada al hotel. Medellín, ayer casi muerta y hoy tan viva, aún necesita mucho cariño, pero ya sabe darlo todo.



LLUÍS AMIGUET



dimarts, 24 de març de 2009

LUIS RACIONERO, escritor

"Mi madre me hizo machista"



Tengo 69 años. Nací en La Seu d'Urgell y vivo en Barcelona. Soy escritor. He vivido en pareja seis veces, y hoy vivo como un ermitaño. Tengo un hijo y una nieta. ¿Política? Soy un liberal inglés, a lo Isaiah Berlin. Soy taoísta, busco armonizarme con la naturaleza



¿De cuántas mujeres se ha enamorado?
De cinco.

¿Con cuántas ha convivido?
Con seis.

¿A cuántas dejó?
A tres.

¿Cuántas le dejaron?
Tres (una no me dejó dejarla, para dejarme luego). ¡Empate!

¿Se siente despechado?
La última me dejó tirado una víspera de Navidad: "Lo nuestro no tiene futuro". ¿Tanto le costaba decírmelo por Reyes? Eso duele. Estuve despechado, sí, pero hoy puedo comentarlo riéndome de mí mismo.

¿Ha vuelto a emparejarse?
He tirado la toalla de la convivencia con una mujer. Vivo como un ermitaño. ¡Al fin, he aprendido a estar solo!

"El mayor mal del hombre es no saber estar solo en una habitación", dijo Pascal.
Alguna noche, en la cama, siento añoranza de pareja, y entonces me digo: "¿Acaso querrías tener aquí a Fulanita?". ¡No! "¿Y a Menganita?". ¡No! ¡No! Y así me repongo.

¿Y cómo resuelve su pulsión sexual?
Como la han resuelto siempre los monjes.

¿La convivencia mata el amor, pues?
Sí. El roce diario desgasta. Te enamoras y buscas convivir: convives y te desenamoras.

¿Y si hoy vuelve a enamorarse, qué?
Me sé todo lo que puede pasarme con una mujer, conozco sus patrones de conducta.

Compártalos, si le place.
Uno: te hace creer que te las has ligado, cuando es ella la que elige. Dos: te hace creer que fornicas bien, cuando en la cama de una mujer todo hombre es un inválido.

Va bien saberlo...
Tres: la mujer te hace sentir culpable por sistema, para poder cobrártelo luego.

¿Es usted machista?
Mi madre me hizo así, por desgracia. Las madres hacen machistas a los hijos desde niños, y la mía lo hizo conmigo.

¿Cómo?
A mí me gustaba la cocina, pero mi madre me expulsaba: no me enseñó a cocinar, limpiar, lavar, planchar, hacer la cama…

Suena a excusa.
Ojalá las madres dejasen de fomentar la inutilidad doméstica de sus niños y dejasen de jactarse de que "mi niño las trae loquitas"..., pero persiste la conspiración femenina para hacer de los hombres unos inútiles.

¿De qué conspiración me habla?
La madre programa al niño para ser dependiente de una mujer. ¡La madre prepara a su hijo para la futura nuera! Y el niño, de adulto, obedecerá a la esposa como a una madre.

Alguna responsabilidad tendremos...
Somos manejados por el arte supremo de las mujeres: acabas suplicando hacer lo que la mujer íntimamente deseaba que se hiciese. "Vale, lo haré por ti", concede entonces ella. Y él queda en deuda. ¡Magistral! Los hombres deberíamos aprender a hacer esto.

¿No sabemos?
El hombre debe feminizarse, adoptar habilidades femeninas. Sería más autosuficiente, emotivo, detallista y mejor cuidador.

¿Y qué debería hacer la mujer?
Encontrar la manera de dar ventaja al hombre. Al ser ellas superiores, sólo si nos diesen ventaja podríamos ser iguales. Si no, la mujer vivirá en un mundo de capados.

¿Capados?
La mujer ha logrado salir de casa para independizarse del varón y para construir su vida, feliz logro. Pero eso ha descolocado al hombre: el triunfo de la mujer ha dejado, pues, un mundo de hombres mutilados. Y agresivos, algunos, por impotencia. ¡Y vivir en ese mundo no es nada agradable para las mujeres! Deberían hallar el modo de ayudarnos a salir adelante, o si no...

¿O si no, qué?
Las mujeres acabarán tratando sólo con mujeres, y clonándose. Y los hombres, mirando fútbol. Y los hijos, malcriados por madres haciéndose perdonar por estar fuera.

¿Cómo deberían educar a sus hijos?
Adiestrándolos a no depender de una mujer cocinera o mujer asistenta, y enseñándoles que amar a una mujer no es poseerla.

¿Ha hecho alguna tontería por amor?
¡Por amor se hacen sólo cosas amables! Por celos y orgullo herido, en cambio, sí se hacen tonterías: yo le disparé a la ventana del poeta Panero por ligar con mi pareja. Quise asustarle, y se asustó y se largó del pueblo. Mi pareja no me lo perdonó y me quemó el original de mi novela Cercamón...

¿Mantiene tratos con sus ex mujeres?
Con algunas, sí. Con otras no, por engaños y falsedades imperdonables.

¿Qué cree usted que quiere la mujer de un hombre?
Seguridad, controlarle y quedarse con todo.

Hombre...
Seguridad: busca a un hombre espabilado, con recursos y medios. Control: una vez lo tiene seducido, juega a cambiarle (es su ludopatía). Y por ahí yo no paso: rompo. Y entonces ella quiere quedarse con todo: ya he asumido que mi karma en esta vida es poner pisos a mujeres, dejarlas bien situadas.

Diría que es usted algo más misógino que misántropo.
Día sí y día no. "Mire, las mujeres son para mirarlas de lejos y sólo a algunas, de cerca" me dijo una vez el gran Josep Pla.

