divendres, 12 de desembre de 2008

JOHN MICHAEL BISHOP, pionero de la oncogenética y premio Nobel de Medicina 1989

“¡Ninguna droga da el subidón de acertar con una hipótesis!”






Tengo 71 años: dirijo mi laboratorio y soy rector de la Universidad de California (San Francisco). Mi padre era pastor protestante y yo soy agnóstico con vida espiritual. La medicina sólo es efectiva si es para todos. Colaboro con el Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona


¿Cómo se gana un Nobel?
Esa es una pregunta retórica que me hice para titular un libro. Lo titulé así para llamar la atención...


¿Cómo se gana el Nobel?

Teniendo mucha suerte: estando allí en el momento preciso. Por lo menos eso es lo que hice yo... ¡Y me dieron el Nobel!


¿Se limitó usted a tener suerte?

Y mucha. Mi padre era pastor protestante y yo nací en un pueblecito rural: nada que ver con la ciencia. Yo llegué a ella de casualidad, porque en la facultad de Medicina me interesó más investigar que ejercer.


¿Por qué?

Me gustaba resolver rompecabezas, y el más difícil y maravilloso que existe es el de la vida humana. Aún tengo mucha más curiosidad que conocimientos: ¿usted no se plantea cómo funciona el cerebro?


Sí, pero sin grandes resultados.

¿Usted no ha pensado nunca por qué tenemos conciencia de ser?


¿...?

¡Ahí tiene un rompecabezas maravilloso!


¿Cómo se investiga?

Siga a su nariz tanto como a su cerebro. Aprenda a combinarlos.


¿Investigar es como tirar la red de la hipótesis en el mar de las posibilidades?

Yo no creo que sea tan azaroso, pero es cierto que investigar no se puede programar como el lanzamiento de un cohete. La ingeniería se programa; la ciencia, no, porque la ingeniería planifica los conocimientos disponibles para un resultado concreto, y en ciencia se trata precisamente de descubrir, y a veces no se sabe exactamente qué.


Entonces...

Es más seguir tu nariz, la intuición, pero que se alimenta de conocimientos racionales: de tantas cosas que no sabes que sabes. Y de repente... ¡conexión! ¡Los conectas! Te puede pasar en la ducha, en la carretera, o en el laboratorio, o en sueños...


¿Cómo fue su descubrimiento?

Teníamos la intuición de que los genes tenían un papel central en el cáncer, pero no sabíamos probarlo. Así que buscamos una manera de detectar sus disfunciones en el ADN humano... ¡Y funcionó! Esa fue la hipótesis correcta, pero casi cada día de mi vida me he desmoralizado al descubrir que otras –cientos de ellas– eran incorrectas.


Y así nació la oncogenética.

Ahora parece fácil deducir que si una célula cancerosa es una célula fuera de control, el problema está en los genes, que son los que programan y controlan las células. Sería como un ordenador –el cuerpo y sus células– con un programa dañado –los genes– que destruyera toda información –la vida– en él.

¿Por qué fallan esos genes?

No lo sabemos con precisión, pero sabemos que el tabaco en los pulmones nos introduce sustancias que dañan directamente nuestro ADN y provocan cáncer de pulmón –está demostrado– y también otros cánceres.


¿Hay alimentos que causan cáncer?

Sobre la dieta no hay evidencias claras.


¿Hay otras evidencias claras?

La excesiva radiación solar provoca cáncer de piel, y diferentes virus, los de hígado y linfomas diversos... Hemos relacionado el cáncer de vejiga con sustancias químicas de algunas industrias. Y el cáncer de matriz está causado por otro virus: el del papiloma.


¿La vacuna contra ese virus del papiloma cancerígeno es mejor que los test?

Sé que es cara, pero tiene la ventaja sobre los test de que sirve de una vez para siempre: una vacuna universal contra ese virus sería más efectiva que test universales.


Pues aún sabemos cosas del cáncer.
Pero repasemos los mayores cánceres mortíferos: mama, próstata, colon, páncreas, ovarios… Todavía no sabemos qué causa esos cánceres, pero sí sabemos que, sea cual sea la causa, provoca disfunciones en los genes que controlan esas células: o dañando los genes o haciendo que no funcionen los controles epigenéticos.


¿No se podrían arreglar esos genes?

No: hay miles de millones de células. Lo que sí se está haciendo es reprogramar esos genes fuera del cuerpo e inyectarlos con una célula madre en el cuerpo enfermo para que reprogramen el funcionamiento de esas células. Esa es una línea de trabajo.


¿Qué más hacen contra el cáncer?

Fijamos como objetivo las moléculas que transportan las instrucciones de los genes llamadas proteínas. Podemos fabricar drogas que regeneren esas proteínas dañadas.

¿Y eso funciona?

Algunas de esas medicinas curan en días; logran un efecto espectacular, como el de una bala mágica que destruyera el cáncer.


Por ejemplo.

Tenemos un fármaco que consigue esa reparación genética y así cura una rara forma de leucemia. Tenemos en marcha otras drogas contra el cáncer de colon –aún sin resultado– y de pulmón –aún sin resultado–.


Pues adelante, doctor.

Y tenemos resultados esperanzadores con ingeniería genética en laboratorio para fabricar drogas contra el cáncer de mama.

Y usted empezó todo esto...

Le aseguro que no tenía ni la menor idea de que lo que investigaba iba a servir para algo en medicina clínica. Me alegro, pero yo investigaba por el placer de resolver rompecabezas. Conozco muchas drogas...


Le creo.

Pues... ¡ninguna da el subidón de haber acertado con una hipótesis!




Un esfuerzo divertido


Al Nobel Bishop le hace ilusión salvar vidas, pero cuando le veo excitado de verdad es al recordar las veces en que ha acertado con una hipótesis:
“¡No hay droga –jura extático él, que las conoce todas– que dé mayor subidón!”. Ni nada más depresivo que demostrarse popperianamente en el laboratorio día tras día que una hipótesis es falsa. Últimamente abundan las loas a la cultura del esfuerzo, pero, más que predicar el sudor por el sudor, que es una estupidez para esclavos, recordemos –con Bishop, que no es ningún monje– lo divertido que es investigar: no es que a él le guste quemarse las pestañas en el laboratorio, sino que disfruta tanto descubriendo que acepta gustoso el esfuerzo que conlleva.


LLUÍS AMIGUET

(Foto: Ana Jiménez)



dilluns, 8 de desembre de 2008

JORDI JAUSET, investigador en la Ramon Llull de efectos y aplicaciones científicas del sonido

“Con buena música, las vacas dan más leche”




Nací en Lleida y vivo en Sant Cugat. Estoy casado y tengo dos hijos. Soy ingeniero en telecomunicaciones y doctor en Comunicación. Profesor de la Universitat Ramon Llull. Con mis seis hermanos tuvimos un grupo musical de acordeones. Di mi primer concierto a los 5 años


Mi bisabuelo tocaba el acordeón, mi abuelo el saxofón y mi padre hizo la carrera de piano, aunque no se dedicó.

Pero decidió que sus hijos serían músicos.
Sí, a los 3 años nos enseñaba solfeo y a los 6 nos inscribía en el conservatorio. Pronto fuimos una troupe de seis niños de entre 5 y 12 años que tocaban el acordeón, instrumento del que mi padre estaba enamorado, y no lo hacíamos mal: recibimos primeros premios en Francia, Italia, Holanda, Alemania, Finlandia y Bélgica.

La familia Trapp española.
Así nos llamaba. Una de las actuaciones que mi padre me encomendaba, emulando a Mozart, era interpretar al piano una obra conocida con los ojos vendados y con el teclado cubierto con un pañuelo de seda.

Pero la vida le llevó por otro camino.
Sí, hasta que hace cuatro años, a raíz de una situación laboral complicada e injusta, tuve una crisis personal y decidí que a partir de entonces iba a hacer más cosas que me gustaran y a reducir las obligaciones.

¿Y recordó lo bien que se lo pasaba con la música?
Sí, pero la gran pregunta fue: ¿qué habilidades he desarrollado hasta hoy? Entre otras, la investigación. Así junté ambas cosas: estudié ingeniería biomédica y decidí dedicarme a los efectos y aplicaciones científicas del sonido y la música como herramienta terapéutica.

¿Y qué ha averiguado?
El efecto indiscutible y comprobado de la música en los seres vivos, tanto en vegetales como en animales y, por supuesto, en humanos.

¿Vegetales, dice?
La música en invernaderos de semillas influye en una germinación más rápida y demayor calidad. Y es sobradamente conocido el experimento con las vacas.

Cuénteme.
Se comprobó que las vacas de vaquerías próximas a aeropuertos, sometidas a niveles elevados de ruido, dan menos leche, y que las vacas de establecimientos amenizados con una selección de música clásica incrementan su producción; pero eso es viejo.