¿Cómo debería ser una mujer para interesarle?
Intermitente. Aparecer durante tres semanas y desaparecer durante otras tres.




Seis parejas

"La naturaleza incita al hombre a copular y a la mujer a criar", afirma Racionero, y sigue: "En cuanto la esposa tiene un hijo, el marido pierde toda titularidad y pasa al banquillo". Paso un rato entretenido leyendo Sobrevivir a un gran amor, seis veces (RBA), memorias de la vida afectiva de Luis Racionero: relata sus seis emparejamientos, salteados de provocativas reflexiones. Abomina de vivir en pareja, aunque me revela haberse enamorado de una mujer (una tal Isabel, a la que dedica este libro) a la que ha renunciado por vivir en lejanas latitudes... Racionero, autor de novelas y ensayos de éxito, se considera afortunado en todo menos en su vida amorosa. No se queje: ha sido intensa.



VÍCTOR-M. AMELA



dijous, 19 de març de 2009

ALBERT CASALS, viajero en silla de ruedas, sin acompañantes y sin dinero

"¡Qué sencillo es el mundo!"



Tengo 18 años. Vivo en Esparreguera con mis padres y mi hermana Alba (9). Soy viajero desde los 15 años: Europa, Asia, Sudamérica... Soy anarquista utópico. Creo tanto en Dios como en un hipopótamo lila. Me gusta el manga, los disfraces otaku, leer, los videojuegos...



¿Desde cuándo vas en silla de ruedas?
Desde los ocho años. Tuve mononucleosis y leucemia: o me trataban a saco, con riesgo de provocarme alguna discapacidad, o me moría.

Y fueron a saco.
Sí. ¡Y el resultado ha sido perfecto!

¿No te importa la silla de ruedas?
Si hubiese querido ser futbolista… ¡Pero no hay nada que yo no pueda hacer en mi silla!

¿No?
Subo, bajo, entro, salgo, he atravesado selvas y playas, he viajado por Francia, Italia, Grecia, Alemania, Escocia, Tailandia, Malasia, Singapur... Acabo de regresar de un viaje de seis meses por toda Sudamérica...

¿Con quién viajas?
Me gusta viajar solo.

¿En silla de ruedas... ¡y solo!?
La silla es más ventaja que inconveniente: la gente te pregunta qué te pasa, de dónde vienes..., y así haces un montón de amigos.

¿Desde cuándo viajas así?
A los catorce años les dije a mis padres que me iba. Fue muy duro para ellos permitir mi felicidad. Pusieron una condición: el primer viaje lo haría acompañado por mi padre. Fuimos a Bruselas y aprendí cosas útiles para viajar. Y, a partir de los quince años, ya he hecho todos esos viajes yo solo.

¿Y qué dicen hoy tus padres?
Sufren un poco, pero están contentos viéndome contento. Agradezco que se hayan esforzado tanto en no ayudarme, en no decirme: "Esto no puedes hacerlo porque vas en silla de ruedas". Ellos facilitan mi felicidad.

¿Eres feliz, pues?
Plenamente, pues no hago nada que no quiera hacer en cada momento. Ahora me apetece hablar contigo, y si no, no estaría aquí.

¿Con qué dinero viajas?
Con tres euros al día.

No es posible.
Hace seis meses salí de casa con 20 euros para irme a Sudamérica, ¡y he vuelto con 20 euros en el bolsillo!

Pero... ¿y dónde duermes, y cómo comes y... cómo lo haces?
¿Por qué nos complicamos tanto la vida? Siempre hay dónde dormir, siempre hay algo que comer. Conoces a gente, y todo fluye. ¡Qué sencillo es el mundo! Lo he entendido viajando. Bastan cuatro cosas: dormir, comer, ducharse y hacer amigos.

Dicho así, sí parece fácil.
Claro. ¿Qué impide a todos los europeos hacerse vagabundos? Es maravilloso…

¿Qué buscas en tus viajes?
Ver cómo vive la gente, ver cómo son, conocerles, vivir con ellos, ser su amigo.

¿Y qué opinan tus amigos de aquí?
Me entienden, mis amigos son como yo: todos están haciendo lo que desean hacer, aunque a ellos no les apetece viajar.

¿No te da miedo viajar solo?
¿Qué puede pasarme peor que no realizar mis sueños?

Pueden robarte...
Al poco tiempo volveré a tener lo necesario, ¡seguro! Y nunca podrán robarme lo vivido.

... Puedes sufrir un accidente, morir...
Aun así, habría hecho lo que realmente quería, ¡habría sido más feliz que quedándome aquí contra mi deseo!

¿Qué haces al llegar a un sitio nuevo?
Voy a un parque, a una plaza, saco mis naipes... Al cabo de un rato hay niños, ¡y luego medio pueblo está alrededor!

¿Qué te dice la gente nueva con la que te vas encontrando?
Los adultos repiten dos preguntas: "¿De dónde sales?", "¿Y tus padres?". Algunos se escandalizaban de mis padres por dejarme solo... Alguna vez la policía me ha detenido por si me había escapado… Un niño solo por el mundo, feliz…, ¿qué tiene de malo?

Hombre...
Ahora, ya con 18 años cumplidos, ¡soy libre!

¿Qué llevas en tu mochila?
Una libreta, algún libro, un boli, una linterna, los naipes para juegos de manos, jabón, cojín, dos pantalones y dos camisetas, calzoncillos, chaqueta, botiquín, la tienda de campaña y el kit de reparación de la silla.

Dime lugares en que hayas dormido.
Playas, vagones de tren, parques, estaciones, coches, campos, comisarías, castillos en ruinas, casas abandonadas, casas de gente, cuevas, mansiones...

¿Cuál ha sido el mejor momento?
Viajar de noche en la caja de un camión en marcha, destapada. Podía sacar la cabeza al viento o acurrucarme. Fue chulísimo.

¿Y tu momento más peligroso?
He estado a punto de palmar volcando en un camión, y atravesando una selva con vampiros, y en una lancha de traficantes de motores entre islas caribeñas, zarandeados por una tormenta con olas de cinco metros: me golpeé, caí al agua inconsciente... y pudieron rescatarme por pelos.

¿Qué planes tienes ahora?
Recorrer toda el Áfricaoriental hasta llegar a Madagascar.

¿Nada te frena?
Cuando haces lo que de verdad quieres, el universo entero conspira a tu favor. Mira alrededor y decide: tú puedes elegir vivir triste o contento. Yo elijo la felicidad. No veo entre nosotros razones para ser infeliz.

¿Y no piensas estudiar, trabajar...?
No, si no me divierte. Me gustaría ser mediador o acoger niños... A veces me dicen: "Si no trabajas, ¡de viejo serás pobre!". Pero, si llego a viejo, ¡tendré amigos por todo el mundo! ¿Se puede tener más?



Nada le turba

Es sabio. Bastan sus ojos para comprender que ha alcanzado todo lo que predicaron los epicúreos y los estoicos juntos, y también los cínicos, los escépticos, los mendicantes y los giróvagos. No necesita nada. Ha salido de Esparreguera sin un euro en el bolsillo y se ha tirado en la arena de la playa de la Barceloneta. Nada le perturba. Todo le sonreirá siempre, puesto que él sonríe siempre a todo. Es un chaval cautivador, un alma grande: no alberga nada que no sea gozo, felicidad. Estar a su lado, verle y escucharle (o leerle en El món sobre rodes, Edicions 62) te hace ser un poco mejor. Luego me enreda con unos juegos de naipes que ni Tamariz, ¡palabra! (Más en www.elmonsobrerodes.cat)



VÍCTOR-M. AMELA



dimecres, 18 de març de 2009

MICHAEL GREENBERG, periodista y escritor

"La locura nos enseña mucho sobre lo que somos"




Tengo 55 años. Nací y vivo en Nueva York. A los 18 años me fui a conocer mundo. Tengo una columna en 'The Times Literary' y soy guionista. Casado por segunda vez y 3 hijos. La compasión debe estar por encima de las ideas políticas. Creo en Dios, pero no sé cómo hablarle



El cinco de julio de 1996 mi hija se volvió loca"… Sí, de un momento a otro Sally, de 15 años, se convirtió en otra. Yo la veía sufrir, pero no podía alcanzarla, nuestras conversaciones no tenían sentido.

¿Cuál era su delirio?
Con mucha excitación me explicaba que todos habíamos nacido genios y que si encontráramos la manera de aferrarnos o recuperar la infancia, podríamos seguir siéndolo.

No parece una locura, hay quien escribiría teorías sobre esa idea.
El problema es que salía a la calle y paraba los coches y a la gente para contárselo, hasta que la policía se la llevó. Sally tenía una gran necesidad de comunicar, pero todo lo que le salía por la boca era incongruente.

... E ingresó en el mundo oscuro de urgencias de psiquiatría.
Le diagnosticaron maniaco-bipolar en fase de euforia. Asistí entonces a una segunda transformación tan radical y extraña como la primera causada por los medicamentos, una especie de quimioterapia del cerebro. Estuvo encerrada dos semanas.

Debía de estar usted aterrorizado.
Pensaba que la había perdido para siempre. Psiquiatría es un lugar cerrado con llave, pero no parece que albergue enfermos, porque no hay goteros ni sondas. Las familias, de visita, están destrozadas pero aisladas, no pueden comunicarse las unas con las otras porque sienten vergüenza.

¿Qué cambió en usted pasar ese shock?
Me despertó una gran compasión por la gente que sufre y me hizo caer en la cuenta de la fragilidad de la comunicación humana. Hay cosas en nuestro interior que no podemos controlar, son más poderosas que nuestra voluntad. La locura ha estado en los seres humanos desde el principio y nos enseña mucho sobre lo que somos.

Llevaba dos años de matrimonio cuando Sally enloqueció, ¿cómo les afectó?
Aquel terremoto tuvo un efecto sorprendente en la vida de todos los que la rodeábamos. Pat, mi mujer, cambió de profesión, era coreógrafa y ahora es especialista en desarrollo infantil. Y su hermano mayor trabaja hoy para la ONU en programas de protección infantil. Yo soy el único que hago lo que hacía.

¿Pero no afectó a su relación de pareja?
Sally vivía con nosotros. Estábamos recién casados y tuvimos una pelea que casi acaba con nuestra relación, pero la devoción de Pat por Sally era incondicional pese a que hacía poco tiempo que la conocía. De hecho, Pat era la más estable, tenía una objetividad que ni la madre de Sally ni yo teníamos. Hoy ya llevamos quince años casados y tenemos un hijo de 10 años.

¿Cómo se llevaban Sally y su madre?
Una relación complicada. Sally vivía conmigo. Es curioso, porque al principio cada uno tenía su manera de justificar lo ocurrido en función de lo que más valoraba en su vida.

Cuénteme.
La mamá de Sally, Robin -que vive en el campo, medita y es vegetariana-, creía que aquel cuadro psicótico era una especie de clarividencia new age.Yo creía que eran los balbuceos de una brillante escritora a la que se le agolpaban las palabras en la cabeza.

¿Cómo ha vivido Sally todo el proceso?
Ha sabido enfrentarse con humor, se ha convertido en una experta a la hora de tratar con la enfermedad. Hoy tiene 27 años y dice que no le hubiera gustado haber nacido sin ella porque no se reconocería.

¿Le ha sentado bien su libro?
Estaba muy nervioso cuando le di el manuscrito, porque yo la describía y no solemos conocer la percepción que tienen los otros de nosotros. Y, además, ella tenía una especie de amnesia sobre lo sucedido y se sentía muy culpable por la tensión que creó. "Me he sentido como si leyera sobre otra -me dijo-, una muchacha de 15 años que estaba en el infierno y era la única que no lo sabía".