Viejo pero sorprendente.
En la actualidad, la musicoterapia se aplica con excelentes resultados en los campos de la educación (parálisis cerebral, síndrome de Down, autismo, hiperactividad...), geriatría (alzheimer, parkinson, enfermos terminales, demencia senil), salud mental, trastornos de alimentación, traumas por abusos...,y también resulta eficaz para la recuperación de las personas afectadas por un infarto cerebral. Hay cientos de publicaciones que avalan lo que le estoy diciendo.

No se por qué suena tan milagroso.
Porque los sonidos no se ven, son vibración y energía, ¿pero qué es la materia?... En los enfermos de alzheimer, por ejemplo, la música, implantada en el cerebro mucho antes de que el niño aprenda a hablar, permanece durante largo tiempo después de que las palabras hayan desaparecido.

¿La música continúa estando con nosotros cuando todo lo demás se ha ido?
Sí, calmante y hasta socializante, pues basta con hacerle escuchar a un enfermo una sesión de treintaminutos para que desaparezca la agresióny deje de deambular. ¿Conoce la obra del científico Oliver Sacks?

Sí, maravillosa: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Un antropólogo en Marte, Despertares...
Aplicó la música a enfermos de parkinson: “La música –escribe– les permitía el movimiento libre. Se podía ver incluso que cuando se imaginaban la música, sólo pensando en ella, superaban sus impedimentos”.

¿Qué significa eso?
Con la música cambian las ondas cerebrales; se da un cambio neurológico profundo.

¿A usted qué experimentos le han llamado más la atención?
Un experimento interesante cuyos resultados se presentaron el año pasado muestra el impacto de un simple metrónomo, es decir, un ritmo, en un enfermo con parálisis cerebral al que dos personas tenían que ayudar a caminar y, simplemente por sincronizarse con un ritmo, al cabo de algunas semanas de entreno parecía otra persona; eso demuestra que se puede llegar a reparar la actividad neuronal por el proceso del ritmo. Y hay una noticia reciente increíble.

¿Buena?
Buenísima. Desde hace algunos meses, en el hospital Mútua de Terrassa han implantado la nueva tecnología de ultrasonidos de alta intensidad (HIFU) para tratar y eliminar tumores tanto benignos como malignos.

¿Funciona?
Los ultrasonidos se están posicionando como la terapia con más futuro para el tratamiento de tumores malignos de hígado, mama, páncreas, riñón y hueso. Se trata de una alternativa precisa, eficaz, segura y no invasiva; una tecnología que se ha probado con excelentes resultados en centros de Estados Unidos y de Asia.

¿Qué me recomienda para dormir como un angelito?
El conde Kaiserling le encargó a Bach una obra que le ayudara a dormir. Las Variaciones Goldberg eran interpretadas por el clavicordista de la corte durante sus noches de insomnio y desde entonces se utilizan como música relajante. Pero queda mucho por investigar, y creo que el poder del sonido va a seguir sorprendiéndonos.


El impacto de la onda

Durante la Segunda Guerra Mundial enviaban a los hospitales norteamericanos, abarrotados de
heridos y escasos de personal y calmantes, grupos de música que entretuvieran a los heridos. Fue así como empezaron a observar que los enfermos se recuperaban antes con música que sin ella. A partir de ahí comenzaron a hacer estudios y no han cesado. Hoy ya es posible a través de ultrasonidos, sin cirugía, eliminar tumores (sistema que en España se aplica en el hospital Mútua de Terrassa). En Música y neurociencia: la musicoterapia (Ed. UOC), este investigadory músico
expone los fundamentos, efectos y aplicaciones terapéuticas de la música y cita los más recientes estudios.



IMA SANCHÍS
(Foto: Marc Arias)



dissabte, 22 de novembre de 2008

ZOYA PHAN, representante de la premio Nobel de la Paz birmana SUU KYI

“Los generales birmanos han intentado asesinarme tres veces”





Tengo 28 años. Nací en Manerplam (Birmania) y vivo en Londres desde hace un año. Coordino la campaña internacional a favor de la democracia y los derechos humanos en Birmania. Estoy soltera. ¿Política? Democracia, libertad. Soy animista. Los militares arrasaron mi aldea


¿Cómo está Suu Kyi?
El régimen militar la mantiene aislada, confinada en su domicilio, incomunicada.

¿Secuestrada?
Detenida, oficialmente.

¿Por qué?
Los generales la temen. Ella aboga por los derechos humanos, la democracia, la libertad, y es una mujer firme, carismática, muy querida por los birmanos.

Y con un premio Nobel de la Paz.
Esos premios internacionales (como el Premi Internacional Catalunya, que acaban de concederle aquí) son los que la blindan y le salvan la vida: los generales no la eliminan para ahorrarse un escándalo internacional.

¿Qué podemos hacer para ayudar a los birmanos a librarse de la dictadura?
Presionar a vuestros respectivos gobiernos. El actual Gobierno de España, por ejemplo, mantiene tratos con el régimen dictatorial militar de Birmania.

No sabía...
Por intereses económicos, como Alemania y Francia. Impiden que la UE apruebe sanciones económicas contra el régimen birmano.

¿Eso funcionaría?
Es lo que más puede molestar a la dictadura. Y, sobre todo, ¡es una cuestión moral! Si España valora la democracia, debería promoverla también para Birmania, ¿no?

Todos vimos a monjes budistas manifestarse...
No pudieron soportar más la postración de la gente. Los monjes siempre han estado junto al pueblo.

¿Qué ha sido de ellos?
Mataron a muchos, otros se han ocultado en la jungla, detuvieron a los líderes... Hay terror en los monasterios, represión.

¿Cómo ven los birmanos a esos monjes?
Como a héroes. Los birmanos siempre han sentido un enorme respeto por los monjes.

¿Qué sistema político desearía usted para su país?
Una unión federal democrática, con autonomías como las españolas para los territorios con identidad propia, como es el caso de la etnia karem, la mía, al este del país.

¿Podría ser un día Suu Kyi presidenta de Birmania?
La mayoría de la gente estaría encantada de votarla como presidenta, por sus virtudes cívicas, por su valor, su coraje.

Si mandase usted, ¿qué haría primero?
Cubrir las necesidades sanitarias y educativas, las mayores carencias de mi gente. ¡Los militares se gastan hoy en armas la mitad del presupuesto nacional! En 1988 cerraron las universidades, quemaron libros... Hoy sólo reciben educación los hijos de los generales y sus familias.

¿Y el resto?
Esclavos. Millones de personas explotadas como esclavos. Se quiere sumir a la gente en la ignorancia y la indignidad.

¿Qué recuerda usted de la suya?
Recuerdo la felicidad de la vida en mi aldea, con mi familia, jugando con los búfalos de agua junto al río, con la jungla a la puerta de casa... Hasta que, a los 14 años, los militares nos bombardearon.

¿Por qué?
Por ser de la etnia karem, minoritaria, pero que reclamamos nuestros derechos. La tierra temblaba bajo las bombas, y tuvimos que huir del pueblo con lo puesto y un poco de comida.

¿Adónde fueron?
Nos internamos en la selva. ¡Dramático! Mucha gente, herida, murió por el camino. Mi madre sufrió un ataque cardiaco. Sin tratamiento médico, aquello la mató poco después, estando ya refugiados en Tailandia.

¿Hay muchos refugiados allí?
Miles, viviendo en campos junto a la frontera birmana. Un lugar peligroso para mí... He tenido que abandonarlo este año, y ahora vivo en Londres, por seguridad.

¿Por qué es peligroso para usted?
Han intentado asesinarme tres veces: los generales birmanos envían a agentes secretos a Tailandia para eliminar a opositores molestos. Ya me han puesto una bomba en el coche, que descubrimos a tiempo.Y contrataron mercenarios para tirotearme, pero afortunadamente uno se arrepintió...

¿Por qué les resulta usted tan molesta?
En el exilio en Tailandia, mi padre se convirtió en líder de la comunidad karem, un activista opositor del régimen militar birmano. Y el pasado enero, después de varios intentos, los generales birmanos enviaron a mercenarios que lograron asesinarle.

Lo siento mucho...
Yo sigo luchando en memoria de mi padre y en favor de mis compatriotas .

¿Tiene familiares en Birmania?
He roto todo vínculo con ellos, para evitarles daños. Tengo un hermano en Canadá, una hermana conmigo en Londres,y mi hermano mayor está con los refugiados en la frontera, corriendo también peligro...

¿Ha tenidousted contacto reciente con Suu Kyi?
Tiene prohibido recibir visitas, correo y llamadas. Pero un médico la visitó hace poco y sabemos que está bien de salud.

¿Sueña con reunirse un día con ella en Birmania?
Lucho para eso. Veo el sufrimiento de mi gente, y sueño que Occidente da una respuesta firme a los generales y que se acaba la sistemática limpieza étnica en Birmania.

¿Volvería a su casa?
Ahora mi casa está ocupada por militares y toda mi aldea está sembrada de minas.


Incomunicada

Inspirada en Gandhi y en el budismo, Suu Kyi inició una lucha por los derechos humanos y la libertad de su país, hoy aherrojado por una camarilla de tiránicos generales, unos criminales que han devastado poblaciones enteras en Birmania y que han ordenado disparar contra monjes inermes. Por su lucha en favor de la democracia y la autonomía de las etnias de Birmania, Suu Kyi vive confinada e incomunicada. Recibir el premio Nobel de la Paz en 1991 la ha protegido, y la semana pasada la Generalitat le otorgó su Premi Internacional Catalunya, que reconoce a personas destacadas por su alto compromiso ético y humanístico. Su amiga Zoya Phan viajó a Barcelona para recoger este merecido premio.


VÍCTOR-M. AMELA
(Foto: Mané Espinosa)



dilluns, 6 d’octubre de 2008

FRITJOF CAPRA, doctor en Física Teórica, escritor científico dedicado a las ciencias de la vida

“Mente y materia son las dos caras de la misma moneda”




69 años. Nací en Viena y, desde hace 30 años, vivo en California. Soy profesor y activista medioambiental. Casado y con una hija. Urge un cambio profundo en las estructuras empresariales, de estilo de vida y tecnológicas si queremos sobrevivir. Estoy cerca del budismo


La actual crisis económica y de seguridad, el agotamiento de los recursos y el cambio climático son distintas facetas de la misma crisis: una crisis de percepción.

Algo hacemos mal, eso está claro.
Las grandes instituciones sociales, los líderes de empresa, los políticos, los profesores universitarios..., todos estamos fijados en una visión del mundo totalmente obsoleta en el marco de un mundo globalizado y en crecimiento poblacional.

Descríbame esa visión obsoleta...
Es una visión del mundo muy tecnicista y mecanicista que entiende el universo como una gran máquina formada por distintos elementos que funcionan conjuntamente. De la misma manera entiende el cuerpo humano como una máquina totalmente separada de la mente, y la evolución, como una lucha competitiva para conseguir la subsistencia.

Una visión muy fragmentaria.
No hay una solución para un problema, todo está íntimamente interconectado.

¿Cuál sería la mirada correcta?
Requiere otra manera de pensar que tenga en cuenta las relaciones, los contextos y los patrones, lo que en la ciencia se denomina pensamiento sistémico o ecológico. Existe un choque muy profundo entre nuestra creencia de que el crecimiento es ilimitado y el hecho de que nuestro planeta sea finito.

Una gran contradicción.
Y esto refleja también la dicotomía entre el pensamiento lineal y las previsiones de futuro que hacen nuestros economistas, y el carácter no lineal de la biosfera.

Usted va más allá, roza la espiritualidad al afirmar que todo es uno.
Cuando uno se pregunta cuál es la esencia de la vida espiritual y estudia las enseñanzas y las escrituras de los grandes místicos de todas las culturas, encuentra un denominador común: un sentido muy profundo que implica estar conectado con algo más grande que nosotros mismos, con un todo. Y esa es la perspectiva ecológica del mundo.

¿Qué tiene de científica esta visión?
La ciencia en el siglo XX ha experimentado un cambio de paradigma muy profundo en su visión del mundo. Nuestros conocimientos actuales nos llevan a ver el mundo material como una red de relaciones inseparables. Y en cuanto a la separación entre cuerpo y mente, hemos comprobado que cada célula individual es un sistema cognitivo vivo de por sí, conectado con todo lo demás.

¿Y eso qué implica?
Que la mente y la materia son las dos caras de la misma moneda. La mente es la cara de los procesos, y la materia, la de las estructuras. Y el planeta se entiende como un sistema vivo que se organiza y se regula a sí mismo.

La teoría de Gaia.
Exacto. Por tanto, esta visión espiritual de que nosotros formamos parte de un todo interrelacionado, y que este todo está vivo, tiene una base científica.

¿Cómo desde la física, disciplina alejada de cualquier creencia, llegó al taoísmo?
Los físicos hemos ido estudiando la materia cada vez en mayor profundidad, y hemos observado que cuando se llega al nivel atómico y subatómico, el lenguaje y las imágenes con las que nos encontramos ya no son puramente mecanicistas como en niveles mayores, observamos que existen una serie de patrones de energía y una red de interrelaciones constantes. Esa revolución científica es la que describo en El Tao de la física, y la comparo con la visión de los místicos orientales.

¿Visión aplicable a todas las disciplinas?
A principios de 1930 se dio en Europa una etapa de diálogo muy profundo entre biólogos, psicólogos y ecólogos. Todos estudiaban sistemas vivos: individuos, sistemas sociales y sistemas ecológicos, y todos intentaban entender la naturaleza fundamental de la vida.

¿Y?
Fue así como se dieron cuenta de que para describir un sistema vivo es fundamental la relación que se establece entre las distintas partes de ese organismo. Tanto los físicos como los que se dedicaban a las ciencias de la vida llegaron a la misma conclusión: para analizar cualquier situación, necesitamos basarnos en las relaciones, los contextos y los procesos.

Entonces, ¿cuál es la actitud para remontar esta crisis?
Hay que atar cabos, ver cómo se interrelacionan todas las cosas porque no existen problemas aislados. Por ejemplo: que nosotros conduzcamos un determinado tipo de coche, que hagamos un uso concreto de la energía, significa que tendremos más emisiones de efecto invernadero.

... Y esas emisiones provocarán el calentamiento
del planeta.
Sí, y a su vez, ese calentamiento hace que se deshiele un glaciar en Asia que provoca que los grandes ríos que salen del Himalaya, el río Amarillo y el río Ganges, se queden sin agua, lo que acaba en hambrunas. Por tanto, nuestras propias opciones individuales, nuestras decisiones, tienen implicaciones globales, todos somos responsables.

Tomo nota.
La buena noticia es que existen soluciones para muchos de los problemas del mundo actual, y muchas son sencillas: tenemos los conocimientos, disponemos de las tecnologías y de la capacidad financiera necesarias para conseguir una sociedad sostenible. Lo único que nos falta es la voluntad política.


Conexiones

Hace 30 años se trasladó a California y abandonó la física teórica para profundizar en las nuevas teorías que entienden el mundo y la materia como un entramado de relaciones y consecuencias. Fundador del Centre for Ecoliteracy de Berkeley, que promueve la ecología y los sistemas de pensamiento en la escuela, profesor del Schumacher College en Inglaterra, un centro internacional de estudios ecológicos, y autor de cinco superventas científicos como El Tao de la física, acaba de publicar La ciencia de Leonardo (Anagrama), donde reivindica al artista como el padre no reconocido de la ciencia moderna. Ha expuesto sus teorías en el ciclo En Ressonància, organizado por Caixa Catalunya y KRTU.


IMA SANCHÍS
(Foto: Marc Arias)



dijous, 2 d’octubre de 2008

SERGIO BULAT, asesor literario, autor de "El arte de inventarse profesiones"

“Reinventa tu profesión”




Tengo 42 años. Nací en Buenos Aires y vivo en Salou. Estoy casado y tengo dos hijos, Alen (9) y Jan (11). Soy abogado, mediador de conflictos, máster en Periodismo y ‘coaching’ literario. Soy de derechas en lo económico y de izquierdas en lo social. Soy agnóstico practicante


¿Qué profesión es la más original que conoce?
Está el caso de Debra Fine, que hoy es consultora en conversaciones triviales (small talk).

¿Qué trabajo es ese?
Ella trabajaba en una empresa de ingenieros, a los que les costaba horrores arrancarse a conversar con sus interlocutores en las reuniones de trabajo. Ella sí tenía ese talento y siempre ayudaba a romper el hielo. ¡Y hoy vende esta habilidad!

Debra inventó su profesión, ¿no?

Eso es lo que propongo, y más en estos tiempos de crisis.

No es fácil.
Se trata de pensar: “¿Qué podría yo aportar a mi trabajo que lo distinga algo del que hacen otros?”. Quizá no inventes una profesión, pero sí harás más valioso tu trabajo.

Necesito más ejemplos.
En RAC 1 he oído a un meteorólogo que da sus previsiones ¡cantando! ¿Ve? Hace su trabajo de modo más gratificante para él, y se distingue de otros. Si algún día esa empresa reduce personal, él no será el primero...

¿Se trata de singularizar tu trabajo?
Aplica alguna de tus aptitudes, inclinaciones, habilidades o gustos a tu trabajo, haciéndolo más gratificante para ti y distinguiéndolo: eso lo hará más cotizado.

Lo ideal sería hacer lo que te gusta.
O logra que te guste más lo que haces.

Un ejemplo.