Durante la crisis cuenta usted que tuvo momentos de extrema lucidez.
Sí, de repente me decía: "Estás esforzándote demasiado para ser un artista, padre. Los artistas están más relajados". Tenía percepciones muy acertadas con todo el mundo, una especie de clarividencia emocional.

Usted ya tenía experiencia, su hermano mayor es una persona desequilibrada.
Sí, pero Steve es lo opuesto a Sally, él es un inadaptado, tiene problemas para comunicarse con el mundo exterior y vive encerrado, yo me encargo de comprarle todo lo que necesita. Hace poco le operaron y necesita un andador para caminar, ¡y es lo mejor que le ha pasado!, porque ahora la gente le abre la puerta, es amable con él. Está feliz.

Qué curiosa es la vida.
Mi madre siempre lo rechazó pese a que tuvo cuatro hijos más; hizo un gran esfuerzo para contármelo, fue un regalo: sabía que yo temía que Sally fuera como él. Me contó que lo tuvo con 22 años y no se vio capaz de quererle, lo culpó de sus problemas con mi padre. Ha sido la tragedia de su vida.

¿Usted lo entiende?
Sí, ella estaba muy deprimida y Steve era un niño poco efusivo. Nunca se encontraron, ella siempre estaba tensa en su presencia y su indiferencia hizo mucho daño a Steve.

¿Steve leyó el manuscrito?
"Sé que dice la verdad sobre mí -me dijo-, y si dice la verdad sobre mí, no quiero leerlo".

Se me encoge el corazón.
La batalla de todo ser humano es conseguir que surja su subjetividad y que encaje con el mundo real, si no, está perdido.



Perder la razón

A los 18 se fue a recorrer mundo y se convirtió en periodista, sus artículos de viaje y relatos han aparecido en The New York Review of Books y The Oprah Magazine, pero no se lanzó a escribir libros hasta que le sacudió una experiencia personal: a su hija adolescente le diagnosticaron trastorno bipolar, y todo su mundo cambió. Durante los quince días de horror que pasó pidiendo permiso para poder verla mientras estaba ingresada en psiquiatría, se dio cuenta de que no tenía ninguna referencia, ningún libro que contara su situación, y decidió escribirlo. Hacia el amanecer (Seix Barral), segundo en el ranking de los mejores libros del 2008 según Amazon, se va a llevar al cine.



IMA SANCHÍS



dimarts, 17 de març de 2009

JOHN GRINDER, cocreador y pionero de la programación neurolingüística (PNL) desde 1976

"Puede saber si le mienten por el movimiento de los ojos"


No voy ni a presentarme a mí mismo ni a darle ningún dato personal, porque, al revelarle mi pasado y mis creencias, las pondría entre lo que digo y los lectores, y lo connotarían y condicionarían: pasaría como cuando señalas una puesta de sol maravillosa y sólo ven tu dedo



Nuestra cultura prescinde del subconsciente...

Ignora medio cerebro.
Porque nos educan sólo para ser útiles en el sistema productivo y, sinceramente, creo que, como humanos, somos capaces de muchas más cosas...

... Que se consideran secundarias.
Pagamos un precio por esa miopía: perdemos capacidad de aprendizaje y de conexión interpersonal y sufrimos ansiedades paralizantes y disfunciones frustrantes.

La razón no se entiende con la otra mitad de la mente, pero tampoco sin ella.
No es que el subconsciente no tenga lógica; tiene sus reglas, pero no son las mismas de la razón y tampoco necesitamos saberlas para beneficiarnos de todo su potencial.

¿Y eso es lo que aprovecha la PNL?
La programación neurolingüística la creamos Richard Bandler y yo en 1976 a partir de los grandes descubrimientos de la neurología y la lingüística de los setenta.

Década pionera para la neurociencia.
Aprendimos de Bateson, Beethoven del pensamiento; Pearls, el creador de la Gestalt; Satir, avanzada de la terapia familiar, y Erickson, maestro de la metáfora y experto en conseguir respuestas del subconsciente.

¿Para qué sirve la PNL?
Tratamos de explicar cómo los humanos conseguimos estados mentales en los que realizamos nuestros objetivos.

¿Alguna técnica específica?
Tal vez la más popular es la de las pautas del movimiento ocular: si ahora mis ojos van hacia mi izquierda es que estoy recordando, ergo diciendo la verdad; si hacia mi derecha, es que estoy creando imágenes, ergo podría estar mintiendo.

Para mentir, mejor llevar gafas de sol.
Su movimiento ocular delata la tarea mental que está haciendo: creando una imagen (sus ojos se mueven arriba y a su derecha); recordando una imagen (arriba izquierda); creando sonidos (centro derecha); recordando sonidos (centro izquierda); reviviendo emociones (abajo izquierda); y hablando consigo mismo (abajo derecha).

¿Cómo enseña usted a aprender?
¿Acaso los niños se preocupan por la gramática? Y sin embargo aprenden a hablar más rápido que los estudiantes de idiomas que se esfuerzan en racionalizar y memorizar las reglas gramaticales de los adultos.

Aquí se estudia, pero no se habla inglés.
Porque aprenden inglés, pero no a hablar. Otra manera habitual de no aprender un idioma es concentrarse sólo en la traducción y obsesionarse con no cometer errores.

¿Es mejor equivocarse?
Para aprender, debe suspender el juicio y poner en ello toda la mente y no sólo la razón.

¿Suspender el juicio es hacer bobadas?
Al contrario. Ser capaz de no razonar automáticamente ante un problema requiere concentración, entrenamiento y sabiduría. Nos han hecho creer que el aprendizaje es fruto siempre del raciocinio, pero nuestra capacidad más importante -hablar- la aprendemos sin razonar: simplemente imitando.

Los primates aprendemos copiando.
Si pudiera aprender a pintar con Picasso o a tocar con Mozart, ¿trataría usted de deconstruir sesudamente su obra? Si los imitara sin racionalizarlos, aprendería más rápido.

Si pienso en cómo ando, me caigo.
Los niños cometen errores, pero sin ser conscientes de ellos, por eso sin tener profesores de idiomas acaban hablando bien. En cambio, el adulto es demasiado consciente de sus faltas y su temor a cometerlas paraliza a menudo su capacidad de aprender.

¿Su consejo?
Debe acceder a un estado mental en el que adquiera la flexibilidad natural del niño para escuchar y reproducir sonidos sin el miedo del adulto a equivocarse. Cuando lo logre, su voz interna le hablará su nueva lengua; con errores, sí, ¿y qué? Ya corregirá.

¿Una regresión para poder avanzar?
Una regresión en la que la nueva lengua se aprehende sin interferencia de la materna. Y ese estado de suspensión de conciencia también es útil para otros aprendizajes.

Por ejemplo...
A mí me aburre repetir lo que sé. Prefiero experimentar y equivocarme a repetir sin meter la pata, pero también sin aprender nada nuevo.

El error aquí tiene muy mala prensa.
La obsesión por no arriesgarse en el ensayo de lo nuevo es consecuencia de nuestra inseguridad, pero también al mismo tiempo la prolonga. Evita que avancemos. La repetición de lo sabido minimiza el error, pero también el aprendizaje.

Los banqueros parecían infalibles.
Cuanto más inseguro es un negocio en realidad, más necesitan los negociantes simular seguridad y predictibilidad. Y, sin embargo, a menudo avanzar en zigzag de forma inesperada es el mejor modo de llegar lejos.

Los experimentos, con gaseosa: dicen.
A los empresarios convencionales les provoca pánico, no ya equivocarse, sino simplemente la posibilidad de que alguien crea que pueden equivocarse. Están paralizados por la necesidad de simular que tienen todo bajo control.

¿Cómo aprender sin miedo al error?
Cualquier ansiedad aumenta si no la confrontamos, pero se desvanece en cuanto le plantamos cara. Es como un fantasma imaginario que crece y crece hasta que te atreves a quitarle la sábana y, ¡zas!, resulta que debajo sólo había un ratoncito.



LA PNLiga

Pueden creer o dudar de la PNL, pero hace 33 años que forma a miles de personas en todo el planeta y proporciona ingresos -por qué no- a cientos de coachs. Grinder atraviesa continentes incansable -ahora llega a Barcelona- proclamando la no tan nueva, pero aún buena, verdad del código. Al punto, Carmen Bostic St Clair, celosa guardiana de las esencias PNL, me recuerda que lo han renovado juntos e insiste en posar junto al padre fundador. Y no oso contrariarla, porque es muy asertiva. Mientras, el angustiado presidente de un club de fútbol en apuros espera que acabemos La Contra para pedir ayuda PNL a Grinder para sus chicos. Me entero del fichaje por casualidad, así que no daré cifras.



LLUÍS AMIGUET



dilluns, 16 de març de 2009

FÉLIX ARES, doctor en Informática

"Sueño con un robot que me haga la cama"


Tengo 61 años. Soy leonés, científico, profesor de Arquitectura y Tecnología de Computadores, y asesoro al Museo de la Ciencia de Donosti. Estoy casado y tengo gemelos treintañeros. Soy de centroizquierda. Soy ateo. Presido la sociedad para el avance del pensamiento crítico


¿Cuál fue el primer robot de la historia?
Homero cita en La Ilíada dos estatuas de oro "semejantes a jóvenes vivos, con inteligencia, voz y fuerza", en las que Hefesto, su dueño, se apoyaba para desplazarse.

¿Debo creer a Homero?
Crea que siempre hemos soñado con máquinas que hagan cosas para nosotros.

¿Y cuándo lo conseguimos?
Herón de Alejandría, en el siglo I d. C., fabricó un teatrillo con figuritas que interpretaban ¡cinco actos de una obra!, con engranajes movidos por vapor de agua.

¿No hay otro precedente más práctico?
Juanelo Turriano, el relojero de Carlos V, construyó un "hombre de palo", autómata que según la leyenda le hacía la compra.

¿Fueron los autómatas protorrobots?
Sí. Hubo muchos en los siglos XVIII y XIX: uno tocaba el órgano, otro dibujaba, otro escribía... Y otro jugaba al ajedrez, como el inventado por el español Leonardo Torres Quevedo en 1914, tan ingenioso que es digno precedente de la inteligencia artificial.

Bravo por Torres Quevedo.
Que, por cierto, inventó el telekino: un mando que emitía señales de radio y con el que dirigió un barco. ¡Nuestros mandos a distancia son sus herederos!

¿Cuándo podemos hablar de robots?
En checo hay una palabra para el trabajo duro y forzado: robota. Una obra teatral de Carel Kapek creó en 1920 hombres mecánicos para trabajos duros: robots, los bautizó.

Y hoy trabajan en nuestras fábricas.
Sueldan vehículos, montan circuitos electrónicos, rastrean Marte, operan rodillas, fabrican fármacos... No tienen aspecto humanoide, ¡pero hacen muchas cosas por nosotros!

Pero aún no son inteligentes, ¿eh?
Cada vez que una máquina empieza a hacer algo que antes considerábamos inteligente... ¡dejamos de considerarlo inteligente!

Bueno, aún hay clases...
Resulta que lo singular de la inteligencia humana son las emociones. Lo llamamos sentido común. Y nos permite funcionar, tomar la mayoría de las decisiones. Tomarlas con la razón sería inviable, bloqueante.