Un sobrino mío, amante de la escalada, estudió para ser jardinero. Aplicó sus talentos de escalador a la poda de árboles altos, lo que sale más barato que una máquina: ¡hoy se lo rifan! Le sobra trabajo y vive contento.

¿Cuál es la clave para conseguirlo?
Detecta qué te gustaría ofrecer a los demás que los demás aún no sospechan que necesitan. Y atrévete a hacerlo, actúa, arriésgate.

Puedo ser rechazado, incomprendido...
Sí: toda propuesta original genera escepticismo al principio, pero... ¡corres más riesgo no haciendo nada que haciendo lo que sea!

¿Y si me siento cómodo en mi posición?
Repítete lo que dijo Coco Chanel: “Para ser irreemplazable, uno siempre debe ser diferente”.
¡Y hoy más que nunca!

Ya no basta con obtener un título, ¿eh?
Está bien estudiar una carrera, pero sabiendo que el título no es la meta, sino el punto de partida. Luego espabila, singularízate.

Muchos parados dicen: “No encuentro nada de lo mío”.
Seguimos engañados por un modelo caduco y aún aspiramos a un mismo trabajo ideal para siempre. ¡Eso es pasado! Hoy es todo tan cambiante que te toca construir tu trabajo.
“La mejor manera de predecir el futuro es crearlo”, dijo Peter Drucker.

Deme otro ejemplo de futuro creado.
Una mujer visitó a un pariente en el hospital, que le pidió que le rascase en un punto que él no alcanzaba. El paciente de la cama vecina, al verlo, le rogó lo mismo... Esta mujer es hoy ¡rascadora profesional! Se emplea en hospitales para ir a rascar a pacientes.

Sorprendente trabajo.
“Algún día todos los trabajos serán trabajos raros”, escribe Tim Broderick. Si cada uno de nosotros hiciese algo especial, habría tantos trabajos como personas. ¡Hacienda no tendrá epígrafes para todos, ja, ja...!

Una estimulante fantasía, pero...
¡Toca destacarse para sobrevivir! Sucedía antes de la industrialización: cada artesano imprimía su estilo. Luego, la industrialización nos convirtió en ruedecillas de un engranaje. Y ahora te toca reinventar tu profesión, volver a ser un poco renacentista...

¿Cómo lo hace usted?
Como periodista, me he inventado lo de ser coaching literario: ayudo a autores no profesionales
a expresar del modo más eficaz sus ideas en libros. Es un buen trabajo.

¿Quién ha sido el más brillante inventor de profesiones?
Vea a los creadores de Google. O a Yde van Deutekom, que también se preguntó: “Qué puedo aportar?, ¿en qué soy yo bueno?”.

No sé quién es.
Un joven holandés al que sus allegados desdeñaban: “Tú sólo sirves para dormir”. Entendido: se puso a dormir frente a una webcam..., y su página web tiene miles de visitas y jugosos ingresos por publicidad.

¿Hay consejos para dar con tu camino?
Para quienes no tenemos una vocación marcada, lo aconsejable es atreverse a explorar. Nos anima Mark Twain, que dijo: “Dentro de veinte años te arrepentirás más de las cosas que no hiciste que de todo lo que hayas hecho”. ¡Mejor actuar, siempre!

¿Se lo dice a alguien que esté en paro?
Desde luego. También me parece útil una reflexión de Abraham Lincoln: “Los que esperan que las cosas les lleguen es posible que reciban algunas..., ¡pero sólo las abandonadas por los que salen a buscarlas!”.

Anotado. Toca mover el culo, ¿no?
La inercia nos ralentiza y nos cuesta cambiar. Pero fijémonos en cómo todo cambia incesantemente a nuestro alrededor. “Si todo parece estar bajo control, ¡es que no estás yendo lo bastante rápido!”, solía decir el piloto de fórmula 1 Mario Andretti.

¿Qué debo enseñar a mis hijos para que sepan afrontar su futuro laboral?
Enséñales que les toca explorarlo un poco todo para encontrar lo que les guste. Y que vayan aprendiendo a afrontar todos los imprevistos sin quejas estériles, sino espabilando para revertirlos a su favor. Y vengan crisis.


Comisionado de golf

Toda profesión comenzó el día en que uno la inventó y otros descubrieron que la necesitaban. Marc, ejecutivo de una gran compañía, ha sido nombrado comisionado de golf en la oficina: su buena mano para organizar torneos entre empleados se ha revelado valiosa para afianzar vínculos interpersonales y forjar equipos más motivados, lo que ha reforzado la posición de Marc en la compañía. Es uno de los casos reales citados por Bulat en El arte de inventarse profesiones (Empresa Activa) para estimularte a ser más activo y creativo en tu trabajo, que puedes enriquecer en beneficio de todos, incluido el tuyo. Sergio Bulat, al escribir este libro, hace lo que en este libro predica.



VÍCTOR-M. AMELA
(Foto: Ana Jiménez)



dilluns, 1 de setembre de 2008

PETER WATSON, historiador de las ideas; autor de "Historia intelectual del siglo"

“Sólo quien es culto tiene auténtica vida privada”




Tengo 62 años, edad en que Platón, Heine, Priestley o Picasso alcanzaban el cénit. Nací en Birmingham. Soy agnóstico, pero amo las catedrales y los himnos anglicanos. Fui candidato socialdemócrata: ¡vean las patologías del capitalismo! He participado en Ifest de Infonomía

¿Cuál ha sido la idea más brillante de la historia?
El experimento.

¿Por qué?
La idea de manipular la naturaleza para descubrir la ciencia nos liberó de la superstición: nos ha hecho quienes somos.

¿Tiene una segunda idea en su lista?
La idea de alma, pero sólo hasta que la del experimento la superó. Son las dos grandes ideas del hombre y, como ya habrá apreciado, radicalmente opuestas. Geniales. La razón –la ciencia– arrebata al alma –la Iglesia– su territorio poco a poco y ese espacio arrebatado es la medida del progreso humano.

¿Inventamos casual o causalmente?
Esa es la primera gran clasificación de los descubrimientos: los hijos del azar...

¡Eureka!
...Que son miles, como la viagra, hallada por casualidad buscando un medicamento contra la hipertensión, e internet, fruto de la guerra fría, por citar dos recientes; y los resultados de un plan: Mendel fundó la genética sabiendo qué buscaba, entre otras cosas porque un superior del convento fue procesado por buscar lo mismo.

¿La gran época de la creatividad?
Por descontado, el Renacimiento italiano y su factor clave fue que la inteligencia se liberó poco a poco de la Iglesia; pero es menos citada la Alemania de 1890 a 1914. Ningún país había reverenciado tanto la ciencia ni incentivado mejor a sus científicos.

¿En qué sentido?
Se les reservaban los lugares clave de decisión y ellos hicieron a Alemania grande... Hasta que llegaron los militares.

Hoy el científico tiene prestigio, pero no glamur y rara vez auténtica fama.
Porque ha perdido la gloria de la autoría. Hoy la revolución de la información y la complejidad de la ciencia hacen que sólo pueda avanzarse en equipo. Si creas una gran novela o un gran cuadro, se te considera un genio, en cambio no se rinde culto al ego del científico, porque la ciencia hoy sólo es en equipo y sus genialidades son anónimas.

¿Vivimos una época creativa?
Sinceramente y, después de haber estudiado la historia de la creatividad, creo que vivimos momentos muy poco interesantes.

¿E internet? ¿La genética?
Son aportaciones raquíticas a la inventiva humana. Hace un siglo usted y yo no hubiéramos tenido esta conversación, porque estaríamos demasiado emocionados hablando de inventos extraordinarios: el automóvil, el motor, el teléfono, la radio, la energía eléctrica, los antibióticos, las vacunas, la relatividad, el tren perfeccionado, el avión que empezaba a despegar... Y la abstracción, el surrealismo, los ismos, el psicoanálisis, la llegada del marxismo al poder...

Fueron muchas ideas en poco tiempo.
En cuanto a mi generación, ya tuvimos novedades menos emocionantes: el Estado de bienestar, la píldora, el transistor que luego permitió el PC, el descubrimiento de que el hombre venía de África y con ello el fin del cientificismo racista...

¿Y los chicos de ahora qué tienen?
Poca cosa, la verdad. De hecho, han sufrido la degradación de la televisión.

No es nueva: yo ya quedé algo tonto.
Comienza en los ochenta, porque hasta entonces la televisión la hacen creativos que habían leído libros, pero a partir de los ochenta la tele la hacen jóvenes que, sobre todo, han visto la tele... ¡Y se nota! ¡Qué banal es!

Es culpa suya: ¡No vea la tele!
No la veo, pero eso no permite escapar de su degradante influjo. Vivimos la era de la autodegradación instantánea: ¿cuánto dura el impacto de un resultado de fútbol?