¿Hasta dónde es capaz hoy de llegar la inteligencia artificial?
Hasta donde hace unos años creíamos dificilísimo: ganarnos siempre al ajedrez, por ejemplo. Basta con ejecutar muchísimos cálculos complejísimos muy rápidamente.

¿Podrá predecir un computador el clima que hará aquí el 16 de marzo del 2019?
Si el clima es un sistema caótico -como se sospecha-, no: cualquier ínfima variación -el aleteo de una mariposa- altera el proceso hasta lo impredecible. Pero si el clima no fuese un sistema caótico -como algunos mantienen-, sino sólo un sistema complejísimo, sí predeciremos el clima..., aunque a costa de cálculos potentísimos, claro.

¿Y hasta dónde no puede llegar hoy la inteligencia artificial?
Hasta donde hace unos años creíamos facilísimo: traducir lenguas. Hace 58 años, Chomsky profetizó que sería lo primero que haríamos. ¡Y seguimos sin conseguirlo!

¿Por qué resulta tan complicado?
Porque la palabra fresa no es sólo una palabra: conlleva asociada una red de millones de conocimientos, sentidos, sentimientos, sensaciones, emociones, experiencias, recuerdos... Todo eso está en el traductor humano, pero ¿cómo introducirlo en una máquina de modo ordenado y coherente?

Dígamelo usted.
Al poderoso cerebro humano le cuesta dieciséis años de aprendizajes interiorizar un idioma con sus sobreentendidos. Diseñemos computadores capaces de aprender, ¡y que aprendan, como los niños! Quizá dentro de cincuenta años lo consigamos.

Computadores con sentido común.
Sí. Si a un ordenador le preguntas cómo acabar con un conflicto entre dos tribus, concluirá que eliminando a una de las dos. Pero el sentido común es otra cosa, ¿verdad?

Pero si aprenden, quizá un día el ordenador nos diga: "Prefiero no hacer esto".
No necesitamos que sean tan listos. Basta con el sentido común justo para ayudarnos.

¡O quizá se enamoren! ¿Y entonces?
Recuerdo un computador al que se le alteraban las funciones cada vez que cierta chica entraba en el recinto en que estaba. ¿Se había enamorado? Descubrimos que las fibras de la blusa de esa chica, cargadas electrostáticamente, ¡eran lo que le perturbaba!

¿Hacia dónde avanza la investigación en inteligencia artificial y robótica?
Traducciones, comprensión de manuscritos, de lenguaje oral con ruido de fondo... Una persona sabe discriminar una voz en un bar ruidoso, una máquina no sabe.

Algo que parece tan fácil...
¡También nos parece fácil caminar! Pero apenas hemos logrado que un robot lo haga.

¿Lograremos que una máquina vea?
Hemos logrado que reconozca a un perro en todas sus posturas. ¡Increíble logro! Y ya casi tenemos brazos protésicos con sensores de tacto y presión. Y chips que funcionen como el hipocampo, donde implantarlos en casos de parkinson: ¡fuera temblores!

¿Qué tipo de robot le gustaría lograr?
Uno que hiciese las camas.

¿Algo tan simple?
¿Simple? Distinguir sábanas de mantas, cogerlas, desdoblarlas y doblarlas, colocarlas en el lugar exacto... ¡es complejísimo! ¡Será una de las últimas cosas que roboticemos!



HAL 9000

Nuestro empeño en crear inteligencia artificial nos ha impelido a escrutar en la inteligencia de los seres vivos: el objetivo es conseguir esclavos que nos liberen de tareas fatigosas. Hablando de inteligencia artificial, de robots, de computadores hoy capaces de proezas como pilotar trenes y aviones..., acabamos hablando de cómo hacer una cama. Félix Ares, que fue programador de ordenadores y que colaboró con la NASA, es un ameno divulgador científico: en su libro El robot enamorado (Ariel) traza Una historia de la inteligencia artificial cuajada de datos, anécdotas e ideas. Su ídolo es HAL 9000, de Una odisea en el espacio,esa "máquina que aprende", como las que Ares me anticipa.


VÍCTOR-M. AMELA



dissabte, 14 de març de 2009

FERNANDO MEIRELLES, director de cine: ´Ciudad de Dios´, ´El jardinero fiel´ y ´A ciegas´

"La barbarie está aconteciendo hoy, pero no queremos verla"



Tengo 53 años. Nací y vivo en São Paulo. Estoy casado y tengo dos hijos. Me licencié en Arquitectura, pero sólo he hecho mi casa. Hice muchos programas de televisión para el PT de Lula, que hoy me parece muy poco eficiente. Creo en que hay que hacerlo bien en esta vida




Su primera película versaba sobre el servicio doméstico.
Yo fui criado, como toda la clase media en Brasil, por esas mujeres que son como de la familia, con las que se tiene una gran intimidad porque conocen tus cajones y secretos pero con las que al mismo tiempo hay una gran distancia.

Luego se adentró en un mundo desconocido: Ciudad de Dios.
Sí, ocurre lo mismo que con el servicio doméstico, las favelas están integradas en nuestro paisaje pero excluidas de la sociedad. Yo las descubrí leyendo a Paulo Lins. Él me llevó a visitar Ciudad de Dios.

¿Le encañonaron?
Sí, en los primeros cinco minutos; así me adentré en ese mundo del que hasta entonces sólo sabía por los periódicos. Me mudé a Río de Janeiro, alquilé un espacio, hice casi mil entrevistas con niños de favelas, seleccionamos doscientas y, diariamente, durante siete meses, les di clases, un taller de actor.

¿Qué cambió en usted conocerlos?
Dejaron de ser un problema social y se convirtieron en personas.

¿Qué le sorprendió?
Que en las favelas no existe la familia organizada. La familia es una madre, una abuela y los niños. De los doscientos con que trabajé, sólo ocho tenían madre y padre. En sus relaciones reproducen lo que ven, no tienen en perspectiva una familia: entre chicos y chicas no hay afecto, es una relación de uso.

¿Cómo se relacionan con sus madres?
Adoran a sus madres: el sueño de la mayoría es trabajar para comprarle una casa mejor; es una sociedad totalmente matriarcal, lo contrario de la sociedad en la que yo vivo, y ya ve, en un mismo país.

Luego se enfrentó a otras favelas con El jardinero fiel.
Sí, en Kenia. A su lado, las favelas de Brasil son Beverly Hills: con agua, frigorífico, gas, electricidad, ducha y televisión por cable, que pinchan aquí y allí. Las favelas de Kibera, las de mayor extensión en Nairobi, donde viven 800.000 personas, son de barro, sin agua, váter ni electricidad.

¿Puntos comunes?
El sentimiento de pertenencia a una comunidad y lo que ello implica de colaboración.

En El jardinero fiel cuenta cómo las farmacéuticas experimentan con los pobres.
Durante muchos años, el Gobierno brasileño tuvo un gran conflicto con la industria farmacéutica porque quería bajar el precio de los medicamentos. Al final, en el 2000, el ministro de Salud consiguió que se promulgara una ley que permitía fabricar genéricos y creó una empresa para fabricarlos.

¿Investigó sobre el tema?
Contacté con las muchas organizaciones en el mundo que se dedican a denunciar cómo la industria farmacéutica utiliza a la población africana para testar medicamentos sin su conocimiento y con graves efectos secundarios. Una compañía norteamericana -a la que actualmente se está procesando- lo hizo en Nigeria, y es el caso de la película.

Y ahora nos cuenta cómo una epidemia deja ciego a un país.
Leí Ensayo sobre la ceguera en 1997 e intenté comprar los derechos, pero Saramago no quiso venderlos. Cinco años después, un productor canadiense me ofreció dirigirla.

¿Qué le interesó?
La primera idea que me golpeó fue la fragilidad de la civilización: todo parece muy estable, sólido, pero en un momento puede desmoronarse, como ha ocurrido con el sistema económico, que parecía perfecto. Es curiosa la incapacidad humana de ver el agujero que tiene ante sus ojos.

Algunos lo predijeron.
Sí, pero el sistema, la civilización, nunca rectifica hasta el desastre.

La barbarie está a un paso.
Está instalada, la vivimos. Si pensamos en Sudán, Etiopía, Angola, la barbarie está aconteciendo hoy, pero no queremos verla.

También está en cada uno de nosotros...
Sí, después de 6.000 años de civilización seguimos siendo animales muy primitivos. Ahora estamos hablando adecuadamente porque hemos desayunado y tenemos la comida asegurada, pero bajo presión afloraría esa parte de nosotros que creemos domesticada. Un simple incendio y nos pisaríamos unos a otros. Hay en nosotros un centro muy agresivo.

Podemos darnos el lujo de ser civilizados porque estamos confortablemente.
Sí; pese a ello, soy optimista, porque creo en la posibilidad de relacionarnos de otra manera, con más afecto.

¿Hace falta el desastre para descubrirlo?
El sufrimiento nos abre los ojos.

¿Es su caso?
Yo soy muy suertudo, he tenido una vida muy confortable y una familia muy amorosa; pero en el 2005, durante la promoción de El jardinero fiel, me entró una tristeza profunda y decidí no hacer más películas.

¿Pero qué le pasó?
No lo sé, una depresión, un desencanto con el mundo, toqué fondo; sin embargo, fue un periodo muy interesante. Entendí que yo era el administrador de mi vida, resolvía problemas, planificaba, pero no la vivía. Estaba disponible para mi familia, pero no la vivía con intensidad. Me apropié de mi vida gracias a aquel periodo de sufrimiento.

¿Qué percepción cambió?
El tiempo. Ahora, si estoy aquí con usted, estoy aquí con usted, consciente de que este momento es único.




Cineasta reflexivo

Criado en la dictadura brasileña, este arquitecto de una sola casa empeñó su creatividad en renovar la televisión brasileña durante los años ochenta. Diez años después se pasó a la publicidad y su estudio se convirtió en el más importante de Brasil (cinco León de Cannes). Con su primera película, Ciudad de Dios (2002), adaptación del libro de Paulo Lins, ganó más de 25 premios y 4 nominaciones a los Oscar, incluida la categoría de mejor dirección. Su siguiente película, El jardinero fiel (2005), basada en el libro de John Le Carré, le valió un Oscar a la actriz inglesa Rachel Wisz. A ciegas está basada en la novela Ensayo sobre la ceguera,del Nobel José Saramago, y ofrece material de reflexión.



IMA SANCHÍS



divendres, 13 de març de 2009

JAUME PINYA, artista

"Me miró y me dijo: ´¡Chueta tenías que ser!´"



Tengo 55 años. Nací en Sóller y vivo en Fornalutx. Soy pintor. Estoy casado y tengo tres hijos veinteañeros. Soy muy crítico con nuestros políticos. Leo con interés textos de la tradición judía: mi familia desciende de judíos mallorquines conversos. Reivindico la memoria chueta



¿Qué es un chueta?
Así han llamado los mallorquines a conciudadanos tan católicos como ellos... pero descendientes de judíos conversos. Han sido familias repudiadas, durante siglos recluidas en guetos...

¿Qué familias son esas?
Son quince linajes, lo que no significa que otros no desciendan también de judíos...

¿Me dice los apellidos?
Aguiló, Bonnin, Cortés, Fortesa, Fuster, Martí, Miró, Picó, Pinya, Pomar, Valentí, Valleriola, Valls, Segura y Taronjí.

Usted es Pinya…
Sí, pero en casa no se hablaba de esto.