Hasta el siguiente partido... O menos.
Pues esa es la evolución espasmódica de lo real hoy. Una emoción instantánea que no exige ningún esfuerzo intelectual y que comienza a olvidarse casi desde el primer momento en que se ha experimentado... Como un resultado de la liga de fútbol.

No todo es fútbol.
Todo se vive ya como si fuera un partido de fútbol, un espectáculo: la emoción fácil e inmediata del espectáculo ha sustituido a la creatividad. La educación hoy es espectáculo; primero lo fue el periodismo, donde los periodistas serios fueron suplantados por humoristas. Como el discurso sobre la actualidad era cada vez más banal, oficialista e irrelevante: ¿Por qué no sustituir a los periodistas por payasos?

Por lo menos con ellos a veces te ríes.
Y una vez sustituida la información por payasos: ¿por qué no hacer de la educación otro circo? Los profesores hoy son evaluados por aburridos o divertidos. A los alumnos les preocupa pasar un buen ratito, porque la medida del éxito es la diversión.

Ellos se lo pierden.
¡No sabe usted cuánto! A la larga, el espectáculo continuo nos vuelve frívolos, superficiales, conformados, dominables con unas cuantas gracias al día.

¿No ha sido siempre así?
No para quienes se educaban. Sólo las personas cultas tienen auténtica vida privada: criterio para elegir su música, sus libros, sus conversaciones, su comida... Y han aprendido, por ejemplo, que la primera vez que escuchas música clásica puede aburrirte, pero si perseveras será una profunda fuente de placer el resto de tus días.

¿Los demás: carne de audímetro?
Viven para engordar cifras de audiencia y cuentas de resultado ajenas.


ESCLAVOS Y MAQUINAS

La televisión crea estados de ánimo instantáneos que se deshacen instantáneamente. Y ese ritmo emocional es hoy el de nuestras vidas: puro espectáculo. Mientras, explica Watson, las élites hacen su política, que consiste en no dejar de serlo. Así se explica que tengamos tecnología para sustituir al petróleo y las energías fósiles, pero sigamos dependiendo de ellas para que quienes se benefician de ese paradigma continúen dominando el juego. Del mismo modo, los griegos conocían la máquina de vapor y en Siracusa ya la utilizaban para mover juguetes en sus templos. ¿Por qué no utilizaban esa fuerza para crear máquinas? ¿Para qué? ¡Si ya tenían esclavos que hacían el trabajo! Y no eran ellos.


LLUÍS AMIGUET
(Foto: Inma Sáinz de Baranda)



divendres, 22 d’agost de 2008

ISIDRE ESTEVE, piloto de motos, campeón de España de enduro y raids

“¿Por qué es más fácil lo malo que lo bueno?”




Tengo 36 años. Nací en Oliana, en La Seu d'Urgell. Divorciado, tengo una hija de 4 años, y vivo con Lidia. Se cumple un año del accidente que me dejó tetrapléjico y vuelvo al mundo de la competición, paso de la moto al coche. Creo que en la vida tanto das, tanto recibes


La mejor sensación que ha experimentado?

Estar vivo. Siempre he intentado exprimir al máximo los momentos felices. El mundo de la competición me apasionaba, durante 17 años lo he disfrutado, y África y su gente, de los que aprendí tanto. Pero de repente, en un segundo, todo cambió y lo único que me importó, pese a no sentir el cuerpo, era vivir.

Ocurrió durante una prueba del Campeonato de España de Raids del 2007...
Sí, una prueba que conocía muy bien, la había ganado en seis ocasiones. Escondida entre la arena me encontré con una piedra y ya nada volvió a ser igual. Una dura lección que me dejó en esta silla de ruedas, por debajo del pecho no tengo sensibilidad, pero seguiré luchando.


¿Se planteó por qué a usted?

Fue un accidente común que le ocurre a muchísimas personas cada día, y en esta ocasión me sucedió a mí, aunque pensamos que los accidentes siempre le suceden a otro. Es una putada, pero quiero recordar que en el 2006 murieron cerca de 4.000 personas en las carreteras españolas, miles de familias destrozadas. No tengo derecho a quejarme.

Dos pilotos pasaron de largo.

Lo explico en el libro porque creo que es importante que la gente sea consciente de que ante un accidente hay que parar, puedes salvar una vida.


Es conocida la solidaridad entre compañeros en el mundo de los raids.

Sí, es una ley no escrita, por eso no podía creerlo, pasó un piloto y luego otro, ambos a escasos centímetros de mí. Ahí me quedé, cada segundo parecía un día entero. Finalmente apareció Marc Coma con su moto naranja, mi amigo, rival de tantas carreras.


¿Cómo se metió en ese mundo?

Pertenezco a una familia humilde. Mi primer trabajo lo tuve a los cinco años, me levantaba al amanecer e iba a recoger patatas en el campo de un señor, pero lo hacía feliz. Luego trabajé en Can Boix, repartía publicidad del hotel, hasta que mi padre decidió dejar el campo y montar un restaurante en casa en el que trabajamos todos.


¿Cuándo se subió por primera vez a una moto?
En aquella época, a los diez años, tenía una Puch amarilla de 74 cc para ir de casa a la escuela, pero me encantaba pasear con ella por las montañas y cuando podía me iba a ayudar a los organizadores a montar el operativo del Enduro del Segre.


Y de ahí al podio.
Mis amigos del Moto Club Segre me convencieron de que corriera el Enduro del Segre. Tenía 18 años, gané.


¿Cómo lo hizo?

Entregándome al momento. Pensaba que no volvería a competir, tenía la oportunidad de hacerlo, era lo que me apetecía y lo aproveche disfrutándolo al máximo.


¿Le servía la comida a sus rivales?

Sí, debía compaginar el restaurante con las carreras, así que el piloto ganador era el que servía la comida a alguno de sus rivales. A veces, el mismo día de la prueba, volvía a casa para trabajar tras haber ganado.


¿Y por fin África?

En el Dakar a diferencia de otras carreras se mezclan los pilotos profesionales y los amateurs, y cuando llega la noche y vas a cenar da igual que tú seas de un equipo oficial o un aficionado, el trato es igual para todos. Y cuando sales a la pista y te ocurre algo, va a parar cualquier piloto, con independencia de que esté en el mejor equipo o que sea alguien que está viviendo la aventura de su vida. El compañerismo es único y no se encuentra en ninguna otra disciplina.


¿Qué experiencias tuvo?
Desde que volví la primera vez del Dakar soy mejor persona. La gente de allí te lo da todo y no piden nada, salen de su casa para que tú entres. Yo no creo que África se tenga que cambiar, lo único que hace falta es sanidad y escolarización.

¿Qué le hace pesar eso?

Aquí estamos todo el día quejándonos, allí la gente no tiene nada, pero las mujeres van vestidas de colores y los niños ríen; y si les das un caramelo y luego se lo pides, te lo devuelven con una sonrisa; aquí todo les parece poco. Esos detalles me han conmovido y me han hecho reflexionar.



¿Sobre lo absurdo?
Sí, porque allí siendo infinitamente más pobres todos tienen casa. Aquí una casa, porque así lo han decidido promotores y banqueros, se ha convertido en un lujo, y nos metemos en hipotecas en las que nos dejamos la vida. ¿Qué sucedería si un día todos decidiéramos dejar de pagarla?

¿Qué ha sido lo más difícil?

Los cuatro meses que pasé en el hospital Vall d'Hebron preparándome para la nueva vida. Mi mundo cambió en un instante, pero la recuperación fue lenta y costosa. ¿Por qué es más fácil lo malo que lo bueno? ¿Por qué no podemos alejar las penas con la misma rapidez con que llegan? Pero hay que alejarlas, y yo me dediqué a ello. Lo peor ya pasó.

¿Se ha sentido apoyado?

Sí, siento gratitud hacia muchas personas y en especial hacia Lidia, que empezó siendo mi cuerpo y se convirtió en mi corazón. Y ahí está mi hija, que a veces se sube en la otra silla de ruedas que tengo en casa y salimos a dar una vuelta.


¿Cuál es el próximo reto?

Estar en la línea de salida del Dakar 2009.



Así son los deseos....


“Un puñal en la espalda, eso sentí... Y tuve la certeza de que, desde ese instante que pudo ser de cualquiera pero fue mío, nada volvería a ser igual”. Así comienza La suerte de mi destino (Now Books y Ara Llibres en catalán), en el que Esteve, hasta hace un año piloto de motos, corredor de diez ediciones del Dakar, cuenta su historia. “En la vida hay que saber cambiar para seguir haciendo lo que a uno más le gusta: mi pasión son los raids. Y si ahora no puedo hacerlo en moto, lo haré en coche. Así de sencillo, así de complicado, así son los deseos. Pero por encima de todo, lo que quiero es seguir ayudándome y ayudando a quienes están como yo mediante la fundación Wings for Life”.