¿Cómo se enteró de que era chueta?
A los siete años, a la salida del colegio, dos niños se peleaban. Me acerqué a separarlos y uno cayó al suelo y se golpeó la frente. Sangró, lloraba... Llegó la madre del niño y le preguntó: "¿Quién ha sido?".

Ay...
El niño me señaló, y aquella madre me miró y soltó: "Ah, tú..., ¡chueta tenías que ser!".

¿Qué pensó usted?
Me quedé perplejo: era la primera vez que oía eso y quise saber qué significaba. Llegué a casa y corrí a contárselo a mi padre. "Ja hi tornem a ser!", suspiró, resignado. ("¡Vuelta a empezar!"). Aquello me alertó...

¿Y qué hizo?
Al morir mi abuelo, su biblioteca subió al desván de la casa solariega, y yo pasé horas husmeando...: hallé un libro muy viejo de pergamino con textos ilegibles. Lo restauré.

Emocionante: ¿qué era?
Anotaciones del abuelo de mi abuelo: apuntes contables de 1810, préstamos, notas personales... Vi que trataba casi siempre con las mismas familias... Mi padre me confirmó que los chuetas, hostigados por la población, tenían que tratar mucho entre ellos...

¿Condenados a la endogamia?
Mi padre, que ahora tiene 90 años, recuerda a su padre, en la trastienda, comentar que un hermano se casaba "con una que no es de las nuestras, de fuera: ¿cómo le irá?".

¿Qué temía su abuelo?
Que acabase teniendo problemas con la familia de ella, con la gente. ¡Casarte con una o un chueta estaba mal visto! Y, de hecho, el padre de la novia se negó a asistir a la boda.

Todo eso es ya pasado, ¿no?
Ha sido vigente hasta hace muy poco. Queda mucha deuda histórica pendiente, mucha memoria que recuperar y dignidad que restituir. Yo tomé conciencia de esto y he ido rescatando la memoria de mi familia…

¿Y qué ha desempolvado?
Cruzando archivos he armado mi árbol genealógico ¡hasta el siglo XVI! y he hallado retazos de vidas que me han conmovido...

¿Me contaría alguna de esas vidas?
Úrsula Fortesa, de 14 años, fue interrogada por los inquisidores: era sospechosa ¡por saber leer y escribir! El interrogatorio figura en las actas del proceso de la Inquisición contra los chuetas en 1679, que condenó a la hoguera a 37 de ellos en 1691.

Horror.
A unos los quemaron muertos, a otros en efigie (habían huido) y a tres en vida. La pira ardió cerca de la plaza Gomila de Palma.

¿Qué pasó con la pequeña Úrsula?
Ella contó que un vecino, encuadernador de libros, le había enseñado a leer. ¡Eran gente que entre ellos se ayudaban a cultivarse, a elevar el espíritu, en aquel entorno tan bárbaro! Yo lloré al leerlo... ¡Qué rabia les daba a los demás esa cultura! La familia de Úrsula fue expropiada y se exiliaron al destierro interior... Úrsula es antepasada mía.

Y entre los 37 quemados en la hoguera ¿hubo también algún antepasado suyo?
Cotejé mi genealogía con la lista de condenados... y sí. Era un matrimonio que vivía en Palma en 1679: Rafael José Cortés Fuster, llamado Filoa (comerciaba con hilos textiles), y su esposa, Violant Fortesa Aguiló, acusados de judaizar. Primero, garrote vil. Luego, a la hoguera... ¡Cuánto nos odiaban!

¿Por qué tanto odio?
España declinaba, el auge del protestantismo sacudía al catolicismo... y la tomaron con nosotros, que para la Iglesia éramos asesinos de Jesús, y encima prósperos (a costa de nuestros esfuerzos), lo que despertaba envidias, codicia, ansias confiscatorias.

¿Qué pasó con los chuetas tras esa hoguera de finales del siglo XVII?
Hubo una diáspora de familias chuetas de Palma a pueblos costeros, por si tocaba largarse. La mía fue a Sóller. Padeciendo un estigma infamante ¡que ha durado tres siglos!

¿En qué ha consistido ese estigma?
En segregación social, guetización: no podían ser militares, ni sacerdotes (aunque se les obligaba a ir a misa), ni matrimoniar con no chuetas... ¡Se nos ha repudiado hasta los años 60 del siglo XX! Pero fueron familias muy unidas, sacrificadas y trabajadoras, y a la larga siempre volvían a prosperar.

¿Mantuvieron prácticas judaizantes?
A partir de la última hoguera, de junio de 1691, no creo. Imperó el silencio prudente, la resignación, la humillación vergonzante. Algún hábito culinario sí pudo pervivir...

¿Tiene usted trato con otros descendientes de aquellos últimos condenados?

Sí. Y con ellos hemos diseñado un memorial en desagravio de nuestros antepasados. Será un pedestal escalonado que conducirá a un hoyo en cuyo borde inscribiremos los 37 nombres. Estará en el parque de Sa Quarentena, muy cerca del lugar donde, hace ahora 318 años, ardió la criminal pira.



Memorial

Un sastre llamado Pinha desembarcó en Mallorca entre los judíos de Jaume I, hace casi 800 años. La vida de sus descendientes, forzados a convertirse al cristianismo, padecería horas muy amargas y su progenie cargaría con una infamante marca: chueta. Hoy algunos de esos descendientes enarbolan el estigma y reivindican la memoria de sus abuelos. Es el caso de Jaume Pinya, que hoy pinta y vive plácidamente en Fornalutx, bellísimo pueblo de la sierra de Tramontana: junto con otros artistas chuetas (Ferran Aguiló, Rafa Forteza, Joan Segura, Mònica Fuster y el arquitecto Antoni Forteza) ultiman ahora un memorial que dignificará en el centro de Palma las trágicas vidas de sus martirizados ancestros.



VÍCTOR-M. AMELA