IMA SANCHÍS
(Foto: Mané Espinosa)



dijous, 17 de juliol de 2008

RAY KLUUN, su novela autobiográfica se ha convertido en superventas en toda Europa

“Abandóname y te librarás de mi cáncer”




44 años. Nací en Tilburgo y vivo en Amsterdam. Tenía una agencia de marketing, pero mi vida cambió. Enviudé y me he casado de nuevo. Tengo 3 hijas. Creo en otra dimensión y estoy seguro de que mi primera esposa ha estado apoyándome mientras escribía nuestra historia


Llevábamos una vida feliz, teníamos muchos amigos, dinero y una preciosa hija de 2 años; un cáncer de mama mal diagnosticado acabó con la vida de mi mujer en poco tiempo.

...
Judith estaba muy orgullosa de su aspecto, era una mujer bellísima, pero en medio año se convirtió en otra cosa: esquelética, sin mama, sin pelo…

¿Y a usted qué le ocurrió?
En la sala de espera del hospital, antes de las sesiones de radioterapia, no dejaba de preguntarme qué hacía yo allí, entre gente mayor y desahuciada. “¡La gente de 30 años no tiene cáncer!”, me repetía una y otra vez.

Estaba rabioso.
Sí. Al principio lloramos mucho juntos y nos preocupaba qué peluca iba a ponerse. Tras un tiempo... Nosotros sabíamos el uno del otro que no éramos totalmente fieles, pero después de medio año ir con otras mujeres se convirtió en una obsesión para mí.

¿Por qué?
La gente tiende a escaparse abusando de la debilidad con la que se siente más a gusto, pero yo entonces no analizaba nada.

¿Se sentía culpable?
No, vivía en una especie de montaña rusa, no pensaba. Cuando estábamos juntos intentábamos afrontar la enfermedad, y mis escapadas nocturnas eran algo diferente, al margen. El cáncer es una patología extraña, hasta las últimas semanas lo que te duele son las cosas que haces para luchar contra él, pero no el cáncer en sí. Nuestra vida era normal, íbamos de vacaciones, salíamos...

Y usted acabó buscándose una amante.
Sí, mi actual esposa. Al principio era una escapada más, pero acabé contándole cosas que ya no les contaba a los amigos.

¿Por qué?
Ante una enfermedad mortal, todos los que te quieren entran en shock, pero tras un tiempo ya no saben cómo afrontar el asunto y tú no insistes en los pormenores; y ningún amigo se atreve a preguntarte cómo son las relaciones sexuales con una mujer que tiene un solo pecho, de manera que estas cosas íntimas las hablaba con mi amante.

¿Qué le contaba?
Que la presencia del cáncer era tan fuerte que no había tiempo para la intimidad; ocurre como cuando nace un bebé, el sexo queda relegado. Las pocas veces que tuvimos sexo fingíamos que la mama estaba allí. Pero quisiera explicarle algo.

...
En casa yo era el apoyo físico y emocional, y sé que suena injusto éticamente, pero con mi amante podía ser hombre.

¿A qué se refiere?
En casa debía ocuparme de la compra, de las cosas del hogar, de cuidar a nuestra hija. Es decir, en el momento álgido de tu vida te encuentras haciendo lo que esperarías hacer a los 60 años. Mi esposa se sentía tan culpable que me pedía que saliera a divertirme los viernes por la noche, así que llevaba una doble vida.

¿Llegó a cogerle manía a su mujer?
Hubo un momento en que pensé que ya no la quería, ingenuamente siempre había creído que, ante la enfermedad, el amor y el apoyo surgían automáticamente. Fui a todas las tandas de radioterapia con ella y ella estaba muy contenta conmigo, pero yo odiaba los hospitales y el cáncer, es decir, todo lo que tenía que ver con ella en aquel momento.

Y confundió la enfermedad con Judith.
Cuando ya el cáncer se había extendido, me dijo un día: “Sigo amándote mucho y soy muy feliz contigo, pero si no estás seguro de que me amas, no quiero seguir a tu lado el poco tiempo que me quede”.

¿Cómo llegaron ahí?
Yo disfrutaba la vida cuando no estaba con ella, ambos nos dábamos cuenta de que el cáncer se había llevado la pasión. Nos fuimos a Cannes unos días y allí me dijo: “Si me abandonas, quedas libre del cáncer, quiero que tomes una decisión antes de volver a casa”. Entones me di cuenta de que la quería muchísimo y quería estar con ella. Poco después, el médico nos dijo que era cuestión de meses.

...
Ambos dejamos de trabajar y nos vinimos al hotel Arts, a Barcelona, jugábamos al escondite los tres, disfrutábamos como locos. Luego alquilamos un castillo en Bélgica e invitamos a 50 amigos, era todo alegría.

¿No hablaban de la muerte?
Sólo tuvo que estar en cama los diez últimos días de su vida, y entonces profundizamos mucho, fue una experiencia espiritual increíble. A todos nos emociona ver a una pareja de ancianos cogidos de la mano; esa ternura, ese amor, no tiene nada que ver con el egoísmo de la juventud, cuando se da esa lucha por que el otro no te impida disfrutar de tu vida, ¿me entiende...?

Perfectamente.
“Estos son los días más felices de mi vida”, me dijo al final. Alrededor de su cama, en casa, estábamos los amigos y la familia. Había mucho humor y amor. Ella ya no tenía miedo, estaba como iluminada y lo único que le costaba aceptar era dejar a su hijita.

¿Ella eligió el día de morir?
Sí, tras su muerte compré una caravana, me fui tres años a Australia con mi hija y acabé escribiendo este cuento de hadas tan crudo sobre la potencia que tiene el amor puro que tuve la suerte de percibir y que me ha convertido en una persona más feliz. El cáncer nos desnudó a ambos y nos unió.


Lo que importa

Ray era un joven despreocupado con una bella y talentosa mujer. Una pareja moderna que disfrutaba de la vida y cuya máxima preocupación era dónde iría el próximo verano. Pero el cáncer irrumpió. Antes de morir, a los 36 años, Judith le dijo a Ray que escribiera la historia. Una mujer va al médico (Emecé; Columna, en catalán) ha vendido más de un millón de ejemplares. Kluun no disfraza sus miserias, miedos y contradicciones, sus escapadas con otras, su repulsión hacia esa vida de hospitales. Un relato intenso y honesto que acaba convirtiéndose en lección de amor: “De eso trata el libro, de ser tolerante con la debilidad ajena y de lo que realmente importa”.


IMA SANCHÍS
(Foto: Kim Manresa)

dimecres, 21 de maig de 2008

RAJ PATEL, analista del sistema alimentario mundial

“Cada manzana lleva siete tratamientos químicos”



Tengo 35 años. Nací en Londres, vivo en San Francisco. Graduado en Oxford, London School of Economics y Cornell. Soy investigador en Yale, Berkeley y Kwazulu-Natal. Casado, sin hijos todavía. ¿Política? No te sientas culpable: ¡enfurécete con los poderes! ¿Dios? No creo


¿Dónde están los obesos y dónde los famélicos?
Coexisten: mil millones de obesos y mil millones de famélicos. ¡Esto es nuevo!

¿El qué?
Antes, los obesos eran ricos y los flacos eran pobres. Ahora hay obesidad en países pobres y miseria en países productores masivos de alimento. ¡Me enfurezco!

¿Por qué?
Funciona una lógica perjudicial para todos, excepto para cuatro corporaciones que controlan más de la mitad del alimento del mundo: Unilever, Nestlé, Cargill, ADM…

¿A qué lógica se refiere?
La de concebir el alimento como mercancía. ¡Esto depaupera nuestra salud y destruye sociedades estables durante milenios!

Algún ejemplo.
Si comparo en España el 10% de los ingresos más bajos con el 10% de los más altos, encuentro más obesos en la franja más pobre.

¡Ya todos comemos!
¡Pero comida basura! Aceptamos ver la comida como carburante, no como dimensión fundamental de la vida... ¡Pobre vida, esa!

Para muchos, ¡comer es ya un milagro!
Pero es que nadie debería pasar hambre, pues el planeta puede alimentarnos a todos: bastaría con fomentar producciones locales adaptadas a las necesidades locales.

Y no es ese el modelo actual, ¿no?
Ahora se produce masivamente un alimento en una zona, para ser exportado y así enriquecer a una corporación..., mientras la población local se queda a dos velas.

Se llama capitalismo global, creo.
¿Y podemos seguir así sin perjudicar a toda la humanidad? La riqueza de la Tierra es detraída por unos pocos a costa de todos.

¿Cómo se lo montan esos pocos?
Al agricultor le compran barato, el alimento lo procesan industrialmente, lo exportan, le suben el precio..., ¡y a forrarse cuatro!

¿Qué procesos industriales son esos?
Abonos sintéticos. Insecticidas sintéticos. Fungicidas sintéticos. Pesticidas sintéticos. Plaguicidas sintéticos. Tratamientos químicos para que la fruta madure de golpe y poder recogerla a la vez, minimizando costes. Tratamientos químicos para lustrar frutas y que tengan aspecto rutilante… Sin hablar de la ingeniería genética para crear variedades ¡en función de su buen aspecto y de su resistencia a transportes largos!

¿Y el sabor, qué?
Ah, eso no importa nada de nada. Sabor y valor nutricional se sacrifican. El “producto”, que entre por la vista y viaje bien.

¡Y lo compramos encantados!
Está demostrado que nos atrae la simetría, la perfección estética, ciertos colores... A eso se aplica la industria agroalimentaria, supermercados incluidos: luces, música, olores, colores, pasillos, estanterías, alturas...

Diseñado todo para gozar comprando.
Y es verdad que los supermercados son fantásticos, nos facilitan la intendencia. Muy bien, pero recuerda esto: te venden productos, ¡pero no alimentos! Recuerda esto: cada manzana que compras ahí ¡lleva siete tipos de tratamientos químicos!

¿Y cómo comprar bien y bueno?
¡Mercados locales! Busca mercados en los que puedas tratar con personas que te garanticen el origen de cada alimento. Lo ideal sería cultivar tu propio alimento, claro, pero... Como eso es difícil, lo mejor son los cultivos locales, y acostumbrarte a comer en función de las estaciones del año.

¿Hasta qué límite de población podría alimentar este planeta?
Depende de qué tipo de dieta hablásemos... Eso sí, ¡no hay mundo para que todos comiésemos
como están comiendo hoy los norteamericanos! Y afortunadamente, añado...

¿Por qué?
Porque están comiendo demasiada cantidad e insana calidad: azúcares, grasas... El 20% de la población ¡come en el coche! y cualquier cosa. Hay allí tantos niños obesos, que esta generación ¡vivirá un promedio de cinco años menos que la de sus padres!

Pero la culpa de esa obesidad infantil ¿no es justamente de los padres?
Un momento: por cada euro en promoción de alimentos saludables se invierten ¡500 euros! en promoción de comida basura. Y todo conduce hacia una vida insana: la vida laboral, el entorno... ¡Es dificilísimo vencer eso! ¿Y encima te hacen sentir culpable? No, no te sientas culpable: siéntete furioso!

Si usted mandase en el mundo, ¿qué tres medidas tomaría para ayudarnos?
Uno: reduciría por ley la jornada laboral. Dos: aumentaría por ley el salario mínimo. Y tres: organizaría un debate democrático mundial sobre alimentación. ¡Es algo que jamás se ha hecho! ¿Por qué? Y es básico. Yo abogo por la agroecología, por conectarnos de un modo más íntimo a la comida.

¿Cuál es su plato favorito?
Preparo una ensalada de colmenillas que ¡hum...! Aprendí a cocinar para ligar más... ¡y no me arrepiento! Funciona.

¿Qué cifras mueve la industria alimentaria actualmente?
¡Billones de dólares! Y sólo la división de dietas para adelgazar mueve ¡59.000 millones de dólares anuales! O sea, que primero te cobran para engordarte, y luego te cobran por adelgazarte... Negocio redondo.

¿Un último consejo?
Enseña a tus hijos de dónde viene cada cosa que comen. Por ejemplo, que las patatas no vienen de una bolsa, sino de debajo de la tierra: id al campo, y que lo vean.


A la Boqueria

Patel nacía en un modesto colmado de un barrio londinense de inmigrantes, donde sus padres vendían de todo. Su madre es keniana y su padre de las Fiyi, descendientes ambos de hindúes, y emigrados de jóvenes a Londres. Patel, buen estudiante, es hoy uno de los mayores conocedores del entramado alimentario mundial. Analiza el impacto de la globalización en el sistema alimentario mundial y denuncia sus consecuencias en Obesos y famélicos (Los Libros del Lince) y en las jornadas Now del CCCB. Naomi Klein loa su obra, que ve el lado sombrío del capitalismo. Para levantarle el ánimo a Patel, le acompaño al lugar en el que mejor se sentirá en Barcelona: el mercado de la Boqueria.


VÍCTOR-M. AMELA

(Foto: Ana Jiménez)



dijous, 15 de maig de 2008

LILIAN THURAM, defensa del FC Barcelona y fundador de Lilian Thuram - Educación contra el Racismo

“Esclavizar e invadir no es cosa de héroes, sino de bárbaros”





Tengo 36 años. Nací en Guadalupe y vivo en Barcelona. Estoy separado y tengo dos hijos, Marcos, de 10 años, y Kefren, de 7. La política debería velar por la igualdad. Lucho contra el racismo. De niño quería ser cura. Ahora creo sobre todo en la potencialidad del ser humano


Mis recuerdos de Guadalupe son muy felices, pura libertad. Pero mi madre tuvo que irse a Francia a trabajar. Nos quedamos solos los cinco hermanos hasta que pudimos reunirnos.


¿Y su padre?
No lo conocí, somos hijos de distintos padres. En Guadalupe, el concepto de familia es diferente. Todos los vecinos se involucran en tu educación, nunca estás solo, eso es imposible. Vivimos mucho en la calle y cuando haces algo que no está bien, ahí hay un anciano que te dice: “Eso no se hace”.

¿Cuándo tomó conciencia del racismo?
Llegué a Francia con 9 años y en el colegio veíamos unos dibujos animados sobre una vaca blanca y una vaca negra, la negra era la estúpida y la mala. Los niños me llamaban con el nombre de esa vaca.
Vaya, angelitos. Yo estaba feliz porque me había reencontrado con mi madre en el Paraíso, que es lo que ella decía de París, donde todo era posible.

¿En algún momento se desencantó?

No, porque he tenido la suerte de tener una madre feliz. Limpiaba casas y su vida era muy difícil, pero jamás lo demostraba. En casa siempre sonaba la música y su risa. Fue una gran formación, me hizo comprender muy pronto que la felicidad no es tener mucho de todo, sino algo interno, tu percepción de la vida.

¿Qué ha sido de sus hermanos?
Uno murió de un problema en el corazón a los 25 años, yo tenía 21. A diario muere gente, pero siempre son otros, hasta el día que te toca. Sin duda eso te ayuda a tomar distancia con las cosas que no son importantes. Descubrimos que su enfermedad era congénita, sólo dos nos libramos. Mi madre va con marcapasos y mis otros dos hermanos deben ir cada seis meses al hospital.


¿Y?

Tengo mucha suerte, la vida puede cambiar en un segundo; hay que ser humilde.

¿Qué significó para usted de repente el triunfo?
Para mí, el triunfo es convertirme en una persona más justa cada día, porque la vida siempre tiene un lado negativo que provoca rabia, y hay que canalizarla.

¿Canalizarla o eliminarla?
La rabia te da el coraje de decir no y luchar por lo que crees justo. Es muy importante aprender a decir no. Si uno analiza la sociedad en la que vivimos, debe tirar de la rabia para no ser un conformista.


¿Vivía usted en un barrio marginal?
En Guadalupe éramos todos negros, luego, en el centro de París, todos blancos; pero cuando llegué a Fontainebleau llegué al mundo, allí jugaba con pakistaníes, portugueses, españoles, argelinos, marroquíes, turcos, indios… Entonces no sabía la suerte que tenía, pero cuando crecí y empecé a oír eso de “los pakistaníes son así, los árabes asá…”, pensé: “¡Qué suerte he tenido!”.

Sin estereotipos, uno es más libre.

Sí, te permite ver a la persona.

De repente empieza a ganar bastante dinero, ¿qué ocurre en su vida?
A los 17, jugando en el Mónaco, tuve una lesión en la rodilla y un mal diagnóstico: “No puede jugar más al fútbol”. Pero decidí seguir, de manera que cada vez que juego es un partido más, eso me da cierto desapego.


¿Cuándo empieza a utilizar de otra manera el reconocimiento que le da el fútbol?
Desde niño me apasiona jugar, pero siempre he sabido que no es lo más importante.

De usted me sorprende que no demoniza a los racistas.

Nacemos vírgenes y la sociedad nos forma. La gente es racista y no sabe por qué, pero Europa se ha construido sobre una ideología racista basada en que los blancos son superiores. Organizaron un genocidio y les robaron todas sus riquezas a los indios simplemente porque se creían superiores.

Cierto.

Piénselo al revés, un indio llega a España y decide que la ha descubierto. Mis antepasados eran negros esclavos, personas secuestradas. ¿Recuerda al público haciendo gestos y sonido de los monos refiriéndose a Eto'o?... ¿Por qué el mono y no un elefante?

...
... La historia ha parangonado los negros y los monos, y si se insiste en ello siglo tras siglo, la gente acaba creyéndolo. La superioridad blanca no se ha cuestionado a fondo. Hay que reconstruir la historia y explicarla de otra manera desde las escuelas, los que invadían y esclavizaban no eran héroes, sino bárbaros ladrones ávidos de riqueza.

¿Qué entendió viajando por África como embajador de la ONU?
Pensamos que es normal o inevitable que unos vivan bien y otros mal, no entendemos que simplemente sea una cuestión política. Comprobé que los políticos están más pendientes del poder y del dinero, que seguimos en la época de Cristóbal Colón, es absurdo que en el mundo sobren alimentos y que la gente muera de hambre.

Usted ¿qué quiere?

Lo mismo que un chino, un europeo o un africano: encontrar la calle que conduce a la felicidad, consciente de que la felicidad engloba los problemas de la vida. Yo puedo ser feliz pese a que mi hermano murió. Si te paseas por África ves la felicidad en la cara de los niños. A menudo hablo de esto con mis hijos, que, como han nacido aquí, a veces dejan de sonreír porque no tienen la PlayStation; yo crecí en otro mundo.



Fútbol con cabeza

El agradecimiento es uno de los atajos en el camino de la felicidad y la sabiduría, y Thuram, de manera muy natural, valora y agradece lo que muchos venden como obstáculos superados. Crecer en un barrio marginal, conocer la muerte y vivir amenazado por una lesión han nutrido su personalidad. Y yo agradezco que no todo sea Beckham y sus excesos, que él no critica; de hecho no critica ni a los racistas, prefiere actuar. Hoy presenta la Fundación Lilian Thuram - Educación contra el Racismo. Ha recorrido África preguntando a sus ministros por qué es tan pobre su país teniendo tantas riquezas, e hizo callar a Sarkozy cuando le espetó: “Yo también crecí en los suburbios y no soy escoria”.


IMA SANCHÍS
(Foto: Mané Espinosa)



dimecres, 30 d’abril de 2008

JOSÉ LUIS MILÁ SAGNIER, conde de Montseny

“Pilotar aquel avión me hacía cantar de felicidad”




Mañana cumplo 90 años. Nací en Barcelona y vivo en Esplugues. He sido abogado y fui piloto de cazas. Estoy casado desde hace 58 años con Mercedes Mencos. Tenemos seis hijos: Mercedes, Clementina, Reyes, José M.ª, Lorenzo e Inés. Soy demócrata, liberal, monárquico, católico


¿Cómo se ve el mundo desde los 90 años?
Aún no tengo esa experiencia: me falta un día, je, je...

¿Y cómo era el mundo cuando usted era niño?
Nací en la plaza Sant Jaume, en una casa entre la Generalitat y el Ayuntamiento, donde mi padre tenía su despacho de abogado. Éramos nueve hermanos, yo era el primer varón y acompañaba siempre a mi padre.

¿Algún recuerdo singular?
Un día nos avisaron de que Alfonso XIII estaba en la Diputación y quería ver a mi padre. Fuimos y... mire la foto: el niño soy yo.

El rey le pasa el brazo por el hombro.
Alfonso XIII otorgó título de conde a mi padre por su fomento de la industria catalana. Eso nos trajo problemas con la República.

Proclamada en esa plaza en 1931...
Tuvimos que exiliarnos un tiempo a París. Luego volvimos, hasta que las turbas asaltaron el piso y arrojaron todos los muebles a la plaza Sant Jaume, piano de cola incluido.

¿Corrieron peligro sus vidas?
Los milicianos iban a llevarse a mi padre, pero la policía lo protegió encerrándolo en el barco Uruguay, y se le canjeó por el político Casanella, que estaba en Francia. Mi padre se instaló en Bordighera, y allá fuimos.

¿Qué edad tenía usted?
Tenía 19 años... y sentí que no podía permanecer mano sobre mano lejos de mi país: volví y me integré en el Tercio de Montserrat.

Jóvenes católicos catalanes en el bando franquista.
Allí sólo hablábamos catalán. Franco nos envió a la batalla del Ebro, a primera línea: fue una masacre, vi morir a tantos amigos...

¿Tuvo la muerte cerca?
Yo cargaba con el mortero y lo disparaba. Una vez salí a cuerpo descubierto para ver desde dónde nos ametrallaban, orienté a ojo el mortero, disparé... y vi saltar por los aires la ametralladora. Acerté: era matar o morir.

¿Odiaba al enemigo?
¡No! No eran mis enemigos, eran chicos como yo y todos creíamos luchar por una España mejor. Así lo veía. Un día me estalló el mortero y, herido, me evacuaron a Bilbao.

¿Se acabó la guerra para usted?
Sí, pero lo mejor fue que empecé a pilotar aviones. ¡Eso ha sido lo más grande de mi vida! ¡Ah, nunca he sido tan feliz!

¿Tanto le gustaba?
Era una pasión loca. Un día nos llegaron cinco cazas alemanes Messerschmitt-109, el avión más avanzado del mundo, el fórmula 1 del aire, una maravilla que lo hacía todo, ¡y yo lo pilotaba! Arriba me arrancaba a cantar de felicidad, ¡lalalalaa!, o El Virolai... ¡Me sentía amo del mundo, me sentía libre!

Aún se le ilumina la mirada...
Iba yo solo, llevaba los mandos, podía hacer lo que quisiera, en el cielo era el dueño de mi vida, de todo. ¡Qué gran gozo! Mire, los alemanes nos habían advertido que ese avión no podía hacer loopings... ¡y yo los hacía!

¿Hizo muchas locuras?
Su velocidad era de 500 km/h, y un día me lancé en picado y lo puse a 800 km/h. ¡Disfrutaba como un loco! Abría la carlinga y sacaba la mano afuera en pleno vuelo...

¿Siguió volando muchos años?
Pocos, porque ya me puse a estudiar, a llevar la familia... A veces iba al aeródromo de El Prat a volar una avioneta. Un día subí a un padre con una niñita con tos ferina: su médico les había dicho que la altura la curaría...

¿Se curó?
Creo que sí, no sé... Lo que nunca supo el padre es que se me paró el motor y tuve que aterrizar planeando... Bah, fue fácil.

¿Cómo fue su vida en el franquismo?
Franco creó un partido único: vi que era un totalitario, y conspiré contra él. Dirigí una revista antifranquista, La Víspera, por la que me condenaron a seis años de cárcel.

¿Estuvo en la cárcel?
Qué va, los franquistas eran unos cobardes. Yo reté a jueces y policías: “Decidme qué día y a qué hora, que voy a la cárcel”. No se atrevieron a encarcelarme, ¡qué cobardes!

¿Quién o qué le protegía?
Mi historial, y que yo era miembro del consejo privado de don Juan. ¡Conspirábamos a favor de una monarquía parlamentaria!

Que consiguió su hijo Juan Carlos.
Yo temí que Juan Carlos estuviese demasiado apegado a Franco... Pero reconozco que lo ha hecho muy bien, y la gente lo acepta.

¿Querría un rey con corte de nobles?
¡No! ¡Suerte que no la tiene! Sí me ha enorgullecido recibir la Gran Cruz de Isabel la Católica por mi lucha antifranquista.

Usted también tiene hijos que reinan... en la tele: ¿le gusta cómo lo hacen?
Vemos siempre a Lorenzo, cada noche vemos su Telediario. Y aplaudo todo lo que hace Mercedes..., aunque eso del Gran Hermano yo no lo entiendo mucho...

¿Se sobresalta cuando oye a Mercedes decir que orina en la ducha y esas cosas?
Bueno, a veces en casa he tenido que decirle: “Mercedes, Mercedes, calla...”. Pero no, Mercedes no me ha dado disgustos.

¿Qué le pide usted a la vida?
¡Que me devuelva el carnet de conducir, que no quieren renovármelo...! Bueno, tengo a esta choferesa estupenda, mi esposa...

Pida algo más a la vida.
Mire, la vida me ha dado una esposa maravillosa, lo mejor después de los aviones (¡ja, ja...!), me ha dado estos hijos, me ha dado estos nietos que ni me saludan y se plantan a mirar la tele, ja, ja... La vida me ha dado una familia que es un tesoro. ¡La vidame ha dado tanto que no puedo pedirle más!



Jovial

Recién acabada la guerra, en una comida de la Diputación que presidía, embutida de franquistas y arribistas, el padre de este hombre, primer conde Montseny, soltó: “Quien tiene que decir ‘Arriba España’ es el humo de las chimeneas de nuestras fábricas”. Poco épico...: fue destituido. Esta familia, monárquica, demócrata y liberal, encajaba mal en el franquismo. El segundo conde de Montseny heredó el espíritu recto y jovial de su padre: con pose elegante, no deja de sonreír entre recuerdos, pues es de los que prefieren quedarse con lo bueno...: fue campeón de España de motos en 1948, esquió hasta hace dos años y defiende con fervor a sus hijos televisivos. Mañana todos le felicitarán sus 90 añitos.


VÍCTOR-M. AMELA
(Foto: Ana Jiménez